/ Reseña

Protect and Survive: Un manual para sobrevivir al apocalipsis nuclear

Un manual propagandístico y feroz para evitar el fin de la humanidad en una catástrofe nuclear.

Protect and Survive: Un manual para sobrevivir al apocalipsis nuclear

Metafísicamente, el manual Protect and Survive es realista. Si estás en el radio más cercano al calor de la bomba y su estallido, no hay mucho que puedas hacer; con suerte, morís rápido.

Idealmente, debés tener en el sótano de tu casa un cuarto-seguro, con una entrada cerrada y cubierta con cualquier material sólido: arena, ropa, cartón, madera. Cuando caiga el polvo de la muerte, sólo ese material va a poder contener la radiación.

Importante, luego del estallido, salir a apagar cualquier fuego de la casa antes de que una alarma te indique que va a caer la lluvia radiactiva. De oírla, desactivá luz, gas y combustible para evitar incendios, metete en tu cuarto-búnker, y esperemos que hayas ahorrado la suficiente agua, comida y útiles (como guantes, bolsas y alcohol para limpiarse, etc.) para las próximas dos semanas. Y también la radio, para que lo que quede de la autoridad mande nuevos imperativos. Y este manual, Protect and Survive, para hacer check en las acciones que te recomendamos. Viene con un cuestionario y todo para que lo repases. Muy práctico. Atte., la Oficina de Información, al Leal Servicio de Su Majestad.

Metafísicamente, el manual Protect and Survive es realista. Si estás en el radio más cercano al calor de la bomba y su estallido, no hay mucho que puedas hacer; con suerte, morís rápido.

Está de más decir que estos esfuerzos probablemente tengan el efecto de un pedo en una canasta. En Lluvia negra de Ibuse Masuji, nos cuentan el martirio de una familia que tiene que lidiar con la muerte de su hija adoptiva por el cáncer post-Hiroshima, pero no al poco tiempo, sino años después. Cuando creyeron que podría vivir una vida normal, Little Boy recuerda que todavía no se fue. En palabras de Truman, la bomba atómica es el “encadenamiento del poder básico del universo”: cuando explota es como si el sol hiciera acto de presencia por unos segundos sobre la superficie terrestre. Un estudio posterior indicó que, en caso de caer la bomba, es un poco mejor simplemente rajar en dirección contraria al estallido, no meterse en un “búnker” improvisado. O tenés un búnker de verdad, bien encerrado bajo metros de tierra y con paredes de acero y comida para un buen rato o, bueno, no vas a llegar muy lejos.

El inicio de la era del átomo implicó saber que, finalmente, éramos capaces de matarnos por entero con una guerra que duraría, como mucho, unos días. Las películas sobre esta posible guerra (Threads, The Day After, Testament) son bastante claras en mostrar el infierno que implicaría una guerra de este estilo con el mejor final posible: el retroceso de todo el mundo a niveles medievales de población por el hambre y la enfermedad es el final feliz. La destrucción de ecosistemas y especies enteras y la desaparición de culturas, seguido por cientos de años de vida subóptima es el escenario en el que no se disparan todos los confites. 

Señores, este es el final bueno.

La era del átomo impone una “ateología” política, en la que el espíritu y Dios ya no son parte de la ecuación, sino la confirmación científica de la realidad. Esta no va a ser otra guerra, va a ser la guerra, la última, nuestro acabose, y lo que va a quedar es polvo. No va a traer a Cristo (por más lectura evangelista del presente que se haga) sino que nos va a tachar de la ecuación de la vida terrícola. Ese es el significado del cuento Vendrán lluvias ligeras de Ray Bradbury: ¿nosotros? Nos vamos. ¿La Tierra? Se queda, ella puede con todo. ¿Por qué adoptar esta postura? Porque la humanidad (no Dios, nosotros) hizo de Hiroshima y Nagasaki su Sodoma y Gomorra. Y si los teólogos de todas los cultos nos llevan diciendo que nuestras maldades no son responsabilidad de lo divino y que no van a intervenir los dioses (claramente no nos frenaron), bueno, para eso mejor descontarlos: sólo estamos nosotros en el punto azul, o nos sentamos a hablar, o nos armamos todos para que nadie dispare.

Esta no va a ser otra guerra, va a ser la guerra, la última, nuestro acabose, y lo que va a quedar es polvo.

Protect and Survive no es realista por accidente, pero su realismo no es perfecto. Es fruto de una época y su administración, de su ideología macro. En este marco, es un manotazo de ahogado de la civilidad en caso de su muerte espontánea: los ciudadanos británicos, como individuos y familias que son, deben entender que deben quedarse acá y esperar por un nuevo orden. Britannia will prevail, dice Milk Snatcher.

"Relación especial": Si no fuese por el gigante norteamericano serían aún más una monarquía decadente.

Cuando se filtró, el manual fue profundamente criticado por sostener que en caso de conflagración nuclear se podría sobrevivir: ya saben, en vez de que el Estado se haga cargo, la vida de millones personas debe estar ajustada a tratar de manufacturar un búnker amateur entre medio de todas las demás responsabilidades; eso sí que va a funcionar. Es parte también de la enfermedad macro de Inglaterra pos-Segunda Guerra Mundial: ya no ser Imperio, depender profundamente de su primera colonia rebelde, creerse Horatio Nelson en Trafalgar por ganar una guerra gracias a la ayuda yanqui y crímenes de guerra mediante... 

Sin embargo, ante la invocación inmediata del poder solar sobre la superficie, ni Albión ni nadie puede sobrevivir.

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