Disco Elysium: marxismo y detectives

El RPG sobre leer

Disco Elysium, desarrollado por ZA/UM en 2019, no es un juego con una gran jugabilidad, en el sentido más clásico del concepto “jugabilidad”. Creo que me van a golpear por esto, pero déjenme seguir, se los ruego. Es parte de la identidad memética del juego que sea un juego en el que se lea mucho, con 55 horas de diálogos, descripciones, etc. Es un poco tedioso, y no lo digo por videojugador, sino por lector: leo todo el día, sentarme a leer por una hora más no me entusiasma mucho. La otra parte del juego se compone de tiradas de dados y porcentajes que desbloquean (adivinen) más diálogo y más texto en la medida que avanza la trama. Siempre es relativamente útil porque te da experiencia, lo que te permite darle puntos a habilidades que son útiles para (no me lo van a creer) desbloquear más diálogo.

En Disco Elysium el protagonista es un esbozo que uno termina de componer mientras avanza. Harrier DuBois es un detective estilo noir que tiene amnesia, y uno puede empezar eligiendo distribuciones de habilidades que compongan su perfil (si ignora los derechos humanos o si es más un sabueso reflexivo, ya saben) y mientras se va jugando se van definiendo otras habilidades (que se materializan no sólo como posibilidades de tiradas, sino que también te hablan). Además, Harrier es un alcohólico que no supera su relación previa, y fue un buen detective hasta que la combinación de los factores mencionados lo hizo dejar de serlo.

Disco Elysium
Los puntos en las habilidades permiten que estas detecten más información en los diálogos o hagan más posibles ciertas tiradas de dado.

Las “habilidades” de Disco Elysium son aspectos subjetivos de DuBois. Cuatro categorías intelectuales (como "cálculo visual", que refiere a cómo se captan los detalles de un ambiente; o "enciclopedia", que consiste en saber cosas), psíquicas (como "voluntad", que refiere a la capacidad del detective de lidiar con las circunstancias; o "autoridad", que le permite obligar a otros a hacer lo que él quiera), físicas ("resistencia al dolor" es evidente; "instrumento físico" refiere a su fuerza física), y motrices (como "coordinación mano-ojo", que refiere a operaciones complejas como disparar un rifle de francotirador; o "interfaz", que señala qué tanto se entiende de tecnología). Uno va poniendo puntos y con esos puntos ciertas tiradas de dados se hacen más factibles y brindan más información del mundo y dan más experiencia. ¿Querés preguntarle, con cierta diplomacia, al fumador si es homosexual? Puntos a "compostura". ¿Querés abrir una puerta pesada? "Instrumento físico". Y así.

Yo, como quería jugar al detective, le metí todo a "lógica", "cálculo visual", "percepción", "empatía" y a las cosas que me pidiera la trama para avanzar porque soy la persona más aburrida que conoció el siglo XXI. Pero si, por ejemplo, querés un Harrier DuBois poético y melancólico, mandale todo a "drama", "savoir faire", como hizo Jacob Geller. Y si querés rolear ser Vic Mackey de The Shield mandale a "autoridad", "instrumento físico", "velocidad de reacción"; o si querés ser McNulty de The Wire podés ir mitad y mitad a "electroquímica" para el alcoholismo y "lógica" para el talento detectivesco... Porque el juego te deja interpretar, actuar de alguien; no de una forma ilimitadamente libre, pero con opciones contrastantes. Y luego están las tramas políticas. Porque el otro chiste de Disco Elysium es que es un juego marxista. La pregunta de este artículo es, parafraseando a Civil War de Alex Garland, ¿qué tipo de marxista?

El marxismo dentro de Disco Elysium: Kraz Mazov y la revolución fallida de Martinäis

El juego ocurre en Martinäis, un distrito de la ciudad de Revachol. Dentro del mundo ficticio (pero similar al nuestro) de Disco Elysium, Revachol era una nación importante que entró en decadencia y finalmente tuvo una revolución comunista que derrocó a su monarquía tradicional, pero que luego fue reprimida por el orden internacional, la Moralintern. Martinäis es una cruza de zona de guerra, llena de huecos de bala y ruinas, y la Baltimore de The Wire, un nido de pobreza y corrupción en el que los personajes tienen cero autonomía por pertenecer a corporaciones (empresas internacionales, comisarias, sindicatos, etc.). Los remanentes de la revolución (algunos están esperando su momento) y miembros de la Moralintern componen un gobierno oficial que, a efectos prácticos, es como la OTAN o el atlantismo liberal occidental.

La Revolución se basaba en los escritos de Kraz Mazov, que es, claro, Karl Marx. Repasemos los clásicos de la ideología, ¿les parece? La historia es consecuencia de las transformaciones de los medios de producción, y las relaciones entre las clases sociales que son sus propietarias (amos, señores feudales, burgueses) y los subordinados (esclavos, siervos, proletarios). Estado, derecho, religión, arte, incluso los vínculos familiares, son superestructuras condicionadas al orden productivo. Pero la historia para el marxismo es, en esencia, progresiva: los cambios productivos hacen que las superestructuras previas sean innecesarias y que sean depuestas, violentamente, por revoluciones. Los burgueses derrocaron al orden feudal, ahora los próximos son ellos. Idealmente. Esperemos. Hay un problema: la revolución mundial (nuestra, de Disco Elysium) fracasó, o al menos su primer intento.

Disco Elysium
"Los burgueses no son seres humanos" (Disco Elysium).

En Disco Elysium, además de un Karl Marx, hay un revolucionario exitoso: Nilsen. Ignus Nilsen es una mezcla de varias figuras históricas: amigo de Mazov (Engels), creyente de teorías un poco absurdas en términos metafísicos (Posadas, Lysenko, pero volveremos a esto luego), revolucionario trotamundos con variado éxito (El Che) y una reputación de sanguinario (Lenin, Stalin). El francotirador, una figura clave del final del juego (sin spoilers), es, por su parte, un comisario político como los miembros de la Cheka soviética temprana, la Stasi alemana, la policía secreta estalinista, etc. Gente que más que ser el Nuevo Hombre revolucionario, son el nuevo burócrata del nuevo jefe (y vamos de la Okhrana a la Cheka, del Zar al presidente del Consejo de Ministros, guiño-guiño). Uno puede abrazar el comunismo como ideología de Harrier DuBois, como también puede ser libertario, liberal clásico o fascista. Todos esos recorridos son parodiados en mayor o menor grado, pero se nota que los autores del juego son de izquierda. Ahora bien, esto no es Novecento ni una película de propaganda de la URSS, sino un JRPG hecho por los únicos estonios postsoviéticos no anticomunistas, así que hay que ponernos más finos.

El marxismo de Disco Elysium: marxismo, posmodernidad y la crisis

Comenté más arriba los clásicos pilares del marxismo. Una lógica utilitaria y economicista de la sociedad que se hereda del liberalismo inglés, e ideales de justicia social del utopismo revolucionario francés. También, la lógica progresiva, que es parte del hegelianismo, así que ahora debemos escuchar la “grotesca melodía pétrea”, como le escribiría un joven Marx a su posiblemente frustrado padre (“yo lo mande para que sea abogado y ahora me habla de Hegel”). Hegel nunca habla per se del fin de la historia, si bien sí de progreso de la historia: un progreso gnoseológico de la humanidad (entiéndase humanidad como Occidente), de su arte, de sus instituciones civiles, etc. Pero sus conclusiones son generalmente bastante ambiguas: los marxistas tienen problemas compaginando en un solo sistema de pensamiento a Marx, al contar sus obras publicadas y las no publicadas. Se imaginarán que con Hegel, que mezcla en la misma ensalada pensamiento ilustrado, romanticismo alemán y cábala judía, entre otras cosas... bueno, lo siento.

¿Qué tiene que ver esto con Disco Elysium? Todo, porque si tuviera que definir el marxismo puntual de Disco Elysium, es más el propio de la academia europea y sus múltiples mezclas (mayor énfasis en Hegel y el idealismo alemán, Nietzsche, psicoanálisis, semiología, etc.) que el soviético, el chino, el tercermundista, bah, incluso el trotskista de tu facultad más cercana. En parte por resonancia de sus conclusiones temáticas, en parte por referencias poco veladas. No porque no sean todas igual de heterodoxas respecto a Marx, sino porque hay una diferencia clave entre “la revolución es posible y tenemos que encararla, aunque sea violenta” y hablar sobre el quiebre trágico de la condición humana. Precisemos.

"Se construyó un 0.0000% de comunismo. Malvados billonarios mata niños siguen reinando con una sonrisa maligna. Todo lo que logró fue entristecerse. Está empezando a creer que Kras Mazov lo cagó." (Disco Elysium).

En las Lecciones de la Estética, y un ítem que reaparece en Lukács, los frankfurtianos, Jameson, Fisher, Derrida, etc., resalta la idea de que el individuo contemporáneo está en una situación de apertura sustancial incorregible. Existe una sociedad cerrada en la que lo religioso, lo artístico y lo civil son una misma cosa, y luego esto se rompe, sea con la individualidad griega, el quiebre interpretativo del canon bíblico, o el surgimiento del mercado. El sujeto ve al mundo quebrado y siente su identidad desmoronarse. Tal es el protagonista de la epopeya moderna. A efectos prácticos, da igual: Harrier DuBois tiene una terrible borrachera y de ella surge roto, su personalidad es un coro de voces fraccionadas. Son los espectros de su vida, al igual que los sueños y fallos lingüísticos que refieren a su expareja, Dora. Fragmentos de su previa vida, un pasado que lo asedia como las ruinas de la revolución recuerdan el fracaso a Martinäis.

En la teoría, el marxismo y sus revoluciones ofrecían la posibilidad de que la sustancialidad social humana volviera a su unidad espiritual. Pero, en la práctica, entre el contraataque violento de la burguesía (“la máscara de humanidad cayéndose del capital”) y el toque represivo de cualquier régimen revolucionario (Lenin, Stalin, Mao, Castro, los “nietos de Robespierre”), la intelectualidad marxista occidental pareció claudicar, siendo el último clavo de su ataúd la caída del Muro. Y así pasamos al “fin de la historia”, a que todo lo que queda es capitalismo y el Estado nación, a que el fin del mundo (Jameson) es mucho más imaginable que el fin del capital. Las revelaciones que tiene DuBois en su borrachera le muestran que va a haber una segunda revolución en Revachol, pero que esta vez va a ser reprimida con bombas atómicas y que eso va a desatar el apocalipsis.

Y no es que yo esté sacando un análisis de la galera, porque el propio juego parodia a los intelectuales marxistas que se encuentra Harry en la misión comunista: Steban y Ulixes, que no sólo te explican el marco teórico del mazovianismo, sino que también hablan pestes de las otras escuelas, como los miembros de la escuela de Gottwalder, que son unos liberales deprimidos (un palito claro a la escuela de Frankfurt). También referencian a la tesis histórica de Benjamin, que habla del marxismo como secularización del pensamiento redentor cristiano, porque dentro de las ideas de Kraz Mazov (Marx) estaría presente Dolores Dei (Cristo). Claro que estas críticas a las derivas teóricas del marxismo centroeuropeo, ausente de praxis y esperanzas de futuro, son irónicas, porque la admisión sarcástica de que algo está fuera de lugar viene con el paquete del pensamiento (pos)hegeliano. Disco Elysium es un juego graciosísimo, que se ríe de sí mismo y de sus oponentes ideológicos y del mundo actual, porque la inevitable complicidad con el capital está en la ecuación: producir videojuegos es imposible sin un grado de integración al sistema capitalista. En ZA/UM, la productora, hacían videojuegos, y el colapso del estudio por una guerra por derechos lo confirma.   

Conclusiones: marxismo de silla (con rueditas)

“Armchair marxism” es un insulto de internet que refiere a los marxistas que se dedican más a leer y discutir como escolásticos que a, bueno, cualquier otra cosa. No sé, elijan una. Militar en un sindicato u organización política, sea civil o parte del entramado partidario, formarse en derecho laboral, dedicarse a la divulgación, no sé, lo que quieran, pero algo que no sea discutir sobre Marx y sus herederos correctos e incorrectos. Que si Lenin no, que si Kautsky sí, que si Gramsci sí, pero Adorno no. ¿Hace eso Disco Elysium? Sí y no. Termina un poco en eso porque la sustancia de su texto en última instancia no difiere mucho de las derivas teóricas del pensamiento marxista del núcleo occidental. ¿Fin del mundo más imaginable que el fin del capitalismo como señalan Zizek, Fisher y Jameson? Sí. ¿El espectro del pasado (y el futuro que pudo haber sido) asediando nuestro presente con melancolía como en Derrida y Fisher, la tesis fantológica? Sí. ¿El que Harry pueda tener un final feliz que le dé cierre a su historia personal, pero no al mundo, como señala la teoría literaria de Lukács? Sí. Agréguese el guiño que hacen a la tesis benjamineana y ya tenés a la familia entera reunida para Navidad.

Disco Elysium
"Pará, ¿estás diciendo que soy tan pobre que perdí mi memoria?" "¡¿Qué?! ¿Qué perdió su memoria por culpa del capitalismo?" (Disco Elysium).

Ahora bien, en el juego hay una razón por la cual la misión de los intelectuales marxistas termina con el líder decidiendo ampliar la red, para que sea algo más que un dúo de críticos. Hay una razón por la cual los hermanos Evrart, los sindicalistas turbina del puerto, quieran provocar una revuelta en Martinäis, llueve o truene, no importa cuántos mercenarios envíe Wild Pines, cuántos tengan que morir o cuántas normas morales deban quebrarse: Revachol va a independizarse de la Moralintern. Muy probablemente, Harrier sea parte de la rebelión. Para ese punto, Harry ya se desarrolló como persona y su causa es la correcta aunque termine mal (o quizá porque termina mal es la justa).

Disco Elysium es, ante todo, una obra autoconsciente. Sabe que es un texto y no un manifiesto, un videojuego y no un llamado a la acción. Está muy al día con las tendencias europeas, lo que muestra un poco su ceguera ante lo que pasa en otras latitudes. A la vez, el cambio geopolítico de los últimos dos a cuatro años termina poniéndola como obra algo envejecida: cambiaron las normas del mundo con respecto al 2019. Con todo, es una obra con humor, que sabe reírse de sí misma, que entiende que está más cerca de una introducción de cultura pop al marxismo, que a un manifiesto de Vladimir Lenin. Probablemente, el marxismo esté terminado como proyecto de cambio global, quizá nunca existió en estado puro, quizá las cosas no puedan existir de forma hermética salvo en el texto y al aplicarlo ya se corrompe. El mundo es complejo, por no decir irresoluble. Con todo, no por eso hay que dejar de jugar o, para lo que nos importa, bailar disco.   

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