Devil May Cry & Frieren: un duelo ético sobre el origen del mal

En abril de 2025 y enero de 2026, respectivamente, se estrenaron la primera y segunda temporada de dos animes que se pueden leer en paralelo: Devil May Cry y Sōsō no Frieren. De Frieren ya tenemos la entretenidísima nota de mi amiga personal Belucore, que pone en duelo a su protagonista con Satoru Gojō de Jujutsu Kaisen. Hoy la contrastamos con la no exenta de polémicas adaptación de Neflix de Devil May Cry. Seguramente, haya otros animes (como Demon Slayer o Chainsaw Man) que podamos incluir en el debate, pero quedará para otra ocasión.

Demonios en Frieren y Devil May Cry

Sōsō no Frieren (2023) es una adaptación al anime del manga homónimo de Kanehito Yamada y Tsukasa Abe. La historia sigue las aventuras de la elfa Frieren en un escenario clásico de fantasía medieval. Inmortal, ella formó parte del grupo de cuatro héroes que salvó a la humanidad del ataque del Rey de los Demonios hace aproximadamente un siglo. Al inicio de la serie, la protagonista hace nuevos amigos y emprende otra aventura.

Hacia la segunda mitad del séptimo episodio, Frieren y su nuevo grupo llegan a una ciudad que lleva veintiocho años en guerra con remanentes de las fuerzas del Rey Demonio, y que acaba de recibir a una misión diplomática que propone terminar el conflicto.

Para explicar que cualquier tipo de negociación con estas criaturas es inútil, la serie usa un flashback: el antiguo grupo de Frieren pasa por un pueblo y una niña-demonio está a punto de ser linchada por comerse a una infante. Cuando van a ejecutarla, habla: pide ayuda a su “mamá” y dice expresamente que “siente dolor”. Al escucharla, el líder de la aldea propone darle una oportunidad para redimirse y la toma en adopción. Empieza una suerte de proceso de socialización, la integra en su vida familiar y trata de enseñarle valores humanos.

Tiempo después, la niña asesina al líder de la aldea e incendia su casa. A punto de ser ejecutada, le preguntan por su uso de la palabra “mamá”. Explica que no entiende su significado y que usa las palabras únicamente por los efectos que les produce a las personas. De vuelta al presente, descubrimos que el verdadero objetivo de los embajadores es que la ciudad baje la guardia para después invadirla.

De Frieren sabemos que, cuando era niña, su aldea fue atacada por demonios. Así aprendió que son irredimibles.

Niña-demonio. Captura de Sōsō no Frieren (2023)
Niña-demonio. Captura de Sōsō no Frieren (2023)

Devil May Cry es una serie animada producida por Netflix en 2025. Sigue las aventuras de Dante, hijo del demonio Sparda y de una humana. Hace dos mil años, en el marco de una guerra entre el Infierno y la Tierra, Sparda traicionó a su especie, sellando el cruce entre ambos planos para proteger a la humanidad. El sello, aunque impide el paso a los seres más poderosos, tiene grietas que dejan pasar a los más débiles.

Mary Arkham AKA “Lady” es una agente del grupo contratista privado Darkcom, que trabaja para el gobierno de los Estados Unidos en la eliminación de entidades infernales. Su padre, tras una serie de experimentos, se convirtió él mismo en uno de estos seres, asesinó a su esposa y luego murió en un incendio autoprovocado en su casa. Esto marcó a Lady, que en adelante tuvo una visión muy similar a la de Frieren.

Avanzada la temporada, descubrimos que el Infierno es un mundo contaminado y donde rige la ley del más fuerte. Sus habitantes más débiles escapan cuando pueden a la Tierra en busca de refugio. Además, quienes viven ahí no lo llaman Infierno sino Makai, considerando despectivos los términos “demonio” e “infierno”. Una vez descubierto esto, Lady cambia su visión sobre los makaianos y decide ayudarlos.

Demonios-Inmigrantes. Captura de Devil May Cry (2025).
Demonios-Inmigrantes. Captura de Devil May Cry (2025).

El origen del mal en el anime

Las dos series presentan la figura del demonio, y en ambos casos son peligrosos porque dañan a los humanos. Ahora bien, ¿qué los impulsa a hacer el mal? Veamos primero las descripciones que hacen ambas obras.

En el universo de Frieren, estos seres, aunque antropomorfos, descienden de los monstruos. Según la protagonista, desarrollaron el habla y su apariencia solamente como una adaptación para cazar mejor. Comen humanos, pero no queda claro en el canon si lo necesiten para subsistir. A pesar de estar integrados al lenguaje, funcionan como autómatas.

En Devil May Cry, los makaianos llaman “sapiens” a los humanos (Homo sapiens). Hay indicios para pensar que taxonómicamente no están muy lejos de nosotros. Una definición básica y desactualizada de especie podría ser: “grupo de seres vivos capaces de reproducirse y dar descendencia fértil”. No está claro que Dante sea fértil, pero en la saga de videojuegos existe Nero, sobrino de Dante e hijo de Virgil, que también es cruza de demonio y humano.

Como con los humanos, queda claro también que el comportamiento makaiano no está determinado por su biología. Tienen voluntad propia y entienden las palabras que usan. En términos morales y biológicos, están muy cerca de nosotros.

En cuanto a la pregunta por la maldad, las dos series dan respuestas espejadas. En Frieren, la moral responde a principios esencialistas: existe un mal puro y sin grietas, que no deja lugar a la negociación. Ahora bien, si estos seres no pueden sino hacer el mal, si están prácticamente programados en ese sentido, ¿pueden ser responsabilizados? Si no se pueden equivocar, ni obrar con un fin ulterior, entonces técnicamente no pueden hacer el mal. Enojarse con un demonio por “pecar” es como enojarse con un animal o con un fenómeno natural.

En Frieren la rehabilitación no es posible, y ese parece ser el sentido de la figura de la niña-demonio: hacer el argumento de que ni siquiera la infancia es garantía de inocencia. Y de existir el mal, este debe ser destruido lo antes posible, porque solamente genera mal. Trasladando esta conclusión al mundo real, en casos donde una persona obre así, la pena capital estaría justificada.

La operación que hace Devil May Cry es diferente. Los makaianos pueden obrar mal, pero no por predisposición biológica. La violencia de Makai es cultural, pero otra organización de ese mundo parece posible. Son las decisiones personales (y sobre todo las condiciones externas) las que moldean su visión de mundo y sus actitudes. Si un makaiano delinque, lo hace porque sus decisiones y su experiencia lo llevaron ahí. Y por esa misma razón pueden ser reformados. Es dable la coexistencia entre ambas especies.

Para llevarlo a términos argentinos, Devil May Cry es garantista y Frieren es punitivista.

Punitivismo y garantismo: dos formas de justicia

Frieren y Lady aprenden, por su historia personal, que con los demonios no hay negociación posible. El odio de ambas surge de una situación traumática que las marca de por vida y que configura una visión específica: existen amenazas contra las cuales la única alternativa que queda es la eliminación física.

Frieren se queda en esa conclusión, y la historia y la biología le dan la razón. Pero Lady, cuando descubre que entre los demonios hay muchos que solamente están buscando una vida mejor, modifica su punto de vista. Podemos establecer dos díadas para explicar sus posturas: Lo que en Frieren es credulidad (el jefe de la aldea), en Devil May Cry aparece como misericordia (Lady con la familia de makaianos). Por otro lado, lo que en Frieren es severidad (es justo eliminar a los demonios), aparece en Lady como crueldad.

Lo que en Frieren es control de plagas, en Devil May Cry es genocidio.

Pero no descartemos tan fácilmente la postura de Frieren. ¿Cuáles son los límites del garantismo de Devil May Cry? Yo tiendo a coincidir con Lady en la absoluta mayoría de los casos. Pero, ¿qué pasa cuando Steven Universe se enfrenta a Hitler? ¿Todos los criminales pueden reformarse? ¿No encuentra un límite el liberalismo en esos casos? ¿No existen casos en los que posiblemente Frieren sea la que tiene razón? Será material para otra nota. Ahora volvamos a lo que nos compete.

Steven Universe
@hausofdecline

Los demonios como metáfora política

¿Es posible escindir los mensajes de la ficción de sus correlatos reales? Al autor de la nota le parece que no. La ficción moldea nuestra forma de entender el mundo. Aprendemos cómo las personas se amigan, discuten, se enamoran y viven a partir de las representaciones que vemos de eso en el cine, las series y, por supuesto, en el anime. Puede sonar a obviedad, pero hay notas en medios masivos postulando que como los demonios de Frieren no son reales, no deben tomarse como metáfora de nada.

Frieren y Devil May Cry discuten la existencia misma del mal. Lady empieza creyendo que existe, incluso que la maldad puede tener un origen biológico, para luego aprender que humanos y makaianos comparten la posibilidad de errar. Devil May Cry parte de la premisa socrática de que no existen seres dotados de raciocinio que elijan el mal en el nombre del mal. No es relativista, existe un modo correcto de obrar, pero la mayoría no actúa mal a propósito. Quien obra mal se equivoca, pero muchas veces no sabe o no puede elegir otra cosa. 

Como decíamos, en Frieren la condición demoníaca es moralmente fatal. A tal punto que deja afuera el libre albedrío.

Ahora la pregunta sería: ¿paralelo de qué son ambas obras? 

Devil May Cry, poco sutil, responde por nosotros: los makaianos son inmigrantes ilegales, que vienen de un planeta al completo asimilable al tercer mundo. Darkcom es ICE, Lady es una militar arrepentida, y la religión el opio de los pueblos, tema que aparece tratado en la figura del vicepresidente de los EE.UU. Tan poco sutil es la serie que termina con una referencia poco velada a las invasiones de Afganistán e Irak de 2001 y 2003, respectivamente.

Frieren, afortunadamente, es más sofisticada. Estoy bastante seguro de que los autores no buscaron activamente que los demonios representaran a ninguna minoría ni ninguna dinámica del mundo real. De hecho, la lectura canónica los vincula a otro tema de la serie: la importancia de formar vínculos interpersonales. Los demonios son inmortales al igual que los elfos, especie que tiene problemas para establecer relación con los humanos debido a su longevidad. Pero mientras que los primeros usan el lenguaje solamente para cazar, los elfos, con sus dificultades y todo, intentan conectar con otros. Los demonios de Frieren muestran rasgos psicopáticos: son manipuladores, egocéntricos y no sienten culpa.

Insisto: no parece una búsqueda consciente, los autores han aclarado en algún momento que los demonios son un mero instrumento narrativo. Sin embargo, los elementos que nos brinda el anime permite otras lecturas. Dejando de lado la cuestión racial, la premisa de que el mal existe en esencia implica que quienes cometen determinados crímenes deben ser eliminados porque no hay redención. Y no es descabellado pensar que los autores puedan coincidir con esta idea. Después de todo, en Japón la pena capital es legal.

La ficción existe para dialogar y poder explicar la experiencia vital humana. Si los autores querían decir otra cosa, ¿qué importa? ¿O la gente siempre dice lo que cree que dice? Afortunadamente, la ficción no tiene sentidos cerrados. Y, sobre todo, no existe en el vacío. O dicho de otro modo: la ficción no es neutral. Sin desmerecer de todo a la figura del autor, no importa tanto si en Dragon Ball lo único que quería Toriyama era ver monos pegándose entre sí. Lo más interesante son los efectos que eso produce; y por eso se pueden sentar en una mesa el Gordo Dan y Rebord y hacer dos interpretaciones directamente opuestas de la misma obra.

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