El estudio argentino Lambda Forge fusiona la nostalgia del tejo de mesa con estrategia roguelike. Un juego móvil gratuito, fluido, con táctica y mucha destreza, sin anuncios ni micropagos, ideal para viciarla.
Siempre que voy a jugar a los fichines, ya sea en la costa de vacaciones o en el bastión porteño de antaño, dos juegos se llevan la marca: el Pump It Up y el tejo de mesa (o “air hockey”, para el habla inglesa). Este último, siendo para mí el mejor juego competitivo de la escena fichinesca.
Reglas bien sencillas, premia la destreza física pero también la mental; todo error del oponente es aprovechable, todo ataque puede convertirse en la mejor defensa y viceversa. Un juego con una curva muy sencilla: a las pocas partidas ya le vas agarrando la mano.
Así esHokus, el nuevo juego desarrollado por el estudio argentino Lambda Forge.
Como en el tejo, las reglas básicas son simples: golpear la pelotita con tu ficha y hacerla rebotar para que pegue contra la cara del oponente. ¿Qué no querés que pase? Que la pelota golpee en tu cara y si sucede que no lo haga tanto como para sacarte todas las vidas. Y ahí entran los condimentos.
Además de la clásica dinámica del tejo, Hokus suma a la fórmula la posibilidad de invocar unidades en la mesa para que bloqueen el impacto de los tiros del oponente. A medida que el juego avanza vas consiguiendo maná que te permite desplegar a tus wachines. ¿Lo mejor? Que además de simplemente rechazar el proyectil, tus unidades suelen tener efectos extra, como recuperar maná o incluso vida (súper importante).
Hokus es posiblemente la experiencia lúdica móvil que más disfruté desde que jugué los Final Fantasy en un emulador de Game Boy Advance en mi viejo Samsung i5500 Galaxy 5.
La progresión dentro de una partida de Hokus toma la ya clásica fórmula de avance roguelike. Avanzamos desde el primer casillero, yendo por un camino lleno de bifurcaciones y elecciones: enemigos normales, tiendas para comprar unidades, campamentos para descansar y recuperar vida o incluso jefes que dejan detrás lindos artefactos.
Y, a medida que uno avanza, también aumenta la dificultad y la calidad de las unidades que podemos reclutar (y que usan los oponentes).
En un principio, las runs no me duraban más de 10 minutos. Agarrarle la mano al táctil del celular con un nivel de respuesta casi inmediato es complicado a la primera. Pero después, la curva de aprendizaje hizo su magia: al rato, mis runs eran fijo 20 minutos. La gran y aclamada “gratificación” se hizo presente.
Aparte de la jugabilidad, Hokus apela también a aquellos con un gusto por el coleccionismo: la parte de Collection permite llenar una especie de Pokédex sobre las unidades que uno se va encontrando, junto con los artefactos que se van juntando. Ah, sí, los artefactos una vez conseguidos pueden ser reutilizados al principio de cada run nueva para darte un poquito de ventaja. Los beneficios del vicio.
No hay temporizadores que te limitan el tiempo de acciones o beneficios, no hay mejoras monetizadas, no hay anuncios. Un respiro de aire fresco en un momento viciado del rubro mobile que es más que bienvenido.
Un detalle que noto, y que generalmente no es necesario destacar en consolas o computadoras (salvo cuando es muy notoria la falla), pero sí me parece relevante acá, es la fluidez con la que corre el juego. Está gratamente bien optimizado: no sobrecalienta el móvil, no sufre de bajas de FPS (las cuales serían francamente letales), no consume batería como Arthas consume almas y tampoco está empantanado de animaciones pesadas o gráficas innecesarias. En un mundo donde lo móvil generalmente quiere hacerte gastar más dinero, Hokus es un juego hecho y derecho.
Su release completo es inminente, y en verdad me parece que Hokus vino a replantear de buena manera cómo entendemos el jugar desde las micro-computadoras que tenemos en los bolsillos. No hay temporizadores que te limitan el tiempo de acciones o beneficios, no hay mejoras monetizadas, no hay anuncios. Un respiro de aire fresco en un momento viciado del rubro mobile que es más que bienvenido.
El juego presenta versatilidad: puede ser súper descontracturado y relajante, jugando tranquilamente a rebotar una pelotita y poner alguna que otra miniatura en la mesa, mientras que al mismo tiempo da espacio para ponerse mega-tryhard y querer reventarle el rancho a la máquina. Para esto, recomiendo siempre comprar unidades que recuperen vida.
Así, sin darse cuenta, uno en el baño pasa jugando 20 minutos. Que es, a mi parecer, mucho mejor que pasar 20 minutos viendo reels de quién sabe qué.
Hokus está disponible para jugar en su versión de navegador en la página de Lambda Forge, aunque es extremadamente recomendado que se juegue en su versión móvil, para lo que fue diseñado, disponible en las App Stores de Mac y Android.
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Project Manager en la industria de juegos de mesa, juez de Magic y organizador de convenciones. Conduce el programa de radio Acá Nadie Trabaja, su Final Fantasy favorito es el 7 y prefiere Digimon antes que Pokémon.
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