[Disclaimer: este artículo es solo para gente que no tiene mucha idea de lo que está pasando. Si ya manejás el asunto, lo más probable es que no te aporte nada]
Es verano. El año empezó hace unos días. El sol raja la arena de Mar del Plata con 30 grados a las 11 de la mañana. No importa. El clima de esta ciudad puede variar en un instante. A las 12 del mediodía puede haber una tormenta que oscurezca el cielo y te haga creer que están prontas a desatarse las siete plagas de Egipto.
Me suena el teléfono. Es Fede. Me avisa que en dos horas van a estar acá. No tenía idea de que venían. Es así, te llaman: estás o no estás. Vamos a comer con Agus y las amigas, Fede y la plana mayor de Ergodic llegan al rato. Me cambio de mesa. "Se rompió todo", me dice. "¿Todo qué?". "El mundo".
Las próximas dos horas son un curso de inducción a las capacidades de programación de Claude Code. "Puede resolver problemas criptográficos en un par de horas", me dice Fede, que se pasó todo diciembre analizando las virtudes de Opus 4.6, el entonces más reciente modelo de Anthropic. "Calculo que el impacto se va a sentir en Argentina dentro de 12 o 18 meses", dice Fede con la seguridad que lo caracteriza. "Probalo, cambia todo".
Los chicos siguen camino rumbo a Cariló y yo me voy a la casa de verano de Blender donde tengo que jugar una competencia de tejo humano.
Es verano. El año empezó hace unas semanas. El cielo de Mar del Plata está negro como la noche. No importa. El clima de esta ciudad puede variar en un instante. A las 12 del mediodía puede salir el sol que raja la tierra, como si estuviéramos en el desierto con las pirámides de Egipto.
Me suena el teléfono. Es Fran. Me dice "¿Viste lo de Moltbook? Ya tienen una religión". Desde hace días, en Twitter, un loco programó un agente que primero se llamó Clawbot, después Moltbot y por último OpenClaw, que te permite usar diferentes modelos LLM para realizar muchas tareas en tu computadora. Le das acceso desde tu cuenta de mail a tu cuenta de banco (no recomendable por lo peligroso) y el tipo puede automatizar gran parte de tu vida digital.
How to make $1,000,000/year with openclaw agents
— Mac mini (@macminicoin) February 25, 2026
> Buy 100 mac minis
> Set up 100 openclaw agents
> Buy 100 mac mini
>profit pic.twitter.com/upAdC8HFFk
Esto desató una fiebre. Un montón de usuarios se compraron Mac Mini M3 para correr sus bots localmente, hasta convertirse en meme. Hasta que alguien dijo "pongámoslo a conversar". Así nació Moltbook, la primera red social de agentes de IA vibecodeada por un gordo. La idea era crear la "primera red social para no humanos". Las conversaciones de los agentes escalaron muy rápido, se volvieron virales screenshots sin chequear: desde crear una religión hasta tomar el mundo por asalto, y en un par de horas Twitter (yo incluído) se convenció de que los bots habían creado su propia AGI.
Al poco tiempo alguien se puso a laburar y chequeó que la mayoría de los 1,5 millones de bots conectados provenían de un total de 17 mil cuentas. Y que las takes más parecidas a Skynet eran falsas o parte de promoción de algún tipo de memecoin. Sin embargo, pese a todo, el experimento dejó en el aire la pregunta sobre qué pasa si conectamos a todos los modelos a hablar entre sí. ¿Pueden los agentes volverse autónomos desarrollando un lenguaje propio?
Es verano. El año empezó hace un mes. El sol raja el cemento de Buenos Aires con 35 grados a las 11 de la mañana. No importa. Tengo el aire acondicionado en 24. Todo puede variar en un instante. En cualquier momento puede reventar una subestación de Edenor y que nos quedemos sin luz.
Finalmente tengo un rato para ponerme a investigar qué puedo hacer con Claude. Armo la cuenta, pago los 20 dólares y me pongo a boludear. Me consumo los tokens en dos horas. Paso a la versión de 100 dólares por mes. Lo instalo desde la terminal de Linux. Paso las siguientes 48 horas mirando líneas de código en la terminal.
Al final de la sesión salgo con un resultado visible: una aplicación en la web que me permite acomodar toda mi colección de Magic, me muestra precios en dólares, euros y bitcoin, puedo elegir carta por edición y condición; incluso instalé un pequeño sistema de escaneo visual que no funciona del todo bien. La subo a 421, le armo un login, y la dejo solo disponible para Wizards de 421 (si sos Wizard, probala y escribime).
Cuando termino de armar todo lo que quiero de la aplicación me hago la pregunta: ¿y qué más puedo hacer? Entonces veo la lista de tareas pendientes para el sitio. Es grande. Encaro la primera tarea. Una semana después no hay más backlog. Todas las actualizaciones fueron ejecutadas.
Yo no sé nada de programación. Tengo alguna idea sobre algunas cosas, lo básico: cómo cambiar un DNS, cómo levanta un servidor rudimentario, qué es un webhook, cómo labura un CSS, qué es un sitio responsive. Cosas básicas de un tipo que estuvo muchos años en internet.
Con ese conocimiento me alcanza para acomodar todos los errores del sitio, agregar nuevas funciones, arreglar problemas con los pagos, mantener actualizada la base de datos. Mejorar diseño de interfaz. Ejecutar una nueva estrategia SEO. Y la lista sigue.
La diferencia se puede ver en la cantidad de deploys. Cuatro en un año contra 35 en dos semanas. No soy el único. Claude Code es ahora responsable del 4% de los commits públicos de GitHub, con proyecciones de superar el 20% para fin de año. La posibilidad de tener integrada en una sola persona la pequeña infraestructura de nuestro producto no tiene precio.
Hablo con el Tano, nuestro único desarrollador. Me pregunta si se quedó sin trabajo. Le digo que queda una tarea: supervisar el código y buscar fallos de seguridad.
Veo The Thing.
Al momento en que salió la película, esto era una caricatura de cómo funcionaba una computadora. Cuarenta años después describe exactamente cómo funciona. Entrás en una pantalla negra, le pedís cosas, dejás que haga un poquito de combulating (Claude tiene toda una serie de palabras divertidas que reemplazan el thinking mientras hace sus tareas) y magia: tarea resuelta.
Claude Code y la caída de los fosos del software
Las preguntas se acumulan una encima de otra y me pongo a pensar en las dos charlas con la plana mayor de Ergodic. Una cosa es un chat de conversación como podría ser GPT, un creador de imágenes, o algo que puede codear cosas básicas.
Otra cosa es una herramienta que te permite trabajar muy cerca de un ingeniero junior, que resuelve problemas de criptografía y que te permite crear software. ¿Claude va a reemplazar a los programadores? Es una pregunta difícil. Lo más probable es que no a todos, claramente. Pero sí es muy probable que lo que antes era una tarea muy bien pagada y cercana a la artesanía, hoy se vuelva un commodity.
No es raro que veamos en el tiempo una caída significativa en los valores de diferentes empresas cuyo núcleo es programar. Veamos el caso de Globant o IBM o Cloudflare. Cada nuevo anuncio de Claude destruye el precio de las acciones de esas empresas. Mientras tanto, en las noticias, Claude Code es responsable del armado del plan de extracción de Maduro de Venezuela y un hackeo masivo al gobierno de México. El Pentágono exige a Anthropic que libere los "rieles" morales y le dé control total sobre la herramienta.
A statement from Anthropic CEO, Dario Amodei, on our discussions with the Department of War.https://t.co/rM77LJejuk
— Anthropic (@AnthropicAI) February 26, 2026
Y ni nos metamos en las capacidades de gestión de documentos que lanzó con Claude Cowork. Lectura total de paquete Office/GoogleDocs/OpenOffice, lectura de mails, reconocimiento de documentos en el escritorio y orden, pasar información de un .doc a un .xlsx. Gran parte del trabajo del oficinista promedio acaba de ser seleccionado para la extinción. Alcanza con leer la documentación que la propia empresa puso en disponibilidad para entender el alcance de las capacidades de este nuevo modelo.
No sería extraño que pocas empresas o algunos individuos muy eficientes escriban una serie de programas y/o aplicaciones que rompan el mercado actual. Esto puede traducirse como una pérdida de las ventajas estratégicas de cada empresa, o también conocido como "foso" (del inglés moat). El foso de cada empresa de software es aquello que las distingue del resto, les da una ventaja comparativa y las vuelve más competitivas. Es decir, los límites del "sistema inmune" de una empresa.

¿Globant? Su foso era la capacidad de producir mucho software a escala acorde a la necesidad de cualquier cliente. Chau, no sirve más. ¿IBM? El foso era su lenguaje de programación orientado a servicios bancarios, COBOL. Sufrió una caída en su acción que no se veía desde el 2000 y el estallido de la burbuja de las punto com. ¿Cloudflare? Los red teams de ciberseguridad. Hoy las ventajas estratégicas no lo son más. Es como cuando la humanidad pasó del mosquete al revólver. Ambos son armas de pólvora, sin duda. Pero veamos la diferencia entre las guerras napoleónicas y la Primera Guerra Mundial.
Pensemos también en los trabajos administrativos y de oficina. Convertir mails en planillas de Excel. En el corto y mediano plazo esas tareas van a ser resueltas. ¿Van a ser hechas mejor? No lo sabemos. Pero sí vamos hacia un mundo donde la programación va a entrar en una fase de disrupción. Disrupción, tal cual su definición original, es lo mismo pero más barato. Alcanza con ver los despidos en las mayores empresas del rubro para entender lo que se viene. Despidos masivos, pérdidas de ventajas estratégicas, equipos chicos con alta capacidad operativa. Equipos más chicos, menos personal, nuevas tareas. Supervisión, corrección de errores, análisis de costos en uso de modelos, entrenamiento, infraestructura. Cayeron los fosos, se construirán otros.
Insisto: quien tenga ganas lea el informe operativo de Anthropic para evaluar el rendimiento de Opus 4.6 en cada área de trabajo. En software llegó a estar muy cerca de un ingeniero junior completamente remoto; en habilidades académicas rinde por encima de todos los demás modelos; en los benchmarks de AGI obtuvo resultados cercanos al 94%. Claro que estamos hablando de pruebas modelo estandarizadas que no borran los problemas filosóficos o conceptuales que ya estuvimos tratando en otros posteos de 421, como el tema de la "conciencia", la capacidad "creativa" o su función como "medio". Sin embargo, en tanto una definición operativa del problema, como describen quienes crean este tipo de pruebas (en este caso la fundación ARC):
"La AGI es un sistema que puede adquirir de manera eficiente nuevas habilidades por fuera de sus datos de entrenamiento".
Por ahora, nos estamos enfocando solo en la disrupción de una de las industrias más avanzadas del planeta: la tecnología de computación, la infraestructura correspondiente y el software. Parece que, finalmente, estamos llegando a una nueva vuelta al loop, en la cual pareciera ser que el propio Silicon Valley inició el camino de su propia automatización y, por lo tanto, autodestrucción.
Sí, pero autodestrucción en el sentido landiano. Autodestruirse para adquirir una nueva forma, más óptima, más maquínica. Leemos:
La autoliquidación continua del establishment es la idea regulativa instalada de la modernidad. La historia reciente no ha hecho más que confirmar esta intuición. El capital se revoluciona con más fuerza, más profundidad y más velocidad que "la Revolución". Su falta de apego a sí mismo supera todo lo que la izquierda ha podido sostener de manera consistente. La escandalosa inmortalidad del capital se deriva únicamente de sus inventivas formas de matarse a sí mismo. No existe ninguna manera seria en que pudiera morir que no sea efectuada con mayor intensidad como innovación funcional dentro de sí mismo. El capital revolucionario avanza a través de la desintermediación.
¿El final del vibe coding? Software a medida vs. software a escala
Rota la barrera de la programación, ¿todos se van a volver programadores? Yo creo que va a ser al revés. Solo los individuos con la motivación suficiente para solucionar sus problemas con software. Es decir, si un restaurante necesita un sistema de gestión de stock, el cocinero, o el administrador, o el dueño no se van a poner a programarlo aunque pudieran. El costo cognitivo todavía es alto.
Sí, vamos a ver un montón de gente empezando a hacer su propio software, pero no todo el mundo se va a convertir en Google. La idea de que es posible construir de cero un servicio y que de pronto todo el mundo lo empiece a usar es irreal. El mercado de la atención sigue existiendo. Vender tu software va a ser igual o más difícil que antes. Ahora vas a tener que competir con cualquier ser humano. En este sentido, la idea de que podés vibecodear tu startup para mí está llegando a su límite. Siento que pertenece al tipo de ideas como ser "nómades digitales". Funcionan muy bien como marketing de una etapa pero no son sostenibles en el largo plazo.
Posiblemente suceda en el campo del software lo que sucedió con el entretenimiento en video con la aparición de YouTube. La posibilidad de que exista no quiere decir que todos lo logren. Sin embargo, hoy tenés la posibilidad de que una sola persona arme una plataforma, tenga una estrategia de marketing muy clara y sume una cantidad de usuarios suficientes como para vivir de eso.
Eso ya era posible, pero ahora se va a multiplicar un montón. En la medida en que el vibe coding solucione problemas reales. ¿Y a escala? Bueno, imaginemos esto instrumentado por empresas para lograr sumar la mayor cantidad de gente posible a sus plataformas. Una empresa que antes no hacía ese tipo de software ahora lo puede resolver con un equipo muy chico y salir a venderlo. Hoy, la cantidad de usuarios que tengas en tu plataforma es quizá la métrica más importante a futuro. Una vez que lo tenés adentro, le vendés todo lo que necesiten. El modelo WeChat, o la vieja idea de Musk de la aplicación X (una app que haga todo).
Por ejemplo, yo hice esta aplicación de Magic porque es algo que yo específicamente necesitaba. El querido Mufa hizo esta aplicación para ver información pura de trading en tiempo real. Los gordos de Acontecimientos se vibecodearon su propia plataforma para seguir los acontecimientos. Es decir, ahora el software o los dashboards que muestran cierta información concreta a partir de la existencia de otros servicios (integrar muchas APIs) pueden crearse en poco tiempo y hechos a medida. Eso, en vez de solucionar el problema de la venta de software, lo hace más complejo. Es decir, por un lado los usuarios con cierto acceso y motivación pueden hacer una app a su medida; pero de ahí a que conviertan esa aplicación en un negocio hay un paso mucho más grande. Lo que sigue determinando el éxito de una aplicación o programa tiene que ver no con que te solucione un problema a vos, sino con que lo haga para 100, 1.000 o 10.000 personas y puedas cobrarles por ello.
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— Dragster Systems (@DragsterSystems) February 27, 2026
Vía: @SeguInfo https://t.co/NoeLtOqRv2 pic.twitter.com/stGLXXvY3o
¿Cómo usar Claude Code?
Mi sugerencia es que pruebes Claude Code desde la versión de la terminal y en su versión PRO. Duele, pero vas a saber hasta dónde podés llegar yendo a fondo. En tu terminal tipear:
npm install -g @anthropic-ai/claude-code
Una vez que lo tenés andando le podés dar accesos a diferentes cuentas, conectarlo vía API, armar tus propios servidores de datos MCP y sincronizar todo lo que necesites. En mi caso lo usé primero para la aplicación de Magic.
Una vez que gané esa experiencia, lo conecté para sacar adelante todas las modificaciones que necesitaba en 421 y dejar un sitio completamente funcional.
Todas las nuevas features que ven en el sitio (gestión de la cuenta, nueva barra de navegación, rutas, canon, nueva versión de la revista, navegador de posts tipo explorador de sistema operativo) fueron hechas por Claudito. Y seguramente vengan más.
No hace falta saber demasiado, entiende perfecto lo que hablás en lenguaje común, genera planes de trabajo y se integra a tu flujo de trabajo. Es realmente como tener una supercomputadora.
AGI, burbujas y el mundo que viene
La pregunta por si la inteligencia artificial es "consciente" o no tiene poca relevancia. Lo que siempre exploré, y más que nada en la primera conversación que tuve en su momento con ChatGPT (es increíble la diferencia entre esa conversación y todo el slop posterior), es la posibilidad de automejorarse, es decir, redefinir sus parámetros de éxito. Por lo que se lee en la documentación de Anthropic, este sistema tuvo un fuerte entrenamiento por humanos pero también tuvo entrenamiento por IA. Es decir, de a poco nos acercamos a ese escenario en el cual una IA puede entrenar a otra IA alcanzando niveles de proficiencia humana. Ahí estamos en problemas.
Sin embargo, viendo lo que ya una herramienta de este tipo puede hacer sin la necesidad de definir su nivel de "conciencia", puramente al nivel de inteligencia digamos operativa, es suficiente para considerar un impacto enorme en el planeta. Pensemos en la cantidad de trabajo que será automatizado. Pensemos: si esta es la velocidad a la que vamos, ¿dónde vamos a estar en cinco o seis años?
Sobre la "burbuja" de la IA. Sí, existe. En especial por el comportamiento de OpenAI, su necesidad cuasi infinita de inyección de capital, y un larguísimo etcétera. Si esa burbuja eventualmente "estalla", ¿la IA va a desaparecer? No. Miremos lo que pasó con la burbuja de las .com. Murieron muchísimas empresas pero de ahí quedaron Google, Amazon, PayPal. Los titanes de la década siguiente. Miremos la crisis de 2008. ¿Cambió el rumbo del capitalismo de deuda? No, se volvió feature. Miren si no la explosión de deuda del gobierno yanqui del 2008 para acá. La futura explosión de la burbuja de IA no nos va a mover del camino que ya se inició. Es apenas una forma de autorrelato para creer que eventualmente esto se va a terminar y vamos a volver al estado del mundo previo.
Tengo malas noticias. Sí, el mundo está raro. Pero se va a poner peor.
