Alan Moore nació el 18 de noviembre de 1953 en Northampton, Inglaterra. A finales de los '70 comienza a publicar algunas tiras, mayoritariamente paródicas y cómicas, en las revistas de música Sounds y NME. Eso le granjea cierto nombre e ingresa a la escena británica de los cómics para adultos, publicando en 2000AD, Marvel UK y Warrior, una revista donde crea dos de sus primeras grandes obras: Miracleman, una actualización adulta de un cómic de superhéroes de segunda, y V for Vendetta, la historia de una Inglaterra distópica fascista y el misterioso revolucionario anarquista que quiere tirar abajo el régimen. En 2000AD escribe The Ballad of Halo Jones y D.R. And Quinch.
Estos trabajos llaman la atención de Len Wein, editor de DC, quien lo contrata para escribir Saga of the Swamp Thing, un cómic de terror genérico y uno de los títulos que peor vendía. El Barba lo da vuelta como una media en su segundo número, patentando el retcon que cambia todo lo que sabés sobre el personaje: Swampy no era el cerebro de un humano en un cuerpo monstruoso, sino una planta mutada que creía que era un humano. A partir de ahí, Swamp Thing se convierte en una serie en la cual Moore reflexiona sobre el terror, los Estados Unidos, el amor, la psicodelia, el sexo, los viajes en el tiempo y la estructura del espacio, inaugurando un tipo de aproximación a personajes olvidados que será marca registrada del sello Vertigo de DC Comics.

En DC también escribe dos historias de Superman absolutamente icónicas: For the Man Who Has Everything y Whatever Happened to the Man of Tomorrow?, que sirve como el cierre de la continuidad de Superman pre-Crisis, antes del relanzamiento de John Byrne, y es una carta de amor a los conceptos absurdos y maravillosos de la Silver Age. Y The Killing Joke, una meditación sobre la relación Batman-Joker polémica y rupturista, con altos grados de violencia.

Sin embargo, sería Watchmen su catedral y la manzana de la discordia. Este cómic fue un diamante de precisión aristotélica, la meditación más profunda sobre el concepto del superhéroe hasta ese momento, con un altísimo nivel de atención al detalle, dibujado por un magnánimo Dave Gibbons, en un contexto de Guerra Fría y paranoia nuclear. Moore pensó que estaba publicando un trabajo cuyos derechos revertirían a su persona eventualmente. Pero DC se dio cuenta de que tenía una gallina de los huevos de oro, un libro evergreen que jamás dejaría de venderse. Y lo cagaron: nunca le devolvieron los derechos. Moore, que es un tipo de principios inflexibles, dejó de trabajar para DC y nunca volvió. Y este episodio, como los buenos orígenes secretos, inició ese aborrecimiento por la industria que lo acompañará para siempre.
El final de los '80 y los principios de los '90 verían una retracción de Moore a las editoriales independientes, fundando la propia, llamada Mad Love, junto con su mujer Phyllis y la amante de ambos, Debora Delano. Lo más destacado de este período fue el inicio de otras dos grandes obras, que comenzaron su publicación en Taboo, una antología de cómics independientes editada por Stephen R. Bissette, colaborador de Moore en Swamp Thing.
La primera, From Hell, junto a Eddie Campbell, es quizás el texto definitivo sobre Jack el Destripador, una catedral de psicogeografía, ocultismo, perversión de las clases altas británicas y reivindicación de la historia de las víctimas que sería completado luego de 10 años. La otra, Lost Girls, junto con Melinda Gebbie, es una obra de "pornografía inteligente" en la cual las protagonistas de Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan y El Mago de Oz se encuentran en un hotel decadente europeo en los albores de la Primera Guerra Mundial y se cuentan historias de sus aventuras sexuales. Como From Hell, tardaría mucho en publicarse entero, y recién vería la luz en una edición completa en 2006.
Los '90 marcaron el retorno de Moore al mainstream, a la nueva editorial Image Comics. En la misma, escribió una multiplicidad de proyectos: la miniserie 1963, que era un homenaje al estilo Marvel de los '60, realizada junto con múltiples de sus colaboradores frecuentes de la época, como Steve Bissette, John Totleben y Rick Veitch. Una serie de miniseries vinculadas a Spawn, la creación de Todd McFarlane. Un run extraordinario en Supreme, el clon de Superman creado por Rob Liefeld, que es de algún modo el statement optimista definitivo de Moore en los superhéroes. Y otro muy bueno en WildC.A.T.S., la creación de Jim Lee, donde usa el retcon de nuevo para proponer que la guerra que estaban peleando, la razón de ser del cómic, había terminado hacía mucho tiempo y ellos eran una especie de contingente japonés perdido, que seguía luchando por nada. Estas obras oscilan entre lo mercenario, lo divertido y lo muy bueno, pero durante este período mucha gente se preguntó si Moore había perdido el rumbo.
Pero, en 1999, Jim Lee le propuso darle su propia línea de cómics, para hacer lo que quiera. Moore la llamó America's Best Comics y llamó a muchos de sus colaboradores habituales, como Rick Veitch y Kevin O'Neill, a la vez que establecía parejas creativas novedosas con dibujantes extraordinarios como Chris Sprouse, Gene Ha y J.H. Williams III. Pero muy pronto Lee, uno de los tipos más felices de trabajar para "El Hombre" que dieron los cómics norteamericanos, vendió Wildstorm a DC, la empresa para la que Moore había prometido no trabajar nunca más, cagándolo de punta a punta.

Lee y Scott Dunbier, el editor de Wildstorm, viajaron a Inglaterra a calmar a Moore y decirle que no tendría que lidiar con DC y que no interferiría con su trabajo, y el Barba decidió avanzar. ABC fue un sello extraordinario, que dio al menos cuatro obras maestras: Tom Strong, el superhéroe pulp inspirado en Doc Savage, Flash Gordon y otros precursores del género superheroico; Promethea, el tratado mágico que sirve a la vez como una reflexión sobre la creación; Top Ten, el police procedural en una ciudad habitada exclusivamente por superhéroes; y The League of Extraordinary Gentlemen, un revolcón en las praderas del dominio público que es, a la vez, la puesta en práctica de la tesis de Moore sobre la pregnancia de las ideas humanas y la creación colectiva.

¿El problema? DC sí interfirió con las historias de Moore, censurando algunas. Para 2006, Moore concluyó todas las series, agarró The League of Extraordinary Gentlemen, la única que poseía por completo, y pegó el portazo de nuevo.
La etapa de los 2010 de Moore se caracterizó nuevamente por la dispersión: el final de The League of Extraordinary Gentlemen, un par de revistas antológicas (Dodgem Logic y Cinema Purgatorio) y una asociación con la editorial Avatar Press que daría a luz a su última gran obra en el medio de los cómics: una secuencia en homenaje/discusión con H.P. Lovecraft, desplegada en The Courtyard, Neonomicon y Providence, que trae los tópicos racistas y las políticas sexuales conservadoras del escritor a primer plano y que concluye con otro apocalipsis que refiere a la progresiva derechización de la política occidental.

Desde 2019, Moore está retirado de los cómics. Se ha dedicado a su carrera como novelista, que comenzó a mediados de los '90 y comprende obras gigantescas como Jerusalem. Actualmente trabaja en una serie de fantasía en cinco partes, titulada The Long London, cuya primera entrega, The Great When, salió en 2024.
El Magus
Pero reconstruir su carrera no es suficiente para entender a Moore, un autor de enorme profundidad. Los siguientes apartados están dedicados a resaltar algunas de sus aristas más interesantes.
Comenzando por una de gran importancia: en 1993 Moore declaró que era un mago ceremonial. Inspirándose en la tradición hermética sistematizada y popularizada por Aleister Crowley, pero agregándole sus propios elementos, Moore cree fundamentalmente que el arte es igual a la magia. Inspirado por una frase que escribió de forma casual en From Hell ("El único lugar en el cual los dioses existen sin discusión es en la mente humana"), Moore desarrolló el concepto de "Idea Space", una gran geografía imaginaria, pero conectada con la realidad a través de la imaginación humana, en la cual los espacios están compuestos de conceptos, creencias, ideas, sistemas de pensamiento, que el iniciado puede recorrer y atravesar con entrenamiento. Una forma elegante y metafórica de responder a la pregunta "¿De dónde sacas tus ideas?".

Un buen explorador puede viajar y extraer conceptos olvidados o minar áreas poco recorridas en busca de lo nuevo. Esta es la noción que sostiene el trabajo de Moore en League of Extraordinary Gentlemen con los personajes del dominio público. A la vez, Moore concibe que la creación es igual a la magia porque ambos consisten en la manipulación de símbolos para lograr efectos en la realidad. Mientras que en la magia uno se prepara de formas físicas y mentales, repite palabras de poder, busca alcanzar estados alterados de conciencia para comprender el mundo de formas inusuales, llegar al contacto con entidades superiores, y lograr que estas entidades "hagan" algo que cambie el mundo de acuerdo a la voluntad del mago, en la creación uno se sienta, piensa, escribe, dibuja, se pasa largas temporadas pergeñando, para luego arrojarlo al cosmos. No hay tanta diferencia entre pedirle a Hermes que allane el camino para el conocimiento y crear a un personaje de ficción – por ejemplo, Superman– y luego observar la forma en que ese "trabajo" altera la conciencia y la realidad de las personas.
Moore realiza rituales, generalmente ayudado por hongos alucinógenos. Y adora a Glycon, una divinidad romana que pareciera haber sido falsa, y que a menudo él caracteriza como una serpiente hecha de una media. También ha descrito encuentros con la diosa griega Hécate. Si bien el culto a Glycon comenzó con una dosis de ironía, Moore lo ha vuelto real a través de su sincera adoración. La relación de Moore con la magia parece ser la de alguien que la emplea como una forma de inspiración, pero también como una manera de cuestionar las realidades del mundo, de verlo caleidoscópicamente, sin verdades fijas.
En términos filosóficos, Moore también adscribe a la filosofía del tiempo del eternalismo, que propone que todos los tiempos son igualmente reales y han sucedido continuamente y para toda la existencia. A diferencia del presentismo, que piensa que solo el presente es real, el pasado es historia y el futuro no está escrito, y que el "bloque del presente" avanza "congelando" lo que antes era indefinido y volviéndolo pasado, el eternalismo propone que todo sucedió y sucede y que es posible acceder al pasado y al futuro a través de rituales y experiencias místicas. Esta idea aparece varias veces en su obra.

El Resentido
Moore está muy enojado con DC Comics en particular, y con la noción del superhéroe y la industria del cómic en general. Es común que diga "Siempre amaré al medio de los cómics, pero detesto la industria". Y tiene muy buenas razones para ello, ya que lo cagó, como cagó a Jerry Siegel, Joe Shuster, Jack Kirby, Steve Ditko, Bill Mantlo y tantos otros. Moore pensaba, quizás, que era más inteligente, y que tenía más conocimiento de cómo funcionaban las cosas, pero no valió de nada porque frente al Leviatán de las compañías y su manejo de los derechos y los vericuetos legales, no pudo hacer nada.
A menudo opina que la cultura está infantilizada, y que el hecho de que hombres adultos sigan consumiendo superhéroes, en particular en el cine, le parece inaceptable. "Fantasías para niños de 12 o 13 años en los años 1960", como los describe. Este odio fue el combustible que lo llevó a trazar una firme línea de combate: no pone su nombre en ninguna de las reediciones de su material superheroico, no acepta regalías de sus adaptaciones cinematográficas, no vuelve a trabajar en el género. Es por ello que muchos libros, como las ediciones de Miracleman publicadas por Marvel, figuran con el epíteto de "The Original Writer".
Es motivo de un texto más largo, que podría titularse "¿Por qué seguimos dándoles chances a los superhéroes?", pero en un punto tiene razón y en otro su encono pareciera ser el de un amante despechado. Es por ello que sigue opinando sobre ellos, que sigue escribiendo sobre ellos, como en "What We Can Know About Thunderman", la larga nouvelle que es el corazón de su libro de cuentos Illuminations, y que es un ataque directo a la industria, un trabajo fino de defenestración. La relación de Moore con los superhéroes es un misil teledirigido al corazón del gusto por el género: tanto nosotros como él lo amamos porque está ineludiblemente relacionado a algo puro de la infancia, a un sentido de la maravilla que solo se puede obtener en ese momento, y que a Moore la industria le arrebató cruelmente.

El Anarquista
Esto también se vincula con la posición política de Moore. Moore es un anarquista, no vota por principio, y describe a la democracia moderna como lo que sucede cuando la pandilla más poderosa y brutal se hace con los medios de gobernanza. Este anarquismo apareció en su obra en diversas iteraciones, desde el más panfletario de V for Vendetta hasta el más bucólico (pero sin embargo con un secreto siniestro) de Crossed + One Hundred, donde imagina una comunidad reconstruida en un futuro distópico poblado por humanos infectados por una plaga que los torna ultraviolentos.
Está, además, indisociablemente ligado a su trasfondo de clase trabajadora inglesa: su padre trabajaba en una destilería y su madre en un negocio de impresión, y Moore creció en una zona de Northampton conocida como The Boroughs, un distrito pobre, con altos niveles de analfabetismo y una carencia de servicios básicos. Moore es producto del sistema de bibliotecas públicas de Inglaterra: toda su primera educación y sus lecturas procedieron de allí. Cuando pasó a la secundaria, en una escuela clase media, se topó con lo estricto del sistema de clases inglés y su diseño tendiente a que los estratos no se toquen, excepto en situaciones de servicio, y con cómo ese contacto produce una sensación de inadecuación constante, reforzada por las clases superiores y sus códigos sociales a menudo incomprensibles a menos que hayas crecido con ellos. Se sorprendió no solo por pasar de ser uno de los mejores alumnos a uno de los peores, sino también por lo que llamó el "curriculum oculto", diseñado para engendrar obediencia y monotonía.
Moore nunca terminó la secundaria, siendo expulsado por vender LSD en la escuela, y luego peregrinó como correspondía a su clase, en trabajos de mierda como una curtiembre –y he aquí una conexión con un valor nacional: Alberto Breccia laburó de tripero en un matadero, limpiando la mierda y la sangre– hasta que la escritura se convirtió en el camino para salir de su precaria situación y ascender socialmente. Por ello, también, la bronca: la industria del cómic le robó su plusvalía, y lo hizo sentir pequeño e insignificante, de la misma forma que las clases altas en Inglaterra lo hacen con la clase trabajadora. Por ello su trabajo está lleno de odio por las primeras, que son presentadas como siniestras, manipuladoras, insensibles, medrosas e improductivas. Por ello, también, su trabajo está lleno de apocalipsis en los cuales, como en Promethea, el mundo cambia a través de un entendimiento de que las relaciones de fuerza y de jerarquía son indignas y deshumanizantes.

El Northamptense
Moore vivió toda su vida en Northampton, una minúscula ciudad de Inglaterra de tan solo un cuarto de millón de habitantes. Nunca se mudó, nunca se sintió atraído por las luces de la gran ciudad, y, como él mismo destacó en varias oportunidades, "Nunca se anotó para ser una celebridad". La vida en Northampton le brinda anonimato y tranquilidad, y con el tiempo Moore volvió a la ciudad el centro de su obra, un microcosmos. En vez de salir al mundo y odiar el pequeño pueblo en el que naciste, Moore hace de ese pequeño pueblo y de sus particularidades el prisma a través del cual se puede entender el mundo entero. Esto se expresa de forma más clara en Jerusalem, novela situada totalmente en la ciudad y sus alrededores, construyendo una mitología intrincadísima que emplea técnicas de escritura modernista para elevar la vida en este pequeño pueblo a un estatus mítico.
El Vanguardista
Y esto nos lleva al siguiente punto: Moore es un vanguardista trabajando en formatos populares. Desde sus inicios, su obra ha buscado llevar las técnicas de la alta literatura, particularmente de autores como Beckett y Joyce, al cómic, la sátira y las artes populares. Es por ello que Etrigan el Demonio, cuando lo escribe Moore, habla en pentámetro yámbico, el patrón rítmico más popular de la poesía inglesa. Es por ello que Watchmen tiene un número de composición simétrica, y un meta-comentario en la forma de un cómic de piratas. Es por ello que el primer volumen de la saga Century de LOTG es un extendido homenaje a la Threepenny Opera de Bertold Brecht. Es por ello que Promethea tiene un número final que puede ser leído como una colección de splash pages o desarmado para dar forma a un póster gigantesco que cuenta la misma historia sobre un espacio uniforme y no secuencialmente. Es por ello que en Tomorrow Stories hay una historia en la que cada cuadrito horizontal representa un tiempo diferente y la narrativa se cuenta en cuatro tiempos, que son cuatro espacios, diferentes y superpuestos.
Para Moore, crear historietas es una invitación a investigar cómo las historietas son construidas y encontrar nuevas formas de jugar con ellas, abrirlas como un pescado, explorar sus entrañas y luego recomponerlas en una nueva forma. Esto recuerda que el modernismo y la vanguardia también tenían un componente fuerte de juego, y señala algo que a menudo olvidamos de Moore: su sentido del humor y de la maravilla. Pareciera disfrutar del acto creativo como pocos otros autores, y su interés en la escritura y los cómics tiene que ver con cómo encontrar formas nuevas de hacer algo tan viejo como la humanidad: narrar.

El Aliado
Por último, hay un elemento de la carrera de Moore que es tan importante como, a veces, contradictorio. Moore siempre fue un escritor que incorporó alguna dimensión de lo femenino en sus obras. En 1983, mucho antes del movimiento Women in Refrigerators y la salida a la luz de los comportamientos aberrantes de algunos colegas de generación, Moore publicó el ensayo "Invisible Girls & Phantom Ladies" en la revista Daredevils. Ahí, Moore delineaba la profunda desigualdad de género presente en todas las áreas de la sociedad: "Los hombres, a lo largo de los últimos miles de años, han llegado a disfrutar las ventajas y privilegios que son parte constitutiva de haber nacido en el género masculino y son muy reacios a renunciar a ellos. Los hombres en general son un grupo bastante inseguro y cuando comienzan a sentirse amenazados por algo tienden a responder lanzando salvas de desprecio y desdén o, en su defecto, se niegan a tomar el asunto en serio en absoluto". Luego, analizaba los elementos sexistas del cómic de superhéroes: personajes femeninos tontos e infantilizados, o dibujados en poses titilantes que ensalzan su sexualidad, fantasías de violación y male gaze por todos lados. Y concluía analizando a autoras que estaban trabajando en ese momento, aunque concediendo que la mayoría lo hacía en posiciones editoriales o en el mundo de los cómics indie.
Sin embargo, a lo largo de su carrera Moore recibió algunos cuestionamientos por el uso que hace de la violación como un mecanismo de la trama: Watchmen, The Killing Joke, Swamp Thing, From Hell, Lost Girls y Neonomicon incluyen todas algún tipo de instancia de violación o violencia sexual contra sus protagonistas femeninas. Miracleman, Tom Strong y League of Extraordinary Gentlemen incluyen instancias de violación en protagonistas masculinos. Otros cómics, como Swamp Thing y Promethea, incluyen escenas sexuales en las que el sexo es el pasaje a lo sublime. Moore siempre dijo que él podría haber hecho como sus contemporáneos e ignorado las facetas sexuales en su trabajo, haciendo como que no existían, pero que eso hubiese sido una falta de respeto a su proyecto de convertir a los cómics en un medio adulto y respetable, que pudiese tocar todos los temas. Y, aún más, hubiese sido una falta de respeto a una realidad en la cual estos actos horribles suceden mucho más seguido de lo que queremos ver. Escribir con anteojeras, para él, no es escribir.