Disclaimer: ocasionalmente, en este espacio se hará uso de la palabra vaporwave para referirse a otros géneros que para los puristas (que siempre los hay) es totalmente diferente al vaporwave “original”. Pero para no confundir, los vamos a agrupar en este término salvo en casos donde haya una diferencia más tangible como es el caso del synthwave. Hay que pensar que existen vertientes tan bizarras como el trumpwave o el pizzawave.
Al momento de escribir estas líneas, me surgieron una y mil preguntas que aún no tienen una respuesta definida. ¿Cómo explicar un universo tan vasto, con tantas aristas y al mismo tiempo tan fácilmente reconocible una vez que se entra allí? Porque hablar del vaporwave, para quienes no tienen ni idea sobre lo que se habla, es hablar de uno de los primeros estilos artísticos, culturales y musicales íntegramente nacidos en la era de internet.

Es hablar, en varios casos, de flamencos rosados, de beats relajados, oníricos y acompasados, acompañados por imágenes de esculturas helénicas de mirada penetrante. Es hablar también de un grupo de personas que, influenciados por los consumos culturales de un pasado que aseguran que fue mejor (principalmente los años ochenta y noventa) y que sostenían que lo que se venía iba a ser aún mejor, crearon, sin saberlo, un refugio para aquellos que querían estar por un momento alejados de los grandes reflectores de las estrellas del pop o las guitarras distorsionadas del rock, y sin el grado de masividad de los DJ de la música electrónica mainstream.
Es hablar de sátira, de burla al consumismo, pero también de ritmos movidos, de sonidos pop presentados por una publicidad de una bebida exótica con una modelo japonesa que te recuerdan a algún lugar que nunca visitaste, pero del que en algún lugar oíste hablar. Es hablar de una juventud un tanto frustrada por un Estado de Bienestar que no solo no satisfizo todas sus necesidades, sino que también le regaló guerras y crisis de las que aún hoy sufren sus coletazos como la del 2008.
Es hablar, por supuesto, de la movida cyberpunk, de sintetizadores, de cajas de ritmos, del synthwave, primo hermano del vaporwave, con el que se entrecruza para trazar caminos sobre futuros distópicos que quizás jamás ocurran, pero de los que al menos nos podemos hacer una idea de cómo sonarían. Es hablar de Pepsi de cristal, de sistemas operativos antiguos e imaginarios, de memes, de los primeros renders en 3D. Es hablar de eso y mucho más (y sin siquiera abarcar la totalidad de la punta del iceberg).

Eccos del pasado
Hay tantos orígenes del vaporwave que resulta difícil dilucidar cuál es el “verdadero”. Hay quienes lo sitúan a finales de la década del dos mil, o incluso quienes sostienen que en los ochenta este mundo ya existía, aunque con otro nombre. Creo que, tal y como ocurre en sucesos culturales contemporáneos, no existe una fecha grabada en mármol que fije un punto de partida. Pero hay acercamientos y, para estos casos, buenos son los bits que, en ocasiones, son eternos.
El nombre más asociado a los inicios del género fue el usuario de Youtube sunsetcorp, también conocido como Daniel Lopatin. El 19 de julio del 2009, subió dos videos a su cuenta que marcarían un antes y un después: “angel”, que tomaría prestado un fragmento de “Only Over You” de Fleetwood Mac, y el más popular, “nobody here”, que usa la frase del tema “Lady In Red” de Chris de Burg. En ambos casos, usaría un fragmento de esa canción repetida en loop, con efecto ralentizado y cambios en el ritmo y la tonalidad de la voz, acompañados por publicidades de videocaseteras y reproductores de música de los ochenta en el primer video, y por una imagen en gif de una borrosa pirámide multicolor con filtros en VHS.
Ese día, para muchos, comenzó lo que hoy se conoce como vaporwave. Tal es así que, al cierre de esta edición, si todo va bien, el 20 de abril próximo saldrá “Nobody Here: The Story of Vaporwave”, un documental que entrevista a varias de las principales figuras de este movimiento desde sus orígenes, y que consiguió una gran cantidad de fondos para su concreción mediante crowfunding.
De la mano con estos dos experimentos, Daniel lanzaría, en agosto del 2010, el disco que marcaría un subgénero propio sin que él lo supiera y que sería seminal para el desarrollo del vaporwave: Chuck Person's Eccojams Vol. 1, en donde incluiría “angel” y “nobody here” dentro de los quince tracks de esta placa, y cuya portada es un homenaje al icónico Ecco The Dolphin para Sega. Tiempo después, Daniel aseguraría en Reddit que la idea de este disco era “una forma de tratar el audio de una manera que tuviera que ver menos con la música y más con los sentimientos”, un aspecto que acompañaría al género a lo largo de su historia.

Como en todos los grandes eventos de la historia moderna, la República Argentina siempre estuvo ahí. Y Chris De Burg, quien para muchos es, indirectamente, uno de los padres del vaporwave, nació en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe. De manera tal que podemos anotarnos la medallita de que el vaporwave es, de alguna manera, un poquito argento.
Dentro de esta bolsa de sonidos y estéticas (que ahora también conocemos con la denominación aesthetic) que engloba al vaporwave, también aparecen otras manifestaciones artísticas que se mezclan, se diferencian, se amalgaman, se emulsionan y se comportan como muchos de los universos lejanos que buscan ilustrar. La gran mayoría comparten algún hilo rojo entre sí, siendo uno de los que más aparece la reivindicación de la nostalgia por una época anterior, así también como la proyección de un futuro más brillante y promisorio, en donde la tecnología elevaría al ser humano hacia una nueva era de iluminación y no habría necesidad de preguntarle a una IA si el video de unos gatos con forma de pájaros surfeando es real o no.
Los escritores Simon Reynolds y Mark Fisher toman, a lo largo de sus libros, este afán por la nostalgia de futuros perdidos y del anhelo de un futuro que nunca llegó dentro del término “hauntología”, que merece su propio artículo y que acuñó originalmente Jacques Derrida.
Este sentimiento se ha visto reflejado incluso recientemente en las plataformas de video vertical junto con temáticas como el dreamcore o el weirdcore, en donde se ponen en valor los aparatos tecnológicos y los fondos de pantalla futuristas de fines de la década del noventa y principios de la década del dos mil, bautizado también como Frutiger Aero, y que se podría considerar una suerte de continuidad de la reivindicación por lo retro que había iniciado el vaporwave.
El universo es muy confuso realmente
Dentro de esta constelación de géneros, subgéneros y otras yerbas, ya se ha mencionado a los Ecco Jams de Daniel Lopatin (quien cabe destacar que ha trabajado con The Weeknd, Nine Inch Nails y Sofía Coppola), que incorpora las técnicas que hoy se conocen popularmente como slowed & reverbed, junto con el screwed & chopped, y que sentaron varias de las bases del vaporwave. Pero también hay cuerpos celestes que tomaron otros caminos, algunos más y otros menos emparentados con el género, y que resultan necesarios para dar más contexto a este movimiento. Dentro de estos muchos destinos, vamos a comentar brevemente algunos de ellos, y comenzamos por otro mundo gigantesco y fundamental para explicar al vaporwave (con el que se lo suele confundir): el synthwave.
Se trata de un lugar en donde el neón y, obviamente, los sintetizadores hacen gala de su presencia, siendo quizás el movimiento más explorado (y más explotado) en la actualidad por las búsquedas de internet, ayudado en buena medida en los últimos años con lanzamientos de consumos culturales como Stranger Things, Tron: Legacy y Ready Player One que han incluido este estilo en sus bandas de sonido. Basta con poner “estética retro neon” en Google Imágenes para encontrarse con cientos y cientos de templates e imágenes quemadísimos hechos con IA, todos hijos bastardos del synthwave.
Dentro del género podemos mencionar a quien más lo posicionó durante estos últimos años: Kavinsky, y especialmente su corte “Nightcall”, que hizo gala de presencia en la película Drive de 2011. Pero tampoco podemos omitir a Miami Nights 1984, Timecop1983 y The Midnight.

No se puede hablar del vaporwave sin asociarlo con el antiquísimo city pop, un milenario planeta que se formó hace mucho tiempo, y que puede divisarse en el firmamento junto a su Fobos más joven, el future funk. Ambas tierras, originarias del Imperio del Sol Naciente, nos invitan a un mundo más exótico, más fresco y, por qué no, más alegre. Uno en donde podemos pensar que el mañana es mejor y que todo puede ser posible. Y si no lo creen, háganse el favor de poner “Stay With Me” de Miki Matsubara. El vaporwave tomó varios de sus elementos tanto en lo musical como en lo visual, y aquí es donde comienzan a desdibujarse todavía más los límites entre un género y otro, haciendo que muchas veces al city pop se lo califique como vaporwave aunque la pieza en cuestión sea más antigua que los propios orígenes del movimiento.
Otro movimiento necesario para mencionar y que continúa con bastante popularidad aún hoy es el lo-fi hiphop. Nacido poco después del considerado inicio del vaporwave y en la actualidad como un satélite alejándose de su órbita principal, normalmente es parte de extensísimas playlist para relajarse antes de dormir, estudiar o tener de fondo mientras se hacen los quehaceres de la casa (¿quién no se ha cruzado con el video en vivo de la chica lo-fi?). Como su nombre lo indica, el lo-fi hiphop incluye a todas aquellas piezas con sonido hiphop suave, sin mucho nivel compositivo, fácilmente digerible, con un dejo a sonido en baja calidad y fuertemente enlazado al chillout.

¿Nunca llegaste a un shopping y escuchaste una suave música que sonaba de forma tenue sobre los parlantes del recinto? ¿Alguna vez fuiste a uno de esos lugares con poca gente, y una extraña sensación te sobrecogió? Ese es, de forma muy resumida, el sentir del mallsoft, que se encarga de samplear jazz suave, bossa y cualquier otra música incidental que podría haber sonado en este tipo de establecimientos en décadas pasadas, con los filtros y procesos propios del vaporwave, y decorados con otros sonidos ambientales como pisadas y conversaciones indescifrables. Como no podía ser de otra manera, muchas veces las portadas de los discos de mallsoft muestran imágenes de shoppings oníricos, brillantes, con muchos colores metálicos y palmeras de colores vívidos, y con Cat System Corp como uno de sus más grandes referentes.
Llegó el momento de detenerse en el Neptuno de este Sistema Solar, y es acá donde aparece el signalwave (también conocido como broken transmission), un género que se alimenta principalmente de antiguos tapes de televisión, mechados con beats normalmente suaves o bien jingles y música incidental de esas grabaciones antiguas, o bien sonidos de interferencia que recuerdan bastante al clásico glitch art. De todas las vertientes, esta es quizás la más prolífica de todas, pudiéndose encontrar con productores que sacan varios discos a la semana, teniendo una fuente casi infinita de material del cual alimentarse y seguir alimentando al género.
Casi a lo último pero no menos importante, aparecen vertientes que, como ya se ha dicho, se entremezclan y comparten características con otros estilos. Algunos surgieron en los últimos años, y otros aparecieron casi al mismo tiempo que el vaporwave, con distintos grados de aceptación y relevancia. A continuación se hará una breve mención a un puñado de ellos: barber beats (el sonido es un poco más limpio respecto al vaporwave primigenio, con menos efectos de reverberación), vapornoise (una versión más "simple" del vaporwave, tratándose en varios casos de samples de anuncios publicitarios con efectos de ruido blanco y distorsión), y utopian virtual (donde la coordinación música/visuales es fundamental, y recrean mayoritariamente videojuegos o material corporativo "perdido").
Más a lo lejos, se logran divisar más subgéneros y otros conceptos que para el común de la comunidad no son más que experimentos esporádicos que no terminaron de asentarse, bromas pesadas o memes mortinatos. Aquí podríamos mencionar, entre otros, al trumpwave (literalmente discursos de Donald Trump mechados con funk, hip hop u otro formato bailable), el dariacore (algo similar pero con imágenes de la serie Daria y en donde está más presente el drum and bass) o el simpsonwave (lo-fi hip hop y sampleos de artistas de jazz con imágenes y clips de Los Simpson).
No todo lo que brilla es Spotify
Internet dejó de ser hace tiempo el espacio misterioso que supo ser en los albores de su masificación. Pero el vaporwave, al ser un movimiento relativamente “nuevo”, sigue siendo objeto de debate en foros y en redes un poco más alejadas de las más populares como Reddit, donde incluso varios de los artistas que forman parte de sus filas conversan y debaten sobre los orígenes y límites del género con oyentes e iniciados. Y algo similar ocurre con la difusión de su música.
En la batalla encarnizada entre Spotify y Youtube, esta última parece llevarse mejor con el vaporwave por haber sido testigo de algunos de sus primeros instantes, y por ser un tanto más permisiva con el uso de beats y samples de otros grandes artistas para crear nuevos sonidos, una práctica muy común dentro del género.
De todas maneras, hay otro medio en el que los artistas se encuentran cómodos para difundir su música, y ese es Bandcamp, que no solo recientemente informó que eliminará cualquier contenido hecho con IA para priorizar la creación de arte 100% humano, sino que es ampliamente aceptada como la tienda y plataforma más amigable con los ingresos de los artistas independientes, y también con sus oyentes.
A diferencia de los principales tanques de la industria, Bandcamp te permite escuchar la música del artista que quieras sin necesidad de comprarla y sin molesta publicidad de por medio que te quite de tu mood. Como todo en esta nueva era, adquirir la música del artista que acabas de descubrir te da algunos beneficios, siendo los dos más importantes que el artista va a recibir aproximadamente el 82% de lo que el usuario pagó (aumentando al 100% los días viernes) y que vas a poder incluir los tracks tanto en tu biblioteca personal como en una playlist (escuchar de forma gratuita no lo permite).
Aunque los artistas emergentes suelen poner valores más que amigables a sus discos para darse a conocer (e incluso muchos pongan la opción “name your price” para que puedas tener un disco digital entero desde un dólar), existe otro método que usan los productores para que la música llegue más fácilmente a las manos de los curiosos: los códigos gratuitos de Bandcamp.
Cuando un artista emergente saca un nuevo disco o tema, tiene la opción de regalar un número determinado de códigos para que la gente canjee. Y ahí ocurre la magia: discos que en otro momento podrían estar fuera del alcance por limitaciones de tipo de cambio o por el mismo desconocimiento del artista, ahora, como aparece la oportunidad de tenerla de forma totalmente gratuita, pasa a ser una pieza a descubrir, revisar, escuchar y reescuchar hasta el hartazgo. Uno de los servicios más populares es getmusic.fm, gracias al cual se han podido descubrir proyectos que, de otra forma, hubieran quedado en el olvido.
He aquí algunas recomendaciones y otros proyectos que ya podríamos denominar clásicos del género. Cabe destacar que, en varios casos, pueden conseguirse algunas limitadas copias físicas de estos trabajos para darle una mano todavía más importante a sus creadores que rara vez responden a las exigencias de las grandes discográficas.
Barbershop Simulator - slowerpace 音楽
Dentro del género “soundtrack de videojuegos que nunca existieron”, aparece este trabajo de slowerpace, que nos invita a una práctica que se fue perdiendo en esta era de la instantaneidad: relajarse y escuchar música mientras se miran los nombres de los temas y la portada, que ya nos invita a hacernos una idea sobre cómo se vería este hipotético juego para la Playstation original.
En el copete de la portada se reza:
Diriges una barbería que atiende a los criminales más peligrosos de la ciudad. Cada corte no es solo cuestión de estilo, sino de supervivencia. Los gánsteres te confían sus secretos, y un paso en falso podría convertir un simple corte en un error fatal. [...] ¿Te convertirás en el mejor barbero del hampa o quedarás atrapado en el fuego cruzado?
Este disco me apareció de casualidad navegando en el tag “vaporwave” de Bandcamp, y por un instante creí que se trataba de alguna pre-alfa de un título real de Playstation. Luego de haber terminado de escucharlo, más grata fue mi sorpresa al haberme encontrado con varios otros proyectos de slowerpace igual de impactantes y bien cuidados desde el aspecto visual, muchas veces fundamental para que un disco de vaporwave se disfrute de punta a punta. Por mencionar solo dos en la misma sintonía, la secuela de este “juego”, Barbershop Simulator II, y Pyromaniacs.
NeoGeo FM - Zai Kowen
Desde Santiago del Estero llega esta iniciativa del 2022 pero que bien podría haber aparecido como banda de sonido del Outrun de 1986, con sonidos bien bailables y frescos, ideales para una jornada soleada de playa arriba de un descapotable. A lo largo de 11 tracks, Manuel Heredia (su nombre real) le hace pequeños homenajes a algunos de sus consumos culturales favoritos (Initial D, Wangan Midnight) en su etapa future funk, en donde también se anima a hacerle un guiño al quinto disco de estudio de The Weeknd (más específicamente a Dawn FM, donde participó Daniel Lopatin) con colaboraciones de otros artistas del género como Tenn, TV-FM, Kyoto y davnnk, por mencionar algunos.
Charlando con Manuel, contó que comenzó su camino en el vaporwave por el 2017, influenciado por grandes nombres como Saint Pepsi (de quienes hizo algunos remixes) y Luxury Elite, y desde ahí no paró. En su cuenta de Bandcamp se puede ir viendo su evolución, desde el vaporwave clásico hasta llegar a lo que se podría considerar su etapa más disco. Y adelantó que su nuevo proyecto Shibuya (con el nombre del disco aún sin revelar) va a salir durante 2026.
Hurricane Watch - Florida Rains
Publicado en noviembre de 2024, Jake Hunter (el hombre detrás de Florida Rains) comenzó su camino dentro del signalwave influenciado por las vivencias de su infancia, cuando el tener The Weather Channel de fondo en el televisor de su casa lo tranquilizaba, y decidió compartir con el mundo esa sensación de refugio y rendirle una suerte de homenaje a su lugar de nacimiento. Gran parte de sus primeros trabajos están atravesados por reportes del tiempo mechados con publicidades de la época y música incidental propia de estos canales, que también tienen su etiqueta propia (climatewave).
Algunos de estos discos recaban material de verdaderas catástrofes meteorológicas en la región. Hurricane Watch, su trabajo debut, se presenta de la siguiente manera:
Es 1992 y estás en casa. El clima está tranquilo, pero se avecina una tormenta inminente. Enciendes el Canal del Tiempo y descubres una onda tropical que sale de la costa de África Occidental. Finalmente, esa onda se convierte en tormenta tropical. Luego, en el huracán Andrew. [...] Estás a punto de experimentar la tormenta más grande que jamás haya tocado tierra en Florida. El huracán Andrew se cobró 65 vidas y causó daños por 27 mil millones de dólares. Este álbum está dedicado a las vidas perdidas por este devastador desastre natural.
Algunos de sus proyectos más recientes se enmarcan en lo que algunos círculos empiezan a denominar corporatewave, lo que el propio Jake considera como uno de los subgéneros que están empezando a ser tendencia dentro del ambiente, y en donde la estética predominante dejan de ser las esculturas helénicas, las palmeras y el color rosa, y pasan a ser oficinas de grandes rascacielos equipadas con decenas de computadoras de los años ochenta y noventa. Asimismo, Jake sostiene que "depende de los artistas seguir intentando aportar algo nuevo que permita al vaporwave evolucionar y seguir adelante". De su trabajo en esta etapa, podemos destacar Office Spacewave y Callcenter, en colaboración con Kratzwerk (no confundir con el gupo alemán fundado en los setenta).
…░l░a░ ░m░e░j░o░r░ ░o░p░c░i░ó░n░ - LAPA
El nombre cumplió con el objetivo de impactar, especialmente para aquellos que recordamos la tragedia aérea más importante en la Argentina. LAPA es el nombre del proyecto de un artista sanjuanino (quien optó por no dar a conocer su nombre real) y quien atravesó todo el arco de escucha del vaporwave: primero lo tomó como una broma, hasta que encontró en Saint Pepsi un punto de interés que no hizo más que intensificarse con el future funk de Macross 82-99 primero, con el mallsoft después, y con el signalwave por último, al que adoptó (hace más de un año) como su lugar de residencia, y cuyo primer trabajo es el que aparece en este artículo.
Solo 5 piezas de audio alcanzan para situar al oyente en una tanda publicitaria retro, con anuncios de la tristemente célebre empresa que cerró operaciones en el 2003, mezclado con fragmentos de música funky, y, por supuesto, sonidos de fritura y glitches que regala el paso del tiempo. Pero es al final del cuarto tema que aparece otro elemento que rompe con la armonía que se venía viviendo en los primeros tracks. Intentando no spoilear demasiado para alentar a escuchar el EP, solamente se dirá un solo concepto: crítica social. Algo que estará presente en todos los proyectos de LAPA.
En diálogo con él, cuenta que el nombre LAPA surgió como sugerencia de un colega ante la inquietud por querer mezclar "el concepto base del mallsoft en cuanto a su crítica al consumismo con algo que fuese argentino". Tras hacer un repaso por su discografía, se evidencia una pulsión por dejar una huella celeste y blanca en una comunidad atiborrada de contenido oriental, con títulos como A Toda Hora, En Todo El País, que homenajea a los medios públicos y su importancia en una sociedad (con portada de ATC incluida) y LU4ZS Marambio, que le rinde tributo a la radio de aficionados de la base argentina en la Antártida, demostrando y animando a productores de todas las latitudes a “mostrar lo suyo”.
Floral Shopee - Macintosh Plus
Para muchos, el lugar donde empezó todo. El sinónimo de vaporwave por antonomasia. La inspiración a decenas de miles de internautas que, interpelados por Floral Shopee, quisieron volver a sentir ese mismo escalofrío que sintieron la primera vez que le dieron al botón del play e hicieron sus propios sonidos.
Macintosh Plus es el nombre de uno de los muchos proyectos de Vektroid, la mente maestra detrás de este disco que data del 2011, y que tanto el arte de tapa como su música siguen siendo el bautismo de fuego para quienes arriban al muelle del vaporwave, y objeto de estudio en cuanto foro de discusión sobre el tema haya en internet. La estatua de Helios, la publicidad de Fuji, el color rosa intenso de fondo, el piso cuadriculado cual ajedrez, los kanji, toda su iconografía ya forma parte de la esencia del género y sus primeros vinilos son objeto de deseo en los sitios de ventas por internet.
Entre los samples que se usaron, modificaron y moldearon para este disco incluyen a Fleetwood Mac y Toto, pero el más importante es sin dudas el de “It’s Your Move” de Diana Ross, otra madre involuntaria del vaporwave, para el tema リサフランク420 / 現代のコンピュー (o, más sencillo, Lisa Frank 420/Modern Computing), el número dos del disco y que es canción de culto y símbolo de la cultura de internet post 2010. Luego de haber sido remixada y usada como meme a lo largo y ancho de todo el mundo, resultó en el hartazgo de Vektroid y la eliminación por completo del disco de los servicios de streaming durante un tiempo para luego regresarlos a su lugar.

Porque el vapor es más fuerte
La frase “el vaporwave está muerto” ha aparecido en la escena prácticamente desde que el género nació. Sebastián Da Vinn, (DJ, productor y referente en la materia en Argentina, y una de las personas detrás de la Buenos Aires Outrun, la fiesta más importante del género en nuestro país) considera que la propia ambigüedad del movimiento desde su concepción favoreció a que se diga que el género nunca estuvo vivo, y a que a menudo se haga la broma de decir “el vaporwave está muerto, viva el vaporwave”. Al mismo tiempo, sostiene que, más que muerto, el vaporwave se transformó y ramificó en cientos de formas distintas (sin olvidar que la muerte es, en cierto punto, una transformación).
También se plantea que el género murió debido a que ya no goza de la popularidad que ha sabido tener en años anteriores. Frente a esto, tanto Sebastián como otros protagonistas del movimiento remarcan que, en términos prácticos, el estilo goza de muy buena salud a pesar de ya no estar en el mainstream, y que depende de los artistas el seguir innovando y no dormirse en los laureles. Prueba de ello es la enorme cantidad de proyectos discográficos y álbumes en físico que se siguen vendiendo a diario, principalmente en Bandcamp.
Seguramente, en una era tan distópica como la que se está viviendo, con un mundo cada vez más vigilado, con menos privacidad, mucha más presencia de sistemas automatizados y sociedades todavía más frustradas, estos refugios visuales y sonoros quedarán durante un buen tiempo para seguir en comunidad, cerrar los ojos, bajar un cambio e imaginarse un porvenir que podría haber sido y que no es, pero con la leve esperanza de que más adelante podría llegar a ser, y recreando un pasado que quizás no se vio como tal pero que, desde la pantalla de un smartphone o de un monitor de PC, se ve realmente hermoso.