8 min read
Entrevista a Kristian de "Stay Free": la historia de los blogs de descarga en Argentina

Romper el cerco de lo que viene dado por default funcionó como una experiencia formativa para quienes intentábamos raspar por debajo de la superficie del mainstream musical en la primera década de los dos mil. Entiendo que para la generación anterior fue interesante enterarse (supongamos) por una revista española como Rockdelux que una de las bandas favoritas de Kurt Cobain eran unos ignotos escoceses llamados The Vaselines. ¿Pero cómo acceder a ese material a mediados de los noventa sin un entorno privilegiado?

La aparición de los blogs de descarga de mp3 vino a cubrir la curiosidad por todo lo que pasaba (y había pasado) por fuera de las discográficas multinacionales, eso que en Argentina no rotaba en MTV, MuchMusic o Rock & Pop. La edad dorada de Blogspot le dio un marco propio a la lógica del intercambio P2P que habían instalado Napster y Soulseek. No era solo buscar un archivo, tampoco simplemente hacer clic en un link que te llevaba a Mediafire o Rapidshare. Había algo más y eran las reseñas, comentarios, crónicas y un ida y vuelta que empezaba a construir comunidad.

En los primeros años de la explosión blogger se configuró también una nueva forma de consumo. Para muchos, la curaduría fue clave. Por primera vez se podía acceder de manera inmediata a lanzamientos de sellos independientes de cualquier parte del mundo. En mi caso, la sección “Nueva Carpeta” de Los Inrockuptibles funcionó como filtro. Ese cruce entre el objeto físico (una revista mensual) y el acceso digital, difícilmente vuelva a repetirse. Al mismo tiempo, los primeros programas de radio online (todavía lejos de conocerlos popularmente como podcast) también jugaron su papel: Encerrados Afuera y, sobre todo, PinkMoon Radio, fueron nodos clave para encontrar información.

No cagué al sistema, pero al menos lo intenté

Año 2006. Superávit gemelos, conflicto con Uruguay por las papeleras, pago de la deuda y un cambio que todavía duele: Cuchu por Román. La desaparición de Julio López y el segundo disco de la trilogía de Él Mató a un Policía Motorizado. En ese contexto terminó de tomar forma el que sería uno de los blogs argentinos de descargas más importantes de rock alternativo, punk y otras yerbas: stayfree.blogspot.com

En los primeros años de la explosión blogger se configuró también una nueva forma de consumo. Para muchos, la curaduría fue clave. Por primera vez se podía acceder de manera inmediata a lanzamientos de sellos independientes de cualquier parte del mundo.

Stay Free no empezó siendo lo que después fue. Antes de convertirse en ese blog que circulaba bajo contraseña y que llegó a tener 100 mil visitas diarias, tuvo una primera etapa más caótica. “Entre 2003 y 2005 era un blog musical, pero bastante random, con posteos sin orden y mucho más desprolijo”, recuerda Kristian, su creador, en diálogo con 421. Y suma: “En esos años estaban de moda los blogs y había de todo tipo. En Argentina eso recién empezaba, pero me di cuenta de que no había blogs de descargas como los que encontraba en otros países. Me parecía que estaba bueno hacer algo así con música que me gustaba, incluida la nacional, que esos blogs de afuera no tenían”.

Kristian no fue solo el admin de Stay Free. Fue (y sigue siendo) una voz de referencia dentro de la escena punk y alternativa. Y aunque hoy el blog forma parte de ese archivo difuso de la internet que supimos construir y consumir, en su cuenta personal de X todavía sobreviven esas microcrónicas de shows, los links a playlists y el impulso constante de esa ética DIY que lo sostuvo desde el principio.

Gráfica de Stay Free.

“Me pasó varias veces que gente que no me conocía, en lugares al azar, me hablaba del blog. Nunca decía que lo hacía yo, me divertía escuchar qué decían”, cuenta Kristian, que siempre eligió el anonimato. Y marca una línea: “Nunca ganamos un peso. Era por amor y diversión, no por plata”.

Ese fue el combustible: discos propios y horas de descarga en redes P2P. “Ripeábamos nuestros CDs, pero también bajábamos todo el tiempo de Soulseek. Ya veníamos de usar mucho Napster, teníamos un archivo enorme”. El primer posteo ya marcaba el tono de la urgencia y la nula especulación. Fue el disco en vivo de Cienfuegos… Enseguida lo subimos, porque seguramente yo no era el único que lo quería”.

Para 2006 las conexiones por banda ancha habían crecido un 70% en el país respecto al año anterior, y con una velocidad que iba de los 512k a 1 mbps, bajar álbumes comenzaba a ser algo casi adictivo. Subirlos también. "Los discos no pesaban tanto, se subían ‘relativamente rápido’. Hoy por ahí son 10 segundos, entonces era 1 hora y estaba bien”, recuerda el creador de Stay Free.

El blog fue creciendo y sumando colaboradores. En 2007 Stay Free colgó más de 700 discos. Ya para ese momento Kristian había ampliado el staff con “conocidos de internet” y también incorporó amigos de su vida offline.

Entrevistas al underground informático - Episodio I: Santiago Roland, administrador de undernet.uy
Inauguramos un ciclo de entrevistas enfocado a hackers, hacktivistas y activistas digitales que luchan, proponen y construyen alternativas reales a los.

Con ese cruce se armó un grupo chico pero ordenado. En los primeros años eran cinco y tenían una dinámica clara: se repartían los días de la semana y cada uno sabía cuándo le tocaba uplodear contenido. “Entonces cada uno subía un disco en su día asignado. Así es como los lunes que por ahí subía yo iba algo punk/metal, pero el jueves que por ahí le tocaba a un amigo que le gustaba más el reggae o el ska, metía un disco de esos estilos y con eso logramos variedad”, dice Kristian.

Después vino el desborde. “Decidimos abrir el juego y pedir que nos manden colaboraciones y eso explotó. No subíamos todo, elegíamos lo que más nos gustaba o que nos parecía más raro”. El criterio como filtro en medio del caos.

Bandas independientes comenzaron a ver sus discos subidos en el blog. Al principio hubo de todo. Muchas aprovecharon para mandar sus discos y sumarse a la ola. Otras, se enojaron por la circulación sin permiso. En los primeros años predominaban más las quejas que los agradecimientos. Con el tiempo, esa relación se fue invirtiendo y cada vez más artistas entendían la lógica y valoraban la difusión.

Bandas independientes comenzaron a ver sus discos subidos en el blog. Al principio hubo de todo. Muchas aprovecharon para mandar sus discos y sumarse a la ola. Otras, se enojaron por la circulación sin permiso.

Kristian señala a 421: “Recuerdo una ‘polémica’ con una banda nacional que nos pidió que sacáramos su disco del blog y nosotros le intentamos explicar que gracias a que habíamos puesto su música online un montón de gente que no los conocía los había podido escuchar y que gracias a eso podían tener público nuevo que de otra manera quizás no los hubiera escuchado. No lo entendieron y nos putearon por su fotolog. Después, con los años, se dieron cuenta de que lo que le dijimos no era tan errado y todo bien”.

Entre esos episodios también hubo uno un tanto más áspero. Recibieron un mail cargado de insultos del dueño de un sello independiente nacional, molesto porque habían subido cuatro discos de su catálogo.

“A la distancia entiendo su bronca, pero. bueno, le habrá pasado lo mismo al que vendía carruajes cuando inventaron el auto. Compartir música nunca había sido tan fácil, ya no era que lo bajaba 'un nerd' con un programa especial, ahora era solo un link en internet y en minutos y sin esfuerzo cualquiera podía tener ese disco que tanto quería y eso lo alteró bastante”, sintetiza Kristian.

Copying Is Not Theft

En 2011, el clima alrededor de Internet cambió de golpe. En Estados Unidos avanzaron proyectos como la Stop Online Piracy Act (SOPA) y la Protect IP Act, que buscaban endurecer el control sobre la circulación de contenidos. Pero el golpe más concreto llegó en 2012 con el cierre de Megaupload (plataforma de alojamiento de archivos) tras una investigación del FBI.

IP Wars: la guerra de Estados Unidos y China por la propiedad intelectual
En Estados Unidos, la propiedad intelectual dejó de ser un capítulo del derecho comercial para integrarse explícitamente a la doctrina de seguridad.

Para el ecosistema de blogs de descargas fue un antes y un después. Gran parte de los links que sostenían ese circuito dejaron de funcionar de un día para el otro, los administradores empezaron a borrar contenido por precaución y muchos sitios directamente desaparecieron. La lógica cambió. Lo que hasta ese momento era rápido, accesible y masivo pasó a ser más inestable, más vigilado y, en muchos casos, inviable.

“Las webs que usábamos para subir discos las bajaban muy seguido, Megaupload fue la más famosa, pero usábamos varias y todo el tiempo teníamos que ir esquivando las caídas. Obviamente, no está bueno que te bajen todo lo que subiste, pero eran las reglas del juego; cada vez que subíamos un disco sabíamos que lo podían bajar al otro día”, cuenta Kristian.

Con el endurecimiento de los controles, en Stay Free tuvieron que empezar a moverse distinto. Cambiaron nombres de archivos, títulos y algunos detalles para pasar más desapercibidos ante los bots que rastreaban links para denunciarlos. Era una forma básica de sobrevivir en un escenario cada vez más vigilado.

En ese contexto también hubo situaciones insólitas. “Una amiga que trabajaba en CAPIF tenía vínculo con quienes se encargaban de bajar contenidos y logró que, durante un tiempo, el blog quedara fuera del radar”, dice Kristian. El "acuerdo" funcionó hasta que entró alguien nuevo que no sabía nada: en un solo día les dieron de baja cientos de discos y el margen que habían conseguido se evaporó de golpe.

“El problema es que bajaron todo, incluso discos que habían mandado las propias bandas o cosas muy raras que acá ni se habían editado”, apunta el admin de Stay Free.

La respuesta fue catártica: una nota contando lo que había pasado y exponiendo internas del organismo. “Por algún lado había que descargar”.

Para entonces, Stay Free ya mutaba. Las descargas seguían, pero crecían las entrevistas y la idea de una netlabel. Con todo el material que llegaba, armaron un compilado mediante convocatoria abierta. Cerca de cien canciones, selección por voto interno y algunas bandas invitadas. Así salió My Generation, editado en Bandcamp, un retrato bastante fiel de esa escena.

Sobre Bandcamp, Kristian es claro: “Los blogs tenían más alcance porque no pedían permiso. Si estaba grabado, se compartía: disco, vivo, ensayo o demo. En Bandcamp decide la banda o el sello, y los grandes siempre fueron más reacios”. 

Stay Free fue, en ese mapa, el punto de equilibrio entre masividad y criterio. Se hablaba del blog en foros, bares, juntadas. Hubo otros tantos que aportaron a la circulación de música sin restricciones como Indie Hoy, que luego se convertiría en un medio periodístico (al igual que Stereogum en EE.UU. o demidiscoteca.cc, sólo por mencionar algunos).

Hoy, en cambio, la música funciona como un alquiler permanente. En la era del leasing se extraña la lógica anterior: la de los blogs con un link que te llevaba a un disco que pasaba a ser parte de tu biblioteca.

Bajarlo, extraerlo y guardarlo.

Te gustó lo que leíste? Los Wizards hacen que 421 siga existiendo. Sumate y accedé a la revista digital, contenido exclusivo y más.

Hacete Wizard →
Suscribite