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Del Perito Moreno al barrio: el impacto scout en Argentina

Seguro los viste por tu barrio, en Iglesias o en parques construyendo estructuras con troncos y nudos, haciendo gestos solidarios para la comunidad o simplemente ayudando. Portan pañuelos con variados colores y significados. No son una secta y no venden galletitas, como la cultura pop quiso instalar sin éxito. Los scouts son el movimiento de jóvenes más grandes del mundo.

Baden Powell es el fundador del movimiento scout, también llamado BP. Fue un militar y escritor. Participó en campañas militares en África, como cuando se defendió en el sitio de Mafeking durante la segunda guerra Boer (1899-1900). En 1907 lideró el primer campamento scout en la isla de Browsea, donde comenzó a implementar el sistema de patrullas (grupos reducidos de chicos con nombres de animal, flor, constelación o personaje histórico, y en el cual cada uno tiene un cargo y responsabilidad), basado en la ley scout y la promesa.

El método scout es un sistema de autoeducación y evaluación donde la acción directa es vital para que los chicos se puedan desarrollar y empiecen a tomar decisiones. Los scouts forjamos carácter y fomentamos el desarrollo físico, intelectual, social y espiritual, formamos personas que jueguen un papel fundamental para la sociedad.

No son una secta y no venden solo galletitas, como la cultura pop quiso instalar sin éxito. Los scouts son el movimiento de jóvenes más grandes del mundo.

El movimiento scout llego a la Argentina en 1908 de la mano de un joven llamado Arturo Penny, conmovido por los suplementos que había sacado BP en Inglaterra llamados “Scouting para muchachos en estas Pampas". El puntapié inicial fue en Banfield, también impulsado por la ampliación de los ferrocarriles, lleno de pioneros británicos que conocían el método scout y que comenzaron a aplicarlo también en colegios, estaciones de bomberos y comisarias. En 1909, BP visitó el país invitado por la asociación de jóvenes cristianos (YMC), dando la bendición en nuestras tierras.

Pero la personalidad que potenció al movimiento fue Francisco Pascacio Moreno, también conocido como Perito Moreno. El científico, explorador y geógrafo argentino impulsó en el año 1912 la fundación de la "Asociación de Boy Scout Argentinos", reconocida por el presidente Hipólito Irigoyen en 1917. De esta forma, el movimiento scout en Argentina comenzó a ocupar espacios educativos, siendo patrocinado por parroquias y clubes, y haciéndose masivo en cada rincón del país. De ahí en más, el movimiento scout en Argentina se ramifico, siendo "Scout de Argentina" la asociación que alberga a más chicos.

Los scout hoy

Quizás, la cultura popular dice que los scouts tienen que ayudar a las señoras mayores a cruzar la calle, pero esta ayuda a la comunidad va más allá de eso. Cada scout del mundo tiene un pañuelo en su cuello con los colores que lo representan (en la mayoría de los casos, tienen un significado espiritual y a veces solo esta guiado por una costumbre del grupo fundador) y en la punta tiene atado un nudito para recordar que todos los días hay que hacer una buena acción para mejorar un poquito el mundo. Porque, como dijo BP, el fundador del movimiento, "traten de dejar el mundo en mejores condiciones de cómo lo encontraron".

El movimiento scout es una organización sin fines de lucro que trabaja a nivel global desde hace más de 100 años, a través del voluntariado de adultos (yo soy uno de ellos, hace más de quince años), y ofrece, entre otras cosas, educación no formal a jóvenes y adolescentes, abarcando un rango etario entre los 5 y los 22 años. El objetivo es mejorar de alguna forma el mundo, tarea titánica en los tiempos que corren. Las asociaciones locales pueden tener un ente patrocinante, desde una Iglesia, una empresa, una ONG o algún benefactor. En la mayoría de los casos, los grupos se autofinancian con cuotas de materiales (para cubrir meriendas, salidas y materiales de trabajo) y un seguro scout para cubrirse ante eventuales siniestros.

La idea primordial es potenciar las capacidades de las personas y formar buenos ciudadanos, enriqueciendo la comunidad con su acción.

El movimiento scout no es una colonia de vacaciones. Tiene una estructura educativa para desarrollar evolutivamente a los chicos (también llamados protagonistas). La idea primordial es potenciar las capacidades de las personas y formar buenos ciudadanos, enriqueciendo la comunidad con su acción. No se busca producir buenos scouts, sino formar buenas personas para este mundo. Hacer actividades al aire libre potencia la conexión de los chicos con el mundo y la realidad que los rodea.

Por lo general, los scouts se juntan los sábados durante tres horas, pero eso es una gran y hermosa falacia: el trabajo del educador scout es de 24 horas, los 365 días del año. La mayoría de los grupos scouts esta dividida en cinco ramas (Castores, Manada, Unidad Scout, Caminantes y Rovers). Cada una de ellas tiene diferentes objetivos y progresiones para que los chicos se puedan desarrollar y descubran qué quieren ser en la vida. El uniforme scout es una armadura y el pañuelo un signo de pertenencia que, en el mejor de los casos, inspira.

Cada rama tiene un fondo pedagógico de acuerdo al rango etario; los Castores (niños de 3 a 7 años) se centra en el aprendizaje lúdico, la vida en la naturaleza y la convivencia en grupo, utilizando la figura del castor y su madriguera para enseñar valores como compartir y ser amigos. La Manada (de 7 a 11 años) toma “El libro de las tierras vírgenes" (popularmente conocido como "El libro de la selva"), fomentando el lema "siempre mejor" y la vida en la manada. En la Unidad Scout (de 11 a 14 años) el fondo motivador es la aventura con un grupo de amigos en el contexto de la naturaleza, fomentando la exploración; mientras que en los Caminantes (14 a 17 años) se enfoca en la aventura del descubrimiento, siendo los constructores del propio camino. Los Rovers (entre 17 y 22 años), los protagonistas más grandes del movimiento, se centran en el compromiso, la solidaridad y la construcción de un proyecto de vida autónomo, bajo el lema "servir". Se invita a estos jóvenes a "remar su propia canoa" (tomar el timón de sus vidas) para ser agentes de cambio en la sociedad. Luego de esas etapas se puede continuar en el movimiento, pero siendo educador (como lo soy yo) o ayudando en otro sector como la cocina o la infraestructura (carpas, espacios en común, instalaciones), o simplemente colaborar cuando sea necesario.

Pertenezco desde 1996 al grupo San José obrero. Mis viejos me anotaron para que hiciera algo los sábados y descubrí que, incluso siendo un pibito, podía ser útil y mi imaginación podría germinar. De a poco, mi mundo se redujo al grupo scout y fue cuestión de tiempo para que mis hermanos se anotaran y luego se acoplaran mis papás. El grupo scout se convirtió en familia. Los scouts fomentamos espacios de encuentro para enriquecer el día a día. Al final de cada actividad, tenemos la costumbre de merendar, una actividad que parece cotidiana y banal, pero para algunos chicos es vital para su nutrición y sociabilidad. Compartimos mate cocido, tortas, galletitas y charlamos sobre los juegos. Toda actividad tiene que estar dentro de un cronograma y tiene que tener una devolución de parte de los chicos (los protagonistas) y de un responsable mayor (jefe de grupo) para poder mejorar la actividad.

La vida en la naturaleza es un factor esencial para el movimiento scout. Cuando nos vamos de campamento bajamos un cambio y nos sincronizamos con la naturaleza, totalmente ajenos a la civilización y sus horarios y exigencias. El sol y la luna te marcan la hora y uno vuelve a una forma primitiva ya olvidada. Todo el programa de jóvenes (las actividades que hacemos durante el año) lo trasladamos al aire libre. El movimiento scout hace que los chicos puedan descubrir lugares que nunca habían explorado, comida que nunca habían probado y ver otras realidades. Cruzar la General Paz o directamente salir de la provincia.

Al final de cada actividad, tenemos la costumbre de merendar, una actividad que parece cotidiana y banal, pero para algunos chicos es vital para su nutrición y sociabilidad. Compartimos mate cocido, tortas, galletitas y charlamos sobre los juegos.

Gracias al programa de actividades podemos jugar con gemas de la cultura pop para hacer la experiencia educativa más divertida. A los largo de casi 15 años como educador, pude usar diferentes obras de ficción para transmitir la ley scout, impregnando conceptos y reforzando otros: Desde "El Señor de los Anillos", pasando por "Salem´s lot", "Los juegos del hambre", "Harry Potter", "El Eternauta", "La Odisea", "Stranger things", "Los Cazafantasmas", mitos nórdicos, mitos argentinos, historia argentina, etc. El baúl no tiene fondo y las ideas son infinitas

El grupo scout me ha permitido descubrir lugares que me hubieran sido imposible conocer (mucho más post crisis del 2001) y me ayudó a crecer como persona: aprendí a cocinar, a hacer un presupuesto, a leer mejor, aprendí a hachar, descubrí las estrellas en el medio del campo y aprendí a gestionar emociones propias y ajenas. También hice amigos, me enamoré y me rompieron el corazón.

Obviamente, todo ese conocimiento lo trasmito ahora como educador, haciendo un acto de sinergia y de mitosis creativa. Siendo un voluntariado, el beneficio que tiene el educador es emocional: no hay sensación más linda que ver que los chicos y chicas que tuviste a cargo ahora son doctores, periodistas, árbitros, fotógrafos o simplemente personas felices con su vida.

En resumidas cuentas, el movimiento scout fomenta la acción directa para mejorar al mundo desde el barrio y dar una mano al que lo necesita. Ser scout es lo más parecido que hay hoy en día a ser un superhéroe. Uno es animador, psicólogo, médico, cocinero, consejero, obrero, profesor, animador y, más importante aún, una persona que le presta el oído a alguien que lo necesita.

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