“Cuando era niño yo entendía ‘no he comido, no he comido, baby'”, escribió @rachacond hace 6 años en el video de Ven conmigo en el canal oficial de Christina Aguilera, en YouTube. La cantante advierte que tiene listo el corazón, que la fiesta comenzó, que bailaremos sin control, entonces @agustinburgos427 le pide a las “nuevas generaciones” que “no dejen morir esta canción”. Hay quienes se suben al pedido, quienes se autoperciben de las nuevas generaciones (dicen tener 17 años) y mantener vivo el legado musical de la cantante pop. Algún escéptico comenta que las nuevas generaciones tienen la vista en otras cosas. Christina sigue pidiendo que vaya con ella y en un escroleo breve aparecen dos comentarios que se repetirán tanto como el estribillo de la canción: un recuerdo de la infancia: “mi abuelo me aplaudía orgulloso cuando cantaba Ven conmigo”. Y el comentario estrella, el meme más conocido de esta plataforma: “alguien escuchando esto en 2026?”. ¿Solamente tú?
El algoritmo de YouTube pega automáticamente otro tema: La quiero a morir de DLG. Y, nuevamente, muchos comentadores y comentadoras coinciden en que todo tiempo pasado fue mejor. @marygutierrez5076 escribió hace 4 años: “Cuándo esta canción salió, todos estábamos en nuestros mejores momentos... Confirmen”. Y 3.300 likes asienten.
Este fenómeno no distingue géneros; la misma devoción que despierta el pop internacional se encuentra en los rincones del rock nacional, donde los usuarios depositan botellas al mar en forma de comentarios. Al costado derecho de la pantalla aparece como sugerencia La hija del fletero del canal oficial de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
El primer comentario que aparece lo dejó @sucundrule3172 hace un año: “Yo se que es muy probable que nunca pase pero un día te va a agarrar la nostalgia y vas a buscar este tema si encontras mi comentario sabe que tu amor todavia me da descargas y que realmente espero que te vaya bien”.
Un escroleo más abajo, @lunaticodiamante desafió hace 3 años: “29 años tiene este cd¡! Vamos a ver si toda la música que suena ahora en argentina va seguir sonando en 29 años”.

Una comunidad organizada a través de la nostalgia
Los videos de YouTube, especialmente los musicales, no tienen ningún moderador o moderadora que oficie de agente del orden de la conversación. Tampoco buscan o inician explícitamente la conversación. Los usuarios, casi anónimos, entran, comentan y migran al próximo video. Una comunidad descentralizada que, sin embargo, comparte un orden: la nostalgia.
Svetlana Boym en su libro The future of nostalgia dice: “La nostalgia es un sentimiento de pérdida y de desarraigo, pero también es un romance con la propia fantasía”. En otro apartado del libro, la define como “una rebelión contra la idea moderna del tiempo, el tiempo de la historia y del progreso. El deseo nostálgico busca borrar la historia y transformarla en una mitología privada o colectiva, volver a recorrer el tiempo como si fuera un espacio, negándose a rendirse ante la irreversibilidad del tiempo que aqueja a la condición humana”. En criollo, la operación que de algún modo hacemos con el pasado es romantizarlo, limpiar ese tiempo de fisuras, contradicciones y dolores. Fantaseamos con lo sencillo que fue ese momento.
En el 2001, Shakira lanzó Servicio de lavandería, un disco que entre muchos otros temazos, incluye una canción titulada Suerte, que se la dedicó a Antonio De la Rúa, su pareja del momento. Un timing tan malo como espectacular dado que coincidió con una crisis institucional sin precedentes en Argentina, causada por su suegro. Y este asunto no es ignorado por los comentaristas argentinos, como @tebano5577, que recuerda: “Este video jamás pasará de moda en ARGENTINA porque es parte de nuestra historia reciente: Shakira por entonces tenía un romance con el hijo del Presidente de Argentina y escribió esta canción para él (que era conocido acá como “Antonito” De la Rua). Por eso la letra dice = “Suerte que en el Sur hayas nacido / y que burlemos las distancias Suerte que es haberte conocido / y por ti amar tierras extrañas”.
Sin dudas, el 2001 fue más amable con Shakira.
Pero @imnotsebastian9456 dejó un comentario muy significativo para pensar este fenómeno: “Shakira tiene el poder de hacerme escuchar música con más de 5 años de estrenada y no cansarme de escucharla por mas de hacerlo mas de 10 veces en un día”.
¿Cuán lejano quedó el pasado que anhelamos?
"Trigal, donde mis manos se dilatan, se comprimen y arrebatan…", cantaba Sandro en 1969.
Existe una asociación bastante directa entre la nostalgia y el envejecimiento, como una emoción propia de la tercera edad. Sin embargo, y aplicado específicamente a esta plataforma, un estudio titulado “How long ago were the ‘good old days’?” publicado en la revista Applied Cognitive Psychology en el 2023 investigó la relación entre la edad y lo que los usuarios calificarían como “buenos tiempos”. Analizaron 56 videos de YouTube titulados "Mejores canciones de (año)", desde la década del cincuenta hasta el 2020. Recopilaron más de 37 mil comentarios publicados en esos videos y aplicaron una herramienta automatizada de análisis textual para detectar expresiones de valoración positiva de determinados períodos históricos, manifestaciones de añoranza por el pasado y menciones explícitas a la nostalgia.
El estudio encontró que hay una prevalencia de la nostalgia sobre el pasado reciente (principalmente la década del dos mil, y luego la del dos mil diez) que sobre las décadas más lejanas (años cincuenta y sesenta). Lo que discute este hallazgo es que la nostalgia es simplemente un fenómeno de la vejez, abriendo una nueva dimensión para esta emoción: no solo la experimentan jóvenes, sino que hay registros de que la sienten personas que no vivieron esas épocas. Como, por ejemplo, le ocurrió a @antonellarezlanmonaco8684 hace 2 años con Trigal de Sandro: “Era el Elvis Presley de latinoamerica, que tipo senxual, talentoso y bello ❤️ con mis 27 añitos deseando haber vivido aquella epoca donde la música era buena”.
Sobre esto reflexiona Boym en su libro cuando dice que subyace un anhelo afectivo por una comunidad que tenía memoria colectiva, un deseo de que la continuidad exista en un mundo cada vez fragmentado. Algo así como un mecanismo de defensa en tiempos de ritmos de vida acelerados y convulsiones históricas. Nuevamente, un romance con la propia fantasía.

Y hablando de romance, @jhonnycort opinó hace 5 años que los 562 dislikes en el video de sangre pertenecen o a “reggaetoneros” o a quienes “no conocen el arte de la poesía”. Porque “esta música romántica de los años 70-80-90 es unica y dificil de igualar”.
Algunas canciones de los ochenta que mi papá todavía escucha
Desde el 2021 existe en YouTube un compilado de canciones que se titula “some 80s music my dad still listens to til this day”. El video dura menos de 25 minutos y comienza con Everybody wants to rule de world de Tears for fears, que curiosamente plantea desde la primera estrofa que no hay vuelta atrás. El primer comentario lo dejó @dragon-ry9cn hace dos años y dice: “Soy una chica de 19 años desde Italia y honestamente creo que la música de los 70, 80 y 90s tiene algo más que lo que hay hoy en día”. El segundo comentario va en línea con el primero: “Nací en los 70s y crecí con la cultura pop de los 80 y los 90. Las cosas murieron en los tempranos 2000s”, dijo @Icarebear y comenzó un debate con otro usuario que comenta que todo murió en 2010 mientras otro argumenta que todo murió en 2016.
Alrededor del 2013, Mark Fisher publicó Los fantasmas de mi vida. Entre otras cosas, ese texto postula la tesis de que la cultura contemporánea perdió la capacidad de generar formas nuevas y genuinamente modernas. La música, el cine y el arte se limitan a reciclar estéticas del pasado en lugar de crear algo nuevo. Para eso, nos plantea el siguiente ejemplo: “Imaginemos qué pasaría si tomáramos cualquier disco lanzado en los últimos años, lo lleváramos hacia atrás en el tiempo hasta, digamos, el año 1995, y lo pasáramos en la radio. Es difícil pensar que podría causar algún tipo de sobresalto en los oyentes. Al contrario, lo que muy posiblemente chocaría a nuestra audiencia de 1995 es lo reconocible que serían los sonidos para ella: ¿realmente la música va a cambiar tan poco en diecisiete años? (...) en los últimos diez o quince años, Internet y la tecnología de las telecomunicaciones móviles alteraron la textura de la experiencia cotidiana hasta volverla irreconocible. Sin embargo, o quizás a causa de todo esto, hay una creciente sensación de que la cultura ha perdido su capacidad de asir y articular el presente. O podría ser que, en un sentido muy importante, ya no exista más un presente susceptible de ser asido o articulado”. En 2020, Dua Lipa lanzó Future Nostalgia, un disco que tuvo (y conserva) un gran recibimiento por parte de la comunidad y ganó un Grammy a Mejor álbum vocal pop. Además, es el ejemplo perfecto para el análisis de Fisher: es una propuesta de pop revitalizado construido explícitamente a partir de las gramáticas sonoras de los años ochenta y noventa (bajos disco, sintetizadores brillantes, grooves funk pero, con pulcritud digital contemporánea). Y si de sentir nostalgia del futuro hablamos, @jeanettesaunders5447 no puede evitar preguntarse, en la canción homónima al título del disco, si ya nos dimos cuenta que esta canción va a volverse nostalgia también para nosotros. Para ampliar a Fisher, recomiendo fervientemente Ruinas digitales: los rincones fantasmas de internet, de Paula Yeyati Preiss.
“Yo soy del 2005, pero amo la música de los 80. Mi mamá siempre me hacía preguntas sobre eso. Es 2023, es lunes, se está haciendo tarde y esta obra maestra me relaja. La música de los 80 es muy tranquila para escuchar. De verdad te hace pensar sobre el mundo”, comentó @mops1817 en el compilado de YouTube de música de los ochenta. Fisher también retoma el concepto de hauntología (haunt, de fantasma) para explicar cómo las formas del pasado encantan al presente: “La hauntología puede ser construida entonces como un duelo fallido. Se trata de negarse a dejar ir al fantasma o (lo que a veces es lo mismo) de la negación del fantasma a abandonarnos. El espectro no nos permitirá acomodarnos en las mediocres satisfacciones que podemos cosechar en un mundo gobernado por el realismo capitalista”.

Entonces, ¿no hay vuelta atrás? ¿O solo hay vuelta atrás?
@Hdkeof se preguntó hace un año si alguien puede imaginarse que en 1000 años haya personas escuchando esto.
Te está pasando lo mismo que a mí
Esperas encontrarme en algún lugar, recorres cada sitio donde solíamos estar, canta Marcela Morelo desde el 2005. “Mi novia me dijo que le gustaba Marcela Morello porque la escuchaba a los 13 o 14 años, en realidad solo le gustaba esta canción pero cuando estoy con ella trato de poner todos los temas conocidos de Marcela para que pase el tiempo y no poner regueaton”, comentó @unmelodrama.
En el 2020 (si hay un posible acuerdo global es que nadie quiere volver a ese año), la revista Music and Science publicó un estudio que se preguntaba si había algo así como un pico de reminiscencia musical. Para eso, encuestaron a 470 personas de entre 18 y 82 años y les mostraron 111 canciones populares que estuvieron en los rankings entre 1950 y 2015.
Para cada canción le pidieron a los participantes que respondan si la conocían, si les despertaba un recuerdo personal de la vida y si les gustaba la canción. Lo que encontraron es que efectivamente existe un pico musical alrededor de los 14 años, las canciones que sonaban cuando el grueso de los encuestados tenía esa edad generaron más recuerdos autobiográficos y más sensación de familiaridad que la música de otras épocas de su vida.
“Cualquiera que era niño o pre adolescente en 2005 y ahora viene a buscar un poco de nostalgia avise así no me siento el único gil...”, pidió @facundoriveros5735.
En un mundo que corre demasiado rápido, los comentarios de YouTube son una mitología privada donde el tiempo no transcurre y donde, tal vez, alguien nos lea en simultáneo y nos confirme que esto también le está pasando.
Si leer comentarios en YouTube también es tu pasión, te dejo esta cuenta de Instagram que recopiló algunos y los dejó inmortalizados hasta que Internet nos separe.

