Go Slimey Go! El nuevo plataformero nacional

Go Slimey Go! es un videojuego argentino donde el protagonista, un (literalmente) moquito al mejor estilo “enemigo de nivel bajo” de todos los RPGs japoneses clásicos llamado Slimey, deseoso de ser popular entre sus pares, sigue tras los pasos de un anónimo pero simpático Héroe Azul en su lucha contra el ejército del Villano Rojo, lo que lo lleva en una travesía por campos, montañas, volcanes y hasta el dungeon final, con su única habilidad: saltar.

Desarrollado y publicado por Agustín “Tembac” Pérez Fernández y Julián “Chabbie” Chab, con diseño de niveles de Jacoyco y música y sonido de Toni Leys, Go Slimey Go! rescata lecciones viejas y nuevas de un género que desde cierto plomero japo-italiano se muestra atemporal y las aplica con conciencia y creatividad.

Go Slimey Go!

No hay vida que limite el progreso, no hay un temporizador que condicione la experiencia ni ningún elemento que distraiga al jugador del objetivo principal: llegar al final del mapa, donde nos espera un moquito amigo con un mate. Los controles son fáciles: te movés para los costados y saltás. Cualquier otra cosa es lujo y/o gilada. Esta esencia minimalista logra una experiencia muy grata: el mapa se vuelve un jugador, un protagonista más, pues es quien propone los desafíos, la complejidad y el dinamismo. Parece una zoncera, pero esto le da un enfoque refrescante al papel que tienen, valga la redundancia, las plataformas en el género.

Otro elemento muy apreciado por el gordo de fuste es la forma en la que los desarrolladores integraron, ya sea a través de nombres de mapas o pequeños guiños y easter eggs, su experiencia con videojuegos del género y de la cultura en general, aprovechando de forma positiva el “factor nostalgia” inherente de la estética pixel art (escrito en mejores palabras que las mías en este mismo medio).

Go Slimey Go!

Hablando de estética, el juego no sólo se ve bien: se siente bien. Sprites detallados, bien integrados con la física del motor Unity (con el cual fue desarrollado) y con una fluidez no tan común en otros títulos del palo, además de un uso para nada miedoso de colores vibrantes y saturados, ya vistos en otros trabajos de Chabbie (Dungeons & Drinks, por ejemplo, juego de mesa de su autoría). 

Complementa lo visual la música de Toni Leys, con un main theme bastante pegadizo, cuyas variaciones van tiñendo los distintos mapas con base en el escenario donde se desarrollan, y, lo que sorprende más, un diseño de sonido muy particular. La librería de efectos de sonidos (SFX para los gordos acrónimos) es de muy buena calidad y muy acorde al sentido estético de la música y la visual del juego.

Le metí unas buenas 20 horas al juego antes de sentarme a escribir esta breve reseña, y me encontré sonriendo y puteando muchas veces durante esas sesiones. Quedé muy sorprendido y satisfecho con el diseño de varios de los niveles y los distintos grados de complejidades que ofrecen. Además, el juego utiliza muy bien sus propios recursos para torcer las reglas del plataformero, incluyendo un inesperado uso de zooms in-and-out de cámara en momentos clave. Dos mapas que me quedaron en la cabeza por lo que los disfruté fueron Hollow Night Go y Devil May Fly Go (sí, así se llaman).

Go Slimey Go!

No conforme con esto, le hice probar el juego a varias personas que no son para nada de Lo Gordo, y no sólo les pareció divertido y atrapante sino que le agarraron la mano en seguida: una accesibilidad que lo vuelve una gran opción para el disfrute de todas las edades y niveles de alfabetización digital.

Go Slimey Go! es exactamente lo que promete ser: un juego simple, sencillo, divertido, lindo visual y musicalmente, con guiños ajenos pero con identidad propia. Propone pocas herramientas y construye todo lo que puede con eso de manera honesta, creativa y por demás entretenida. Tiene un gran balance entre disfrute estético y desafío al jugador, con un hilo narrativo que lo hace apto para todo público.

Go Slimey Go!

Sin duda, una gran adición a la biblioteca nacional de videojuegos, la cual invito a todos a disfrutar y compartir: al talento, una vez descubierto, hay que hacerle el aguante. Si te dio curiosidad, podes encontrarlo actualmente en la tienda de Steam o en sus redes sociales.


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