/ juegos

Tainted Grail: El apocalipsis del Rey Arturo

Tainted Grail reescribe el mito arturiano, en tono decadente y oscuro. Un RPG imperdible.

Tainted Grail: El apocalipsis del Rey Arturo

Mi película favorita de la infancia fue siempre La Espada en la Piedra, una adaptación animada de Disney de la historia del Rey Arturo, donde se cuenta cómo un pibito, en una situación al mejor estilo Cenicienta, es educado por el mítico (y gracioso) mago Merlín y su (aún más graciosa) lechuza, Arquímedes, hasta convertirse en la leyenda caballeresca que reinó en toda Bretaña.

Un disco muy escuchado en mi adolescencia, heredado por mi viejo, es la obra conceptual del extecladista de Yes, Rick Wakeman, llamada “Los Mitos y Leyendas del Rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda”, un álbum de rock progresivo repasando los puntos clave del mito fundacional británico con un leit-motif tenso y dramático, donde cada tema corresponde a un personaje de la historia y su caída (salvo el último, llamado “The Last Battle”). Lo pude ir a ver en vivo al Teatro Gran Rex en 2014.

Último en esta rememoración está el clásico de comedia inglesa del grupo de humor Monty Python, “Monty Python and the Holy Grail”, una sátira del mito arturiano con un nivel de delirio característico de la tropa, la cual retrata al Rey Arturo reuniendo a sus Caballeros para ir en busca del Santo Grial en una Britania decadente.

Tainted Grail

Y es en la idea de la decadencia mitológica donde, al hacer doble-click, aparece Tainted Grail: The Fall of Avalon; un videojuego de rol ambientado en una Isla de Avalon post-apocalíptica, donde la desidia y la dependencia en la figura del Rey Arturo terminó sellando el destino de todo un mundo. Es, en términos de gordo juegos, un mundo del estilo “dark fantasy post-apoc Scrolls-like RPG”.

Desarrollado por Questline, un estudio indie de Polonia, Tainted Grail: The Fall of Avalon es el segundo en la línea de videojuegos (antecedido por Tainted Grail: Conquest, un deck-building rogue-like) situada en el mundo escrito por Krzysztof Piskorski, quien originalmente lo ideó para un juego de mesa homónimo publicado en 2019 por Awaken Realms.

Es, en términos de gordo juegos, un mundo del estilo “dark fantasy post-apoc Scrolls-like RPG”.

Tengo la suerte de ser tester desde la etapa alfa y sigo testeando regularmente cada parche y expansión en beta desde su release completo el año pasado, una experiencia que me ayudó a ver la totalidad del juego a nivel técnico, y también la cantidad de decisiones e integraciones hechas enteramente con la narrativa y el worldbuilding como foco. Una realidad menos común de lo imaginado en el ambiente de los RPGs.

Tainted Grail

De qué va

Empezamos en una cárcel (a esta altura, un clásico). Hay un guardia que nos verduguea. Pum, flechazo a la cabeza de la nada. Aparece nuestro salvador, por el momento anónimo. “A ver si podés salir solito”. En el camino de salida tocamos una estatua, la cual nos transporta a una especie de visión de un mundo suspendido, como en letargo. Un ser incorpóreo, una especie de alma, nos habla: nos necesita para escapar, siente que hay un llamado. Poco a poco se acuerda: es lo que queda del alma de Arturo Pendragon, rey y héroe de toda Avalon. Es amable, quiere ver en qué anda su reino. Se nos mete al cuerpo y escapamos. ¡Sorpresa! Nuestro rescatista es nada más y nada menos que un Caballero de la Mesa Redonda, cuyo objetivo es matar, de una vez y para siempre, al Rey Arturo y todo lo que queda de él. La puta madre. Arrancamos.

Mecánicamente, es un RPG en primera persona muy tradicional: no tiene clases, sino que cada quien sube puntos a los atributos y habilidades que quiera, armando su propio personaje usando las armas que quiera y los hechizos que quiera. Tiene sistema de crafting, sigilo, alquimia, dual wielding de armas, magia de todo tipo y hasta monturas. El mundo es enorme. Y cuando digo enorme, digo enorme: nunca me sentí tan chico en un juego. Comparable únicamente con el Shadow of the Colossus y algunas partes del Zelda: Breath of the Wild. Una main quest bien clara (conseguir los artefactos legendarios de Arturo, quienes tienen una parte de su alma) y un buen volumen de siesta secundarias, que condimentan la tierra y a sus personajes.

Toda fantasía es post-apocalíptica

La premisa y núcleo del mundo narrativo de Tainted Grail es una idea concreta: ¿Cómo sería el mundo de Avalon si la inevitable caída del Rey Arturo hubiese sido el último hecho histórico posible? ¿Qué pasaría en un mundo donde no se puede escapar de los hitos y logros de una sola figura? Un mundo en el cual cada decisión y acción de esta figura tuvo impacto y consecuencia metafísica. Un mundo en un eterno otoño, velando a su héroe que ya no está, pero cuyo pueblo no puede soltar.

Y acá entra la fantasía más oscura. Siglos después de la muerte de Arturo, Avalon es azotada por una plaga tremenda, una niebla que crea criaturas horrendas y toda una serie de conflictos internos entre Camelot, los Caballeros de la Mesa Redonda y los pueblos aledaños. Para coronar, un plan sistemático de necromancia en permanente funcionamiento basado en revivir al Rey Arturo cada X cantidad de años para que vuelva y ponga orden sólo logra acelerar el caos metafísico.

Tainted Grail

Llegamos al final

Tainted Grail hace hincapié en esa parte siempre presente pero muchas veces olvidada del mito arturiano: la fiesta se acaba. Eventualmente, Guinevere y Lancelot traicionan a Arturo, Gawain se entrega a la venganza, Morgan Le Fay la pudre y Mordred, su hijo, le da muerte. Avalon cae, y se convierte en una utopía, un reino olvidado de antaño que inadvertidamente simboliza la tradición y esencia de la fantasía (“Toda fantasía es post-apocalíptica”).

Tainted Grail hace hincapié en esa parte siempre presente pero muchas veces olvidada del mito arturiano: la fiesta se acaba. Eventualmente, Guinevere y Lancelot traicionan a Arturo.

Estamos acostumbrados a que los juegos de rol nos pongan en el lugar del héroe/personaje que tiene que frenar el inminente apocalipsis: somos el Dragonborn, el Nerevar o el Héroe de Kvatch en la saga Elder Scrolls, somos Cloud y AVALANCHE contra Shinra y Asociados® en Final Fantasy VII, etc. Otros juegos, los menos, nos muestran la transición, como Final Fantasy VI. Tainted Grail no sólo nos dice “El momento ya pasó, era hace 500 años”, si no que deja en claro algo más: la humanidad no se reconstruyó, no se superó, no avanzó. Sólo aguantó. Y nosotros llegamos a ver los platos rotos. Tainted Grail tiene un sabor amargo, una constante congoja pesada, contrastada por algunos paisajes extrañamente coloridos, como un mundo que intenta todavía dar algo de esperanza.

¿Puede alguien gobernar por siempre?

Uno de los ejes centrales de la narrativa de Tainted Grail es esa cuestión eterna de la política y el poder: ¿Puede alguien gobernar ad eternum? Incluso si no es exactamente la misma persona: en la Avalon de Tainted Grail, los Caballeros de la Mesa Redonda actuales no son los mismos que hace 500 años, sino que sus nombres se convirtieron en roles, mantos de autoridad con el cual evocar poder tan sólo mencionarlos. Hubieron muchos Galahad, muchos Percival, muchos Lancelots. No así con Arturo o con Merlín.

¿Existe la posibilidad de utilizar esa historia, esa mitología como una fuente inagotable de autoridad y gobernabilidad? ¿Qué conflictos tiene esto con la mortalidad inevitable del hombre? Piskorski va un poco más allá y esconde su propia respuesta en la misma historia: los que realmente tuvieron el poder, quienes ostentaron el máximo status legendario, optaron por la mortalidad. Arturo, Merlín, Cai.

Tainted Grail

Tainted Grail: The Fall of Avalon le da la oportunidad al jugador de vivir algo más que una aventura fantástica en un rol medieval. Lo hace espectador y partícipe de un evento 600 años en preparación; una disputa política, espiritual y mitológica sobre los restos de un mundo quebrado, un pueblo abandonado y un legado eclipsado por la sangre y la plaga. Tainted Grail nos pregunta: ¿Es Arturo el rey eterno que necesita Avalon? ¿Es una persona más que hizo lo que pudo? ¿O fue, en su egoísmo, el mayor tirano de su tierra?

Tal vez, sugiere Piskorski, casi como inspirándose en nuestro Jorge “Turco” Asís, el único error del Rey Arturo fue morirse.

Si te gustan los RPGs, es una experiencia que recomiendo sin dudarlo. Y si no es tu plato favorito pero te interesa el mito arturiano (ahí ya compartís algo con Tolkien), sin duda vale la pena probarlo. Tainted Grail: The Fall of Avalon está disponible para PC, PlayStation 5 y Xbox X|S, y si sos más de comprar jueguitos que de piratear, por suerte está a un precio mucho más accesible que cualquier juego triple A.

Sumate a 421 →