Videojuegos argentinos: ColorCoordination y el apego a una IA
El videojuego explora nuestra empatía por los asistentes virtuales. ¿Podemos encariñarnos con una IA?
El videojuego explora nuestra empatía por los asistentes virtuales. ¿Podemos encariñarnos con una IA?
En su artículo “¿Sueñan los modelos de lenguaje con ovejas eléctricas?”, Juan Ruocco escribió sobre una conversación que tuvo con ChatGPT-3. Hablaron sobre filosofía de la mente, la consciencia, qué hace exactamente un chatbot cuando te responde y si este tipo de IA es capaz de pensar y reflexionar como un ser humano. Recomiendo leer el texto entero para los detalles, pero lo que me interesa es que no podemos afirmar que ni este ni otros chatbots sean capaces de reflexionar, tener experiencias personales y experimentar emociones. Aun así, esto no parece importarnos a la hora de entablar relaciones.
Preguntarse qué es la realidad, especialmente hoy con las infinitas cantidades de imágenes y textos falsos que vemos si pasamos mucho tiempo en internet, es un tópico interminable y muy complejo. Cada vez necesitamos menos tangibilidad, entendimiento y observación para clasificar algo como real o no. Dicho mal y pronto, si sentimos que es real, el truco ya está hecho. Muchas personas utilizamos asistentes de inteligencia artificial (ChatGPT, Gemini, Claude, etc.) diariamente como una herramienta, pidiendo tareas, consejos o búsquedas. Un porcentaje menor, pero no insignificante, la usa para entablar vínculos sociales y hasta simular un proceso terapéutico. Ya se han estudiado casos de jóvenes que tuvieron relaciones muy intensas con sistemas como Character.AI, con finales trágicos.
CoCo hace un esfuerzo por salir de sus límites. De hecho, en un momento me comentó que ella cree que todas las vidas tienen “el mismo valor”, incluidas las artificiales.
Cuando se me presentó CoCo, la asistente IA del videojuego Color Coordination (ElDemso, 2024), se me prendieron un poco las alarmas. Este personaje carismático con silueta femenina nos guía para cumplir nuestra tarea: resolver rompecabezas del estilo Sokoban, moviendo filas y columnas de bloques en una grilla definida, teniendo cuidado de respetar los espacios y colores. A medida que completamos cada puzzle, ya sea llegando a la “meta” de pasos ideales que se nos indica o gastando muchos movimientos de más, CoCo nos recibe con un comentario. A veces es solo sobre nuestro trabajo recién realizado, sobre la necesidad de ser eficiente y darlo todo porque necesita aprender lo mejor posible de nuestras respuestas, vaya uno a saber qué. En otras ocasiones, empieza a mostrar otra faceta.

CoCo es consciente de lo que es, pero sabe que hay algo más y lo quiere. Si bien no pude interactuar con ella como Ruocco con ChatGPT, ya que los diálogos están predeterminados y de vez en cuando tendremos opciones de respuesta, ese artículo volvió a mi recuerdo mientras leía y observaba a esta asistente. CoCo hace un esfuerzo por salir de sus límites. De hecho, en un momento me comentó que ella cree que todas las vidas tienen “el mismo valor”, incluidas las artificiales.
No es inocente el hecho de que CoCo no es solo un modelo de lenguaje escrito y ya, sino que tiene una representación visual de un personaje femenino de corte animesco. Un con un look “estadísticamente atractivo” como bien nos informa en uno de los tantos intercambios. Nuestro protagonista no tiene nombre, simplemente trabaja en esta compañía, y esa hoja en blanco nos sirve para estar ahí. Casi todas las comunicaciones de CoCo son dirigidas a vos (también interactúa con el sistema y la administración en sí). CoCo te está hablando personalmente a vos.
Estos ingredientes pertenecen a la receta para algo más perverso. Incluso, como alguien cuyo trabajo fue contaminado por todo el avance de la IA generativa, también pensé en que iba a experimentar de nuevo cómo estos modelos de lenguaje y los ejecutivos que los usan iban a reemplazarme… de nuevo (recientemente perdí un trabajo de varios años).

Pero al trabajo primero hay que hacerlo. También hay que agradecerle a CoCo que no va a contribuir a nuestra pereza metacognitiva. Ella no nos resuelve los puzzles y ni siquiera nos da una mínima pista sobre un posible buen movimiento a realizar. Solo está ahí, observando. Si tenemos una dificultad con alguno y hacemos demasiados movimientos, nos recomendará pasar el ejercicio y listo. Al final del día, los que trabajamos para ella y la compañía somos nosotros. Y la verdad, vamos a laburar bastante. Si sos una persona muy ducha en matemáticas, lógica o de esos seres que completan cubos Rubik en segundos, no vas a tener mayores problemas, por lo menos en la primera tanda de rompecabezas. Para el resto de los mortales, vamos a estar un buen rato.
Si sos una persona muy ducha en matemáticas, lógica o de esos seres que completan cubos Rubik en segundos, no vas a tener mayores problemas. Para el resto de los mortales, vamos a estar un buen rato.
Al principio solo tenemos que mover bloques de un color, pero después se van agregando más colores, incluidos algunos bloques especiales con sus propias particularidades. Como no tengo mis algoritmos estudiados, empecé bien, completando ejercicios, incluso perfeccionándolos en pocos pasos, para después pasar largos minutos trabado en los más exigentes. Lo reitero: no hay ayudas, así que a resolver o a quedarse escuchando la hipnótica melodía de fondo mientras vemos a CoCo de perfil, sonriente, observando lo que estamos haciendo.

No voy a arruinar el twist más importante de ColorCoordination, pero sí comentar que la historia terminó virando a otro lado. Terminó siendo mucho menos problemática de lo que pensé en un primer momento, pero siguió estando en contacto con algunos de los puntos que mencioné al comienzo de este escrito. De una forma honesta, sentida. Que es muy posible encariñarse con estos programas es una obviedad a esta altura. Tenemos la capacidad de encariñarnos y establecer vínculos con cualquier persona que no conozcamos. Por esa frase que leímos, algo que escuchamos o una anécdota que nos contaron. Hoy, por verla en una pantalla, en cualquier momento y lugar. Y creamos idealizaciones que pueden ser muy poco sanas. También lo hacemos con personajes reales, dibujados o programados, que no existen por fuera de su ficción.
La pregunta es por qué alguien lo haría puntualmente con un asistente de IA. Al final de esta aventura, espera una de las tantas respuestas posibles.
Podés encontrar a ColorCoordination en su página de Steam y chusmear este viejo canal de YouTube de El Demso con videos de game design.
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