¿Alguna vez quisiste ser el arma y no el héroe? En Hack and Climb, sos una espada perdida en el fondo de una caverna. Apuntá, lanzate y rezá para que la física te ayude a trepar. Un plataformero argentino de 16-bits, adictivo y desafiante, que pone a prueba tu fe en cada rebote.
Bueno, sorpresa: ahora voy a escribir sobre un juego donde no sos el héroe de fantasía, sos su arma. Y no necesariamente tu objetivo es vengar a tu viejo dueño.
Hack and Climb es un plataformero desarrollado por Kodachi Games, más específicamente programado por Felipe Ishimine y con diseño gráfico de Mica Karaman, donde el jugador toma el papel del arma perteneciente al héroe que acaba de ser fulminado por el Mago Malvado® y que cae en el fondo de la caverna más profunda. ¿Su misión? Trepar. Trepar y trepar hasta llegar a la cima.
Hack and Climb es un plataformero desarrollado por Kodachi Games, más específicamente programado por Felipe Ishimine y con diseño gráfico de Mica Karaman.
Una estética en 16-bits (sí, lo admito, tengo un tipo muy marcado) que toma completo provecho de la iluminación dinámica combinada con un diseño de sonido presente (que, gracias a la buena ejecución, no peca de repetitivo ni de molesto) brindan el escenario perfecto para desarrollar muy bien la mecánica principal del juego: apuntar, calcular, y rezar.
Rezar para que la física esté de tu lado, por supuesto. Hack and Climb tiene un excelente uso del motor físico para calcular dónde y cómo va a caer tu arma. ¿Caerá de filo contra una pared de tierra, quedándose clavada? ¿O tal vez cae de forma adversa, mango primero contra metal, haciendo que rebote y vaya para el lado opuesto al deseado? Es un verdadero ejercicio de fe y esperanza.
Los controles son fáciles: se apunta para el lado donde se quiera ir, se toma el arma desde alguno de los extremos o el medio y se toma envión para soltarla al viento. Esto se puede hacer tanto con mouse como con un joystick, aunque el juego mismo recomienda empezar con mouse para adaptarse mejor al motor. El joystick es para pros.
Sin duda, en este sentido el juego se inspira en algunos clásicos móviles como Flippy Knife y combina elementos de plataformeros reputados, como las superficies metálicas de Celeste.
Si bien no tiene una historia lineal o una progresión super marcada como otros juegos del género, Hack and Climb cuenta con dos condimentos que suman su buena cantidad de sazón a la experiencia. En primer lugar, todas las armas que pueden encontrarse y pasar a ser las armas principales utilizadas para avanzar: empezamos con el hacha, que no tiene ninguna habilidad especial, pero podemos encontrarnos con cosas como una lanza que, con un clic en medio del aire, toma un envión, un búmeran que modifica mucho su trayectoria e incluso una espada que puede cambiar la dirección a la opuesta en medio del viaje. Como segundo elemento colorido, el juego cuenta con muchas modificaciones para personalizar/complejizar la experiencia del jugador. Podemos sacar los marcadores que nos indican a dónde puede caer el arma, o agregar un reloj para ir llevando registro de todas nuestras fallas.
Además, un buen número de logros acompañan el flujo del juego, generando ese siempre bienvenido rush de gratificación espontánea. La dosis necesaria de Dopamina 12.
Ese es un factor importantísimo de Hack and Climb: es tremendamente adictivo. Mientras lo jugaba para escribir esta reseña, me encontré una y otra vez rebotando contra paredes que no estaban para nada en mi planes. Me la pasé intentando una y otra vez distintas formas de llegar a áreas escondidas para encontrar otras armas; primero con el búmeran, después con la lanza. Una y otra vez, y las horas sólo pasaban y pasaban.
El juego se inspira en algunos clásicos móviles como Flippy Knife y combina elementos de plataformeros reputados, como las superficies metálicas de Celeste.
Yo, entretenido. Queriendo intentarlo una vez más.
Sin duda, es un juego que con pocos elementos propone desafíos y un sinfín de formas de sobrepasar obstáculos o pantallas, dependiendo de cada jugador. Una experiencia propia que genera algo que, en mis libros, se considera parte de la magia de los videojuegos: convierte en placentero el ver a otras personas jugar. Ver cómo otra persona supera tal o cual pantalla, usando tal o cual arma, en muchos o en pocos movimientos. De esos juegos cortos que sirven para medirse con alguien.
Hack and Climb no sólo está disponible en la tienda virtual de Steam, sino que también está disponible para jugar en versión “lite browser demo” desde la página de Kodachi Games, acá mismo, ahora mismo. Qué servicio.
Project Manager en la industria de juegos de mesa, juez de Magic y organizador de convenciones. Conduce el programa de radio Acá Nadie Trabaja, su Final Fantasy favorito es el 7 y prefiere Digimon antes que Pokémon.
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