Esta es la tercera entrega de esta columna regular sobre escritores y escritoras de comics de superhéroes, aventuras y género de Estados Unidos e Inglaterra. Aquí aplicamos un poquito de estudios literarios y un poquito de teoría de autor a la Cahiers du Cinema para descubrir y describir la marca personal en las fauces de la industria cultural. Artistas que encuentran su voz, sus temas y su estilo trabajando en géneros de reglas estrictas y en una industria que está diseñada para eliminar o entorpecer la marca autoral. Luego de las dos primeras, dedicadas a Alan Moore y Grant Morrison, en esta ocasión le toca a una escritora que tiene un lugar especial en el corazón de los argentinos: Gail Simone.
La Carrera
Gail Simone nació el 29 de julio de 1974 en Oregon, Estados Unidos. Como muchos otros estadounidenses, creció en una granja, en un pueblo pequeño en el que no había mucho para hacer, en una familia de clase media-baja y extracción trabajadora. Eran otros tiempos y una de las formas de cultura popular más accesibles eran los cómics, y ella comenzó leyendo la Liga de la Justicia y enganchándose con Black Canary.
Estudió teatro en la universidad y trabajó como peluquera. Pero nunca dejó de leer cómics y en 1999 fundó un sitio web llamado Women in Refrigerators, que tomaba el nombre de una escena en Green Lantern en la cual el villano Major Force asesinaba a Alexandra DeWitt, la novia de Kyle Rayner (el GL de los noventa) y la encajaba en la heladera para que él la encontrara. Rayner entraba en su condo de Los Ángeles y veía la heladera con la puerta entornada y piezas corporales de su novia asomando como si de los restos de un asado se tratase. El concepto apuntaba a llamar la atención sobre los personajes femeninos cuyo arco argumental estaba al servicio del personaje masculino, y listaba a más de 100 que habían sufrido similares destinos.

Ese mismo año comenzó la columna You’ll All Be Sorry!, de tono humorístico, en el sitio web Comic Book Resources. CBR era, en aquel entonces, uno de los mejores sitios de noticias y opinión. Estas apariciones la llevaron a su primer trabajo de guionista: escribir los cómics de Los Simpsons para Bongo Comics. Esta participación destacó una de sus más fuertes cualidades: un humor conversacional muy de sitcom y que luego aplicará a las convenciones del cómic de superhéroes.
Su primer chance en el género llegó con Deadpool que, en aquellos lejanos tiempos del 2003, no era una máquina imparable de vender ni un personaje icónico, sino un weirdo siempre en el borde de la cancelación comercial. Y eso fue justamente lo que le pasó mientras lo escribía Simone: fue cancelado y reemplazado por Agent X, un comic similar, con un personaje principal del cual se especulaba si era Wade Wilson o no. Un bait and switch clásico en búsqueda de mayores ventas. Simone continuó escribiendo hasta pelearse con los editores y partir para DC, en donde le ofrecieron el cómic con el cuál se labraría un nombre: Birds of Prey. Allí tomó el concepto de Chuck Dixon centrado en la relación entre Black Canary y Oracle (Barbara Gordon) como mejores amigas, y lo ampliaría con otros personajes como Huntress y Lady Blackhawk. Se quedó en el título por casi 50 números.
A partir de ese momento, se convirtió en una de las autoras más requeridas durante la etapa de Dan Didio en DC Comics. En 2005 se sumó al mega-evento de ese año, Infinite Crisis, escribiendo una de las miniseries que servían de preludio, Villains United. El concepto era sencillo: todos los villanos del universo DC se habían unido en algo llamado “The Society”, una especie de sindicato del maloso con aportes jubilatorios y ley de accidentes laborales… excepto seis. Seis outsiders, renegados y freaks que se juntaban medio a la fuerza en lo que terminaría siendo el otro gran team book de Gail de esta época: Secret Six. En ese título haría un gran equipo con Nicola Scott, dibujantaza que allí emprendería su propio camino al estrellato. En el transcurso del mismo año, además, se daría el gusto de escribir Superman en Action Comics con dibujos de John Byrne. Y, luego del evento, escribió The All-New Atom, creando a Ryan Choi, el cuarto Atom, de origen coreano. Se supone que trabajó con conceptos generales provistos por Grant Morrison, pero en 2017 Simone negó esto en un post de Facebook, diciendo que Morrison le dio unas notas que no leyó y que simplemente recauchutó una propuesta que había hecho para otro personaje y no había sido utilizada.
Pero el momento quizás de mayor triunfo y notoriedad llegó cuando agarró Wonder Woman en 2008, personaje que escribió hasta el 2010, convirtiéndose en la escritora mujer con el run más largo en la amazona. En algún momento Simone declaró: “Si necesitás detener un asteroide, llamás a Superman. Si necesitás resolver un misterio, llamás a Batman. Pero si querés detener una guerra, llamás a Wonder Woman”. En su run Simone subrayó los elementos de compasión, honestidad y magnificencia de WW, a la vez que también jugó con su componente guerrero y con la ferocidad diferencial del personaje frente a héroes más tradicionalmente boy scouts como Superman.

Sin embargo, su run dejó varias historias en el tintero. Una de las que más interesantes consistía en la abdicación de Hipólita, la madre de Diana, como reina de las amazonas, y su propuesta de matrimonio a Philippus, la jefa de su guardia personal. La historia había sido pre-aprobada por DC pero Simone dejó el título antes de escribirla. Esto es algo que se repite bastante en su etapa en la DC de Didio, una época marcada por el micromanagement y los crossovers y eventos continuos que descarrilaban las historias de las series regulares. De hecho, ella comenzó a escribir a WW después de un desafortunado crossover en el cual las amazonas le declaraban la guerra a los Estados Unidos. Simone fue un soldado durante todos estos años, y pudo contar muchas de las historias que quería, pero a veces se siente cierto potencial opacado por los continuos barajar y dar de nuevo del departamento editorial.
El momento quizás de mayor triunfo y notoriedad llegó cuando agarró Wonder Woman en 2008, personaje que escribió hasta el 2010, convirtiéndose en la escritora mujer con el run más largo en la amazona.
En estos años, también crearía junto a Neil Googe el comic Welcome to Tranquility para Wildstorm, que retrataba a un pueblito que era una comunidad de héroes retirados. Welcome to Tranquility tiene mucho de metacomentario, y en particular en el primer arco, que sigue los destinos de un grupo de superhéroes de la Segunda Guerra Mundial y su inevitable decadencia, se siente como el Watchmen de Gail (si me permiten la comparación). Además, está repleto de páginas que son parodias de cómics clásicos. Lamentablemente, solo duraría 12 números, aunque retornaría en el 2010 con una nueva miniserie.
El siguiente paso sería una nueva serie de Batgirl en el marco del New 52, el relanzamiento con continuidad desde cero emprendido por DC en 2011. En esta ocasión, Barbara Gordon volvía a caminar y, en consecuencia, a ponerse las calzas, un tabú del DC de los noventa y dos mil, que había dejado al personaje como Oracle, una identidad mucho más interesante, luego del ataque del Joker en The Killing Joke. Pero esa era la bancarrota moral del DCU en 2011, que solo podía recurrir a viejas ideas y a retroceder el reloj a olvidadas épocas de autopercibida gloria. Sin embargo, Simone produjo un run digno y creó a Alysia Yeoh, uno de los primeros personajes transgénero en un comic de superhéroes mainstream moderno.
En 2015 lanzaría Clean Room, su primer y, hasta el momento, único cómic en el imprint Vertigo. En él, se metía con la industria del wellness, con la premisa de una gurú de autoayuda que tiene tratos con demonios. Magníficamente dibujado por Jon-Davis Hunt, el comic era un festival de gore y body horror con un fuerte componente de horror cósmico que solo duró 18 números, como Welcome To Tranquility.

En este período también escribió a Red Sonja para la editorial Dynamite, la heroína de espada y brujería creada por Roy Thomas y Barry Windsor-Smith, que funciona como una contraparte de Conan. Aquí, se inscribió en un largo linaje de mujeres que escribieron las historias de la heroína salvaje, como Christy Marx y Louise Simonson, y que continuaría con Marguerite Bennet y Amy Chu.
Luego de varios años de proyectos más cortos y dispersos, como una miniserie de Plastic Man, otra a Domino y otra llamada Seven Days que intentaba lanzar un nuevo universo superheroico en Oni Press, el siguiente paso importante en su carrera, y el final por el momento, fue su anuncio como la primera guionista mujer en solitario de la mítica Uncanny X-Men. Si bien la franquicia X-Men había tenido escritoras antes, entre ellas a las legendarias Louise Simonson y Ann Nocenti, Simone es la primera autora en hacerse cargo del título principal en soledad. En él vuelve a la idea de un grupo reducido y centrado en las interacciones y la caracterización, situado en New Orleans luego de la caída de Krakoa, el paraíso/Estado creado durante la Era Hickman, que ayuda a jóvenes mutantes en problemas a controlar y desarrollar sus poderes y sentirse menos solos en el mundo. Enfrente están los X-Men de Jed McKay, autor más orientado a la idea de que los X-Men son una unidad paramilitar de gran poder que interviene en situaciones donde el futuro de los mutantes está en juego.
La Familiera
Y es que Gail es muy buena escribiendo familias construidas y elegidas. En esto conecta con una fuerte tradición dentro de las comunidades queer. Birds of Prey comienza siendo la historia de la amistad entre Black Canary y Oracle, pero bajo su pluma pronto se preocupa por la redención de una Huntress que en aquel entonces todavía cargaba con el estigma de ser la bala perdida del universo Batman, la que asesinaba sin problemas. Secret Six es una familia elegida de outcasts y marginales, y ahí Simone adopta un tono más sardónico, porque los personajes no se quieren querer, pero con el tiempo se van adoptando, como un grupo de perros vagabundos, y también, en paralelo, rechazan las relaciones tóxicas de sangre, como la de Scandal Savage con su padre, el inmortal Vandal Savage.
Quizás en donde no funciona tan bien, como menciona Gus Casals en un video reciente, es en Wonder Woman. Allí, Simone introduce una relación con el espía Tom Tresser, resalta la amistad de Diana con Etta Candy, le brinda una pandilla de gorilas albinos como hermanos sustitutos y juega todo el tiempo con la posición adentro/afuera de Diana en la sociedad amazona. Hija de su reina, sin embargo es un ser nuevo, una creación que rompe la estructura de la sociedad amazónica, signada por default por la esterilidad y la falta de familias de sangre. O, mejor dicho, siendo TODA la sociedad amazónica una gran familia, una gran sororidad. Simone, en su primer arco, acentúa estos debates al presentar a un grupo de amazonas que fueron guardia personal de Hipólita, pero se pasaron de la raya al asesinar a otras amazonas que entraban en la locura de querer tener hijos. Cuando Diana nace, ellas la odian, y le llaman “El Dragón”, porque quieren que la sociedad amazona sea siempre una sociedad sin niños. Sin embargo, esta construcción de un ecosistema de personajes secundarios que actúan como familia de Diana nunca llega a adquirir profundidad, particularmente en la caracterización. Quizás porque el cómic se ve interrumpido continuamente con conceptos, como el de una nueva raza de hombres destinados a sustituir a las amazonas, que parecen más edictos editoriales que decisiones autorales. A pesar de todo, Simone es una gran escritora a la hora de tejer lazos entre personajes rotos que encuentran compasión y amor en un mundo que los odia.
La Activista
Y esto tiene mucho que ver con su rol de activista y escritora feminista. Desde Women in Refrigerators su voz fue la de alguien que quiere hacer de su arte elegido un espacio más inclusivo en dos sentidos: por un lado, denunciando sus déficit, algo que hace en la primera etapa de su carrera, cuando todavía era mayoritariamente una crítica y fan; por otro, creando personajes para brindar diversidad sexual a estos universos. Women in Refrigerators denunciaba el empleo de personajes femeninos como props para la tragedia de un personaje masculino. Matarlas, someterlas a violencia sexual o simplemente dejarlas de lado cuando el argumento del personaje masculino se vuelve primordial.
Simone siempre intenta que en sus cómics haya personajes de sexualidad diversa, y a menudo reinterpreta personajes como bisexuales. Su Red Sonja es bisexual, al igual que su Catman.
La otra parte de la crítica es que, mientras que los héroes masculinos en general experimentan redenciones o resurrecciones heroicas, los personajes femeninos son abandonados y nunca se vuelve sobre ellos. Un ejemplo clásico es el de Gwen Stacy, la primera y trágica novia de Spider-Man, asesinada por el Duende Verde en un arco que redefinió al personaje y luego traída de vuelta en forma de clon, en forma de zombie, en forma de zombie-clon, cada vez que hace falta que Peter Parker sufra, pero sufra de verdad. El sitio web dio lugar al neologismo “fridging”, algo así como “heladear”, que saltó de los márgenes del mundo del cómic para volverse terminología común de amplios grupos de fans. Por otro lado, Simone siempre intenta que en sus cómics haya personajes de sexualidad diversa, y a menudo reinterpreta personajes como bisexuales. Su Red Sonja es bisexual, al igual que su Catman, a quién escribió de forma deliciosa como teniendo una especie de amistad-enfrentamiento homoerótico con Deadshot. Scandal Savage es lesbiana e incluso, en un arco de Secret Six, llega hasta las puertas del poliamor. Y ya hemos mencionado a Alysia Yeoh. Además, escribe un Nightcrawler hermosamente sensual, en línea con la forma en que siempre lo caracterizó Claremont.
La Horny
Y si hablamos de sexualidad, no se puede obviar que Simone está, casi siempre, horny on main, y que eso es uno de los valores diferenciales de sus cómics. Los cómics de superhéroes siempre jugaron con la ambigüedad en lo sexual. ¿Romance? Sí, por favor. ¿Amantes desventurados? Sí, por favor. ¿Tensiones irresueltas? Sí, por favor. ¿Sexo? Intentemos sugerirlo, más no explicitarlo. Simone, en cambio, escribe personajes calenturientos, como todo ser humano, y sus cómics a menudo dejan en claro que los personajes cogen, y que cogen con mucho placer. Secret Six está lleno de cheesecake y Welcome To Tranquility hasta construye un romance interracial e intergeneracional. En el segundo arco de Red Sonja un chiste recurrente es lo caliente que está y la dificultad que tiene para satisfacer su deseo. Además, en Secret Six Simone escribió un panel, dibujado por la gran Nicola Scott, en el que Nightwing adopta la “brokeback pose”, esa posición en la que son dibujados muchos personajes femeninos y que contorsiona su columna para poder mostrar culos y tetas a la vez. Ese panel se volvería famoso y daría lugar a la veneración del culo de Dick Grayson. A lo largo de los años muchos cómics, y muchos artistas, se han entregado a su lasciva representación, en un reivindicativo y curioso caso de objetificación reversa que fue recibido con alborozo por el fandom femenino. Recientemente, además, Simone transmutó el “¡bamf!” de Nightcrawler, la onomatopeya que designa su teletransportación, en una especie de slang sexual: “He bamfed me four times”, dice con cara de placer su actual novia. Obvio que se refiere a que la teletransportó… ¿o no? Aquí Simone juega con la ambigüedad constitutiva del género de superhéroes, un género compuesto de imágenes de hombres y mujeres despampanantes en trajes ajustados de látex pero cuya sexualidad pareciera ser la de monjas y monjes de clausura.

La Rehabilitadora
Simone tiene una gran capacidad para darle brillo a personajes pasados por alto u olvidados, nunca llevados a su máximo potencial. Un ejemplo claro es Black Canary en Birds of Prey. Si bien la autora continúa el laburo hecho por el escritor anterior, Chuck Dixon, quien ya había establecido a Dinah Lance como una badass (y aquí, un excursus: increíble pensar en un mundo en el cual Chuck Dixon y Gail Simone estaban del mismo lado en la interpretación de un personaje, ya que, al calor de las batallas culturales del siglo XXI, Dixon terminó siendo todo lo opuesto a ella: si bien siempre fue conservador, se radicalizó y se convirtió en uno de los principales animadores de Comicsgate, el movimiento conservador que se opone a cualquier diversidad de personajes o creadores), Simone la lleva al nivel de una de las artistas marciales más increíbles del universo. Lo mismo con Catman: siempre había sido un villano en broma, uno de las tantas malas ideas asociadas con Batman, y había llegado a ser escrito como un cobarde. Pero Simone lo volvió un cazador, un antihéroe extremadamente seductor y, obviamente, hot. Sin mencionar el laburo genial que hizo con el freak de Ragdoll. Bah, todo Secret Six es una oda a la caracterización cuidadosa. También hizo un uso muy bueno de villanos olvidados como The Calculator, a quién le dio una enemistad celosa con Oracle. En general, combinado con su gran sentido del humor, esto coloca a Simone en la línea de otros creadores como Dwayne McDuffie y Keith Giffen, que entendían que la forma en que un universo superheroico cobra vida es poblándolo de la mayor cantidad de figuras y personajes diferentes, barriendo sus rincones oscuros, y entendiendo que cada personaje olvidado tiene el potencial de ser el favorito de alguien si está bien escrito.

La Tribunera
En 2016 Gail Simone visitó Argentina por primera vez, invitada por la convención Crack Bang Boom de Rosario, la cual hace años, gracias a los buenos oficios de Eduardo Risso, artista extraordinario, director de la misma y gran estrella en el cómic yankee, sirve de puente entre la escena mainstream del cómic norteamericano y nuestro país. Simone se enamoró de nuestro rancho, y volvió en 2017 y en 2019 para la Argentina Comic Con. Pero, más allá de eso, se dio cuenta de que las venas de los habitantes de este país están saturadas de ese líquido espeso y fluorescente llamado intensidad, y que baitearnos genera una enorme cantidad de interacciones en cualquier red social. Entonces cada tanto nos tira alguna: confiesa su amor por Mafalda, nos pregunta alguna cuestión cultural, y nosotros contestamos. Hasta el punto de que la hemos terminado adoptando. Este vínculo especial floreció con la llegada de Gail a Uncanny X-Men. Entre los nuevos X-Men que creó, está Valentín Correa, alias Ransom, un morocho fanático de Boca que tiene un agujero negro en vez de corazón que le permite absorber energía y devolverla en forma de fuerza y cierto grado de invulnerabilidad. O sea, un poquito de los poderes de Bishop con un poco de la conceptualización de Xorn (que, recordemos, tenía un sol en lugar de un cerebro). Las aventuras de Ransom con los X-Men lo llevaron recientemente a Argentina, lugar donde compartió un mate con Wolverine y fueron a una convención de historietas en la que una cosplayer ataviada con una versión del traje de Phoenix de Jean Grey con los colores argentinos le produjo al canadiense todo tipo de mariposas en el estómago. Para más placer, este arco estuvo dibujado por Luciano Vecchio, crédito local de líneas claras y colores fuertes con el cual Simone discutió los elementos culturales apropiados para una representación verosímil de nuestro país. El romance de la escritora y nuestra patria, como dicen, es una historia en desarrollo.

La Fanwoman
Finalmente, me gustaría destacar que Gail Simone es, siempre, una fanática de corazón. Durante años la figura del fanboy fue una fija dentro del ecosistema comiquero yankee. Y no solo una figura, sino también una tubería hacia el oficio: comenzabas como lector obsesivo, te graduabas a escritor de fanzines, y luego ascendías a ser escritor de los personajes que tanto te gustaban cuando eras chico. Este es el camino que hicieron muchas figuras consagradas como Roy Thomas, Mark Gruenwald y Jim Shooter. Siempre hombres. La figura del fanboy está asociada, también, al gatekeeping, la falta de higiene, la lascivia impertinente y el menosprecio por las opiniones de aquellos que, a sus ojos, saben menos. O sea: todos. Simone es la inversión de esta figura: comenzó como una fanática, pero su ascenso se da a través de la crítica, no de la alabanza desmedida. De reclamarles a los cómics que sean mejores. Su llegada al medio incorpora elementos cachondos propios de la comunidad del fan fiction femenina. Y su deseo se posa, como los fanboys, en mejorar el universo y los personajes, pero con el foco puesto en los personajes femeninos fuertes, aquellos que habían sido siempre ignorados por el fanboy tradicional. Esto, aunado con su acertado sentido del humor, hace que Simone sea una escritora que conecta mucho con los y las fans interesados en universos más diversos y en una representación esquiva. Y por ello la queremos mucho.