Del meme de "La Pampa no existe" al nuevo rock de la Ruta del Desierto
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Pocos meses antes de la pandemia, a mediados de 2019, un hilo de Twitter de un usuario con pocos seguidores se volvió viral al asegurar que "La Pampa no existe". El tuit generó decenas de réplicas y notas de color en medios mainstream. Y, de algún modo, le otorgó a la provincia la categoría de meme. Desde entonces, en redes sociales, cualquier noticia relacionada con esta jurisdicción suele desencadenar el comentario inevitable: "La Pampa no existe". Así ocurrió incluso en plena pandemia, cuando durante semanas fuimos una de las provincias con menos contagios de COVID-19.

Como sea, cada vez que recibo una chicana de algún compatriota ligada a la memificación de la provincia, juego una carta que desarma de un solo movimiento cualquier relato que reduzca este suelo a un mero registro cartográfico: uno de los emblemas más grandes de esta gloriosa Nación decidió refugiarse en un campo pampeano para dar su último grito de revancha. Diego y su preparación para el Mundial de Estados Unidos '94.

La épica que Maradona le imprimió a su propia historia en la etapa final de su carrera, entrenando como Balboa antes del combate contra el soviético, es conmovedora. El archivo fílmico de Diego dejando cada gota de sudor en un entorno precario es bellísimo. Despertaba con una radio a pilas de antena chamuscada, serruchaba caldén para ganar masa muscular después del desayuno y trotaba por el monte para cerrar el día con carne asada, pan, agua y vino. La pampeanidad en estado puro. Ese gol ante Grecia lo celebramos un poco más que otros argentinos.

Pero, OK, la intención no es hacer una defensa acérrima de la provincia desde el lugar del nacido y criado en esta llanura. Más bien, es hablar de algo que, más temprano que tarde, va a reclamar su lugar en la escena cultural nacional. Y me refiero al rock alternativo que agita dentro de los límites de la provincia.

La conexión Palm Desert – La Pampa

"Veo la temperatura de mi auto que marca 41 grados y estoy por salir a una ruta desértica con un sol arrollador. Y pienso que, no sé, a Scott Hill (guitarrista de Fu Manchu) le pasó en algún momento lo mismo", dice entre risas Ale Ruiz, líder de la banda stoner pampeana Cuatreros, comparando el desierto pampeano con el californiano.

El camino que menciona, la Ruta Provincial N° 20, tiene kilómetros y kilómetros de llanura, con un paisaje loopeado que invita a un sueño de baja intensidad que puede resultar mortal. De hecho, ostenta el nombre de Ruta del Desierto, donde las únicas distracciones –que paradójicamente se convierten en advertencias– son esos chasis de autos montados sobre columnas con carteles que rezan leyendas como "Se durmió y volcó" o "¡Pare y descanse!". Escuchar King of the Road al palo mientras vas al volante también puede salvarte la vida en una ruta pampeana.

Ruta Provincial N° 20, la Ruta del Desierto
Ruta Provincial N° 20, la Ruta del Desierto

Si bien la conexión real no está en la geografía de ambos lugares, sí aparece en las influencias que tomó Ale para formar su banda, sin duda una de las más interesantes de La Pampa. A punto de editar su primer disco, Cuatreros tracciona la escena de General Pico, la segunda ciudad de la provincia.

Desde muy pendejo, Ale (41) toca en festivales, bares y reductos de su localidad. Su proyecto adolescente fue Sin Límites, una banda que tomó todo lo que pudo de Green Day, Blink-182 y NOFX, entre otras. Pero hubo algo que lo sacudió en la data nueva que le llegó promediando la primera década de los 2000, también desde California, aunque esta vez del Valle de Coachella.

Ale Ruiz, cantante y guitarrista de Cuatreros
Ale Ruiz, cantante y guitarrista de Cuatreros

"De alguna manera llegué a esas bandas, probablemente por Queens of the Stone Age y esos videos alucinantes. Empecé a escuchar cada vez más y ya en esa época compuse algunos temas que hoy forman parte del repertorio de Cuatreros. Pasaron varios años y junto a un amigo, Julián Chilote, decidimos formar el grupo. Fue en 2020."

A los pocos meses, el proyecto se vio truncado momentáneamente por una enfermedad que le detectaron a Ale. "Fue un bajón todo. Me diagnosticaron cáncer y estuve alrededor de cuatro meses sin poder ensayar. Luego Julián se fue a vivir a Australia y hubo que rearmar todo de nuevo. Pero se pudo."

Desde los primeros shows, Cuatreros mostró musculatura sobre los escenarios. La tonificación de una banda full stoner golpeó fuerte y vino a espabilar el ambiente. Ya desde su nombre –se denomina cuatreros a quienes roban ganado o caballos–, el grupo abraza la ruralidad cercana que los rodea. "Nos parece necesario expresarnos sobre lo que tenemos alrededor, nuestra historia, nuestros antihéroes. Acá tenemos a Bairoletto, que es nuestro propio Jesse James", arroja Ale, evocando la figura del célebre bandido rural Juan Bautista Bairoletto, inspiración del cancionero y el poemario pampeano.

Juan Bairoletto, bandido rural
Juan Bairoletto, bandido rural

En la ciudad de General Pico hubo un contexto previo para que bandas que exploran los terrenos de lo alternativo puedan hoy gozar de una convocatoria nada despreciable. Durante algunos años se realizó el festival Pampanoise, un proyecto de Matías Ombroni que ofició de plataforma para el desarrollo de estos grupos e incluso editó a muchos de ellos bajo el sello Pampanoise Records.

La salida del álbum debut de Cuatreros es inminente. De los miembros originales solo continúan Ale y el bajista Pablo Giménez, pero la banda "no perdió la esencia" con los músicos que se sumaron para grabar, dice el cantante. Muchos ya saben lo que son capaces de hacer en vivo; ahora resta que las expectativas sobre lo que pueden lograr en estudio se concreten.

Psicodelia en la llanura

La figura de Leandro Roldán es central en la escena de la capital pampeana. El músico y diseñador gráfico regresó a Santa Rosa en 2013, tras recibirse en La Plata, y desde entonces no solo no paró de armar proyectos, sino que además marcó un nuevo estándar en la comunicación visual, con flyers y videoflyers que le dieron identidad a gran parte de la movida alternativa.

Hoy, con 41 años, comanda Llanura Espiral, una banda de psicodelia que a priori coquetea con la canción, pero que en vivo intenta correrse hacia la experimentación noise. "Comenzó como un proyecto solista en 2023. Quería sintetizar todas las áreas que había explorado en el último tiempo y también es una continuación estética y sonora de Jade, un grupo anterior del que formé parte. Sentí la necesidad de que quede un registro inmediato y me puse a grabar todos los instrumentos de Especial Espiral Espacial, un EP de tres temas. Después surgió la necesidad de salir a tocar y que sea con una banda. Por suerte di con músicos que se acoplaron aportando sus virtudes", cuenta.

Llanura Espiral no es la única formación activa de Roldán. Desde 2019 se hace cargo del bajo en Indio Brujo, proyecto que comparte con uno de sus hermanos, Joaquín. Banda consolidada, con seis trabajos de estudio editados y decenas de shows en vivo, que comparte matriz sonora con Llanura y es, también, una de las formaciones que le da identidad a la escena pampeana actual.

Roldán, cantante y guitarrista en Llanura Espiral y bajista en Indio Brujo
Roldán, cantante y guitarrista en Llanura Espiral y bajista en Indio Brujo

Al igual que Pampanoise en General Pico, en Santa Rosa fue clave la irrupción de una productora que sentó las bases organizativas y estéticas para impulsar la movida de los últimos diez años: Rock&Arte, fundada por Mauricio Díaz y Oscar Alcaraz en 2015, que lleva adelante la producción de festivales por los que pasaron numerosas bandas, muchas compartiendo escenario con grupos del under nacional. Leandro comenzó participando lateralmente como diseñador y hoy trabaja codo a codo junto a Díaz.

"Rock&Arte se volvió con el tiempo una garantía de calidad y un espacio de crecimiento tanto personal como para la escena local", aporta Roldán. Gran parte de los flyers de los festivales de la productora llevan la marca y la influencia del líder de Llanura Espiral. "Entiendo que la psicodelia, tanto en la música como en el diseño, es mi yeite. Ver trabajos de artistas que colaboraron con bandas como The Arcs, King Buffalo o All Them Witches me voló la cabeza e intenté enfocar el grueso de mis trabajos en esa dirección."

Revalorización identitaria y creativa

Para Leandro, la apreciación del espacio geográfico está vinculada directamente con la madurez, la información adquirida con los años y el regreso. "Antes de irme de la provincia, no había puesto en valor lo propio: el paisaje, la quietud, la llanura y el cielo sin estar intervenido por edificios. Con el tiempo empecé a valorar eso como una experiencia necesaria y que, en mi caso, también es profundamente creativa", resume y señala el misticismo de los médanos de Toay, ubicados a pocos kilómetros de Santa Rosa, como lugar de zapadas y porros que funcionan como refugio en las noches de verano.

Los médanos de Toay, a pocos kilómetros de Santa Rosa
Los médanos de Toay, a pocos kilómetros de Santa Rosa

Lo singular del presente de esta escena es que las bandas que hoy destacan con sus propuestas más osadas están integradas por artistas arraigados en la provincia. En Santa Rosa, el regreso de Indio Mike y la reciente formación de Lonjazo nutren un presente auspicioso. Una continuidad creativa que se gesta en lo local, pero con la certeza de estar lista para irrumpir en escenarios de otras escenas alternativas.

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