No fue hace tanto, hace algunas décadas nomás, que para acceder a la contracultura, a lo verdaderamente marginal y underground, había que rascar, revolver, conocer gente loca. No es una romantización, sino una realidad. Internet democratizó el acceso a gran cantidad de información pero también volvió su búsqueda más plana, más aburrida. Feral House funcionó de alguna manera como un hub de locura para los amantes de 4Chan, cuando Moot estaba todavía en los huevos de su padre.
Hablar de Feral House es hablar de Adam Parfrey, su editor, uno de los personajes más polémicos de los Estados Unidos, quien logró posicionar en el mainstream muchas ideas de la subcultura norteamericana (sin discriminar a izquierda o derecha), con el objetivo de agitar el avispero moral. Hijo del actor Woodrow Parfrey, conocido por el rol de Maximus en El Planeta de los simios, dio sus primeros pasos en una compañía de teatro itinerante.
Uno de sus primeros experimentos editoriales fue Exit, en conjunto con el diseñador gráfico George Petros. La sociedad nació en 1984 y se extendió por tres ediciones, hasta 1989. Petros continuó por su cuenta algunos años más. La definieron como “una revista marginal liberal fascista de sci-fi pop art”. Con un diseño de vanguardia, la publicación logró eludir la censura pese a contar con colaboradores como Anton LaVey (fundador de la Iglesia de Satán), Joe Coleman (artista que diseminaba cadáveres para pintar sus obras) y Boyd Rice (artista noise neonazi); pero también desfilaron personajes contraculturales un poco más amables, como Raymond Pettibon (famoso por el logo y afiches de Black Flag), Mark Mothersbaugh (líder de la banda Devo) y Robert Williams (fundador de la revista Juxtapoz y autor de la imagen que Guns N´Roses usó de portada en su disco debut).
Hablar de Feral House es hablar de Adam Parfrey, su editor, uno de los personajes más polémicos de los Estados Unidos, quien logró posicionar en el mainstream muchas ideas de la subcultura norteamericana (sin discriminar a izquierda o derecha), con el objetivo de agitar el avispero moral.
Algunos de los artículos que se publicaron en la revista fueron incluidos en la antología Apocalypse Culture en Amok Press, editorial creada en conjunto con Ken Swezey en 1987. Para ese entonces, Parfrey ya tenía treinta años y sus años vinculado al punk habían quedado atrás pero no enterrados. Esta antología encierra la locura estadounidense de posguerra en menos de 400 páginas. Si la serie de ensayos se logran atravesar sin náuseas, del otro lado del abismo espera la comprensión de por qué Estados Unidos es el país más enfermo del mundo. Al llegar al final del volumen se habrán recorrido escritos sobre (y escritos por) asesinos seriales, necrófilas, satanistas, caníbales modernos, neonazis, conspiranoicos mesiánicos y especialistas en ufo, sectas y control climático. Apocalypse Culture es considerado por sus detractores como un libro que posicionó en esferas masivas tópicos marginales y peligrosos, una inmensa apología a la extrema derecha más esquizoide, mientras que para muchos funciona como una denuncia sobre lo que está mal con la sociedad de las Liberty Fries.

Amok Press ganó notoriedad por comenzar su catálogo con Michael, una novela escrita por Joseph Goebbels, ministro de propaganda del partido nazi. El libro tuvo una reseña favorable en el New York Times que ayudó a que se convirtiera en una pequeña excentricidad de culto. La polémica sobre su publicación no tardó en llegar, la editorial se atajó con que su traductor, Joachim Neugroschel, era austríaco de origen judío.
La editorial continuó con The Manson Files, un extenso libro sobre Charles Manson, escrito a partir de material recopilado por dos integrantes de la familia, Lynette “Squeaky” Fomme y Sandy “Blue” Good. El libro compila actas del juicio, poemas, entrevistas, ilustraciones, fotos y un fragmento de una novela. Su editor fue Nikolas Schreck, infame satanista y líder del grupo Radio Werewolf.
Amok se unió circunstancialmente a otra editorial famosa por sus tópicos marginales, Loompanics, para coeditar junto al anarquista Bob Black el libro Rants and Incendiary Acts, un compendio de monólogos que van desde puritanos del siglo XVII, piratas, revolucionarios antitecnología, anarquistas y fascistas por igual.
El nacimiento de Feral House
Feral House, nombre ideado por Boyd Rice, nació como una continuación conceptual de Amok, pero en este caso Parfrey tenía el control absoluto del proyecto. La editorial no tenía un límite moral, en sus páginas todo estaba permitido. En un artículo de 2010 para el Seattle Weekley, el periodista Ellis W. Conklin explicaba la postura de Parfrey: “En esencia, lo que hace Parfrey es publicar libros que exploran los aspectos marginales de la cultura. Y, en muchas ocasiones, alumbra sobre temas que la sociedad prefiere mantener inexplorados, creando un nicho para los que tenemos una obsesión poco decorosa por los aspectos más oscuros y depravados de la vida”. Uno de esos aspectos que menciona Conklin es, por ejemplo, la quema de Iglesias y la serie de asesinatos que se dieron en el círculo duro del black metal noruego durante los años noventa, documentados en el libro Lords of Chaos. La escena liderada por grupos como Burzum y Mayhem estaba plagada de homofobia, satanismo y fascismo, y se habían incendiado Iglesias antiquísimas y cometido asesinatos. Pero mucha de la información que abundaba en las páginas de ese libro era exagerada. Sin embargo, esto fue clave para ampliar el mito del género black metal en una época en la que Internet no era masiva.
Parfrey también fue responsable de la edición original de Filosofem, el disco que posicionó a Burzum internacionalmente. La idea era hacer un compilado de los diferentes grupos de la época para acompañar al libro, pero Vikernes no tenía intención de participar en un disco con artistas que habían declarado en su contra en los juicios que lo pusieron quince años tras las rejas. Parfrey decidió editar el compilado y el disco de Burzum por separado, pero el compilado nunca vio la luz, y Filosofem se trató del único lanzamiento de la editorial. Su autor, Michael Moyniham, es el líder del proyecto industrial marcial Blood Axis, y es abiertamente neonazi. Fue el encargado de editar uno de los libros más peligrosos de los últimos treinta años: Siege de James Mason. Publicado en 1992, es la Biblia de la nueva ultraderecha estadounidense, es un manual para el terrorismo que ha sido reivindicado por infinidad de foros y milicias neonazis. Los seguidores de Mason y Siege hacer quedar a los Proud Boys como bebés de pecho.
Es a partir de estos cruces con la derecha que se comenzó a desdibujar el límite ideológico de Parfrey y Feral House. ¿La editorial quería exponer la locura estadounidense o hacer apología del fascismo? Parfrey pasó de ser un enfant terrible de la edición independiente a posicionarse como un instrumento de la supremacía blanca. Cuando Feral House estaba dando sus primeros pasos, se conformó el Abraxas Foundation, un oscuro movimiento conformado por Myniham, Parfrey, Schreck y Rice, un autodenominado “think tank fascista ocultista”. Sin embargo, Parfrey no ocultaba su sangre judía: su madre era Rosa Ellovich. Pero su fascinación con el ocultismo nazi y las células de derecha siempre lo dejaron posicionado en un lugar ambiguo.

Otro de los libros con los que Feral House logró generar revuelo fue la recopilación de las obras del matemático Theodore Kaczynski, conocido públicamente como Unabomber. Kaczynski enviaba paquetes bomba a diferentes personas que responsabilizaba por el avance de la sociedad industrial. Durante dos décadas, vivió recluido en una cabaña sin luz ni agua corriente, en el bosque de Lincoln, Montana, y entre las decenas de cuadernos que escribió se destaca su manifiesto: La sociedad industrial y su futuro. Kaczynski obligó al Washington Post y al New York Times a publicar su obra a cambio de detener sus ataques. En los últimos años, la figura de Kaczynski ha sido reivindicada y memetizada por igual, y fue inspiración de Lugi Mangione. Pero muchos años antes de que se volviera cool, Feral House compiló sus cartas, las actas del juicio y textos inéditos. La portada, una réplica de una de las bombas, fue un gesto de mal gusto para el propio Kaczynski, que quedó disconforme con la edición.
Por otro lado la editorial ha difundido obras con un perfil opuesto, como gran parte de los escritos del pensador John Zerzan, uno de los padres del anarquismo ecológico, que estuvo en su momento vinculado con Kaszynski, pero también ha sido uno de sus críticos. También han editado libros vinculados al punk, como American Hardcore de Steven Blush, periodista y productor de recitales, que rearma la historia del género desde todas las aristas posibles: grupos, escenas, sellos, fanzines. Se trata de un retrato de uno de géneros más independientes de Estados Unidos. Harley Flanagan, fundador y bajista de Cro-Mags, ha publicado sus memorias que detallan peleas callejeras en los barrios más pesados de Nueva York, sus días en comunas hippies escandinavas y su amistad con Allen Ginsberg. Disco´s Out… Murder´s In! es un torpe aunque interesante recorrido por las pandillas punks de los primeros años del hardcore de Los Ángeles, donde las tensiones raciales y los tiroteos eran moneda corriente.
El cruce de títulos empuja nuevamente a preguntarnos si Feral House es verdaderamente una editorial de derecha o si se trata de un pastiche contracultural avalado por artistas y pensadores de izquierda, punks y minorías. Pero es innegable que Adam Parfrey y Feral House difundieron contenido fascista. Había una generación huérfana ideológicamente (y publicada por Feral House) a la espera de que alguien los representara. Años después, se evidenció que esas minorías ideológicas podían generar olas que se convirtieran en sangrientos tsunamis que arrasaron con todo. El ascenso de la derecha libertaria en Argentina es la muestra más clara de cómo los discursos de odio dejaron de ser discursos de nicho.
El cruce de títulos empuja nuevamente a preguntarnos si Feral House es verdaderamente una editorial de derecha o si se trata de un pastiche contracultural avalado por artistas y pensadores de izquierda, punks y minorías.
Pero responsabilizar a Feral House del avance de las nuevas derechas es, como mínimo, excesivo: el lector que se acerca no es inocente (sí, me refiero también a ustedes, leyendo esta nota). Los lectores de Apocalypse Culture ya estaban ahí, a la espera de que alguien pusiera delante de sus ojos ese contenido, que abriera las puertas de su curiosidad retorcida; como hacia fines de los noventa hizo el sitio web Rotten o Show No Mercy, donde desfilaban imágenes de accidentes brutales y suicidios. Pero ingresar a esos sitios no convertía a sus visitantes en asesinos, sino en espectadores sedientos de morbo. Es decir, alguien hubiese ocupado el lugar de Feral House. Aunque ciertos libros ganaron un estatus de culto y terminaron siendo herramientas de la derecha más estúpida de Estados Unidos, originalmente había una ingenuidad en su publicación: Parfrey era un polemista a favor de la libertad de expresión cuyas publicaciones estaban dirigidas a un nicho, sin intención de mover el norte ideológico del país. Feral House no es un multimedio con herramientas de difusión masivas, sus libros apenas son reseñados y su distribución es limitada. En el fondo fue y sigue siendo un proyecto autogestivo, un depósito con un puñado de personas cargando cajas. Es el lector el que debería leer y juzgar, pero sabiendo que esos mundos de oscuridad existen. Como decían los Fugazi: “olvídate de lo que te venden, es lo que vos comprás”.

Entrevista a Christina Ward: Feral House después de Adam Parfrey
Adam Parfrey falleció repentinamente el 10 de mayo de 2018, a los 61 años. Era imposible pensar en Feral House sin Adam, pero su legado se mantuvo vivo gracias a los esfuerzos de su hermana. Desde hace unos pocos meses, la directora editorial es Christina Ward, antigua colega de Parfrey, y quien está perfilando el catálogo nuevamente hacia los márgenes contraculturales. Estas son las preguntas que respondió para 421:
¿Cuándo y cómo comenzó tu colaboración con Feral House? ¿A qué te dedicabas antes?
Empecé a trabajar con Adam hace unos veinte años; primero en la organización de eventos y lecturas de autores, y luego en marketing y promoción. Con el tiempo, pasé a encargarme de la edición, la adquisición y la redacción de algunos de mis propios libros.
Mi trayectoria es decididamente no lineal y poco convencional, pero todo lo que he hecho en el pasado me ha proporcionado las habilidades prácticas y la experiencia necesarias para dirigir Feral House. Adam y yo compartimos algunos trabajos en común… él empezó como actor en una compañía de teatro itinerante y yo dirigía una pequeña compañía de teatro profesional. Ambos escribíamos columnas periódicas para publicaciones impresas. También pasé unos años trabajando en el área de datos de una de las primeras startups de Internet a finales de los noventa y principios de los dos mil.
Un hilo conductor en mi vida es que, independientemente del trabajo remunerado, siempre estuve creando. Mirando atrás, mi arte podría describirse mejor como arte conceptual transgresor. También publiqué plaquetas de poesía en ediciones limitadas. No me interesaba escribir poesía, pero tenía muchos amigos a los que sí les interesaba, así que fue algo natural porque tenía cierta experiencia con fanzines y, sinceramente, me encantan los libros. La mayoría eran poetas locales, pero trabajé con un amigo de entonces para publicar un volumen de poesía de Richard Hell y un ambicioso boxset con folletos impresos en tipografía de una colección de poetas de renombre, entre los que se encontraban Alice Notley, Andre Coderescu, Eileen Myles, Steve Bellin y otros.
Mi experiencia trabajando con poetas hizo que no quisiera volver a trabajar con poetas nunca más.

¿Por qué acabaste siendo la propietaria y directora?
Cuando Adam falleció en la primavera de 2018, la empresa (Feral House y Process Media, Inc.) fue legada a la hermana de Adam, Jessica. Ella había estado trabajando con Adam como una fuerza silenciosa en segundo plano, encargándose de todas las operaciones. Quería mantener Feral en marcha como un legado a su hermano. Nunca quiso tener tanta presencia pública como Adam, así que ese papel recayó en mí. Y como yo compartía más la visión estética de Adam y Feral, fue natural que yo continuara cuando Jessica se retiró el año pasado. Espero que aparezca otro "yo" en los próximos años para que el legado de Feral pueda seguir vivo.
¿Existe algún límite ético cuando Feral House empieza a plantearse publicar un libro? ¿Hay algún tema que no publicarías?
Mmm, ¿límite ético? Cuestiono la premisa de la pregunta. Es fácil confundir lo que yo, Adam o Feral publicamos con una declaración de creencias personales o un apoyo. Ese no es el caso en absoluto y nunca lo ha sido.
Feral House está interesada en libros que provoquen la reflexión. Libros que desafíen el conocimiento establecido. Teorías que incomodan a las ideologías políticas perezosas. Historia que revele una nueva comprensión del mundo. La documentación de movimientos, escenas, bandas, personas e ideas que no forman parte de la corriente dominante es el núcleo de cada libro publicado.
Feral House está interesada en libros que provoquen la reflexión. Libros que desafíen el conocimiento establecido. Teorías que incomodan a las ideologías políticas perezosas. Historia que revele una nueva comprensión del mundo.
Soy humano y tengo preferencias y aversiones. Te garantizo que si un manuscrito contiene violencia hacia los animales, lo rechazaré. Lo que quiero publicar son libros sobre temas que nos cuenten algo que no sabíamos. Puedo aceptar y dejar de lado mi incomodidad personal si la historia es importante. Puedo estar en desacuerdo con una postura ideológica, pero si está bien documentada, fundamentada y argumentada, consideraré su publicación. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema con los manuscritos que se envían no es la inclinación política, sino la pésima calidad de la redacción y la banalidad del tema.
En retrospectiva, ¿creés que algunos títulos del catálogo pueden haber contribuido a legitimar o estetizar el discurso de la extrema derecha?
En absoluto. Para entender algo, hay que familiarizarse con ello. Gramsci leyó sobre el fascismo para combatirlo mejor. Cualquiera que intente argumentar que Feral es de alguna manera la causa de la actual ola de autoritarismo en todo el mundo está, en el mejor de los casos, equivocado, o, en el peor, malinterpretando deliberadamente el trabajo de Feral y Adam Parfrey.
Al mismo tiempo, publicás libros de anarquistas, punks y gente de izquierda. ¿Refleja eso un pluralismo radical o una negativa a adoptar cualquier postura política?
Adam se definía a sí mismo como un judío de izquierda. Yo soy un socialista de clase trabajadora de alcantarilla (soy de Milwaukee, Wisconsin, los inventores del "socialismo de alcantarilla" en el siglo XX, mucho antes de que Mamdani popularizara la expresión en la actualidad).
Sin embargo, no es tan fácil categorizar a las personas. Somos complejos, matizados y estamos llenos de contradicciones, forma parte de ser humanos. Los medios modernos y quienes buscan ganar estatus en las redes sociales se basan en dicotomías y conflictos fabricados para promocionarse. Feral ha publicado y seguirá publicando libros que revelan algo nuevo o algo olvidado sobre nosotros mismos, nuestra cultura, nuestros sistemas políticos y nuestra historia.
Feral House creó un nicho para lectores fascinados por lo extremo. ¿Creés que ese nicho es ahora más grande, más peligroso o simplemente más visible?
Nuestro "nicho", como lo llamás, es cualquiera que esté interesado en algo más que la papilla de la cultura dominante. Me parece interesante lo que la gente considera "extremo" porque, por supuesto, dice más de ellos que de nosotros.
Pocas personas están lo suficientemente desarrolladas como para comprender su reacción ante los llamados libros extremos. ¿Por qué se ofenden? ¿Por qué les repugna? Muchas reacciones negativas son, en realidad, incomodidad por ver cuestionada su versión de la realidad. Mi padre siempre preguntaba: ¿Es mejor saber o no saber? Hay cierto encanto en vivir en una neblina de propofol; gordo y feliz sin una preocupación en el mundo pero ¿con qué fin? Vemos adónde nos lleva la pereza intelectual. ¿Estaría el mundo sumido en tal caos global si más gente leyera y entendiera qué es el fascismo? ¿Y qué hay de las acciones colusorias de las corporaciones y los gobiernos? ¿Cuántas personas buenas han sido engañadas por el uso moderno del término económico «neoliberalismo»? Los Chicago Boys siguen riéndose mientras cuentan su dinero.
Estos "extremos" de nuestra sociedad no desaparecen por arte de magia porque cerremos los ojos o los prohibamos. En todo caso, las pruebas de pureza y el "cancelamiento" impiden que la gente aprenda más sobre los sistemas e ideas que los oprimen.
Como historiadora independiente, ya no me sorprende lo poco que la gente sabe sobre la historia de Estados Unidos y del mundo. Por ejemplo, poca gente sabe que la aplicación generalizada de prácticas eugenésicas fue una invención estadounidense. Nosotros lo hicimos, y luego el NASDAP utilizó nuestras leyes cuando tomó el poder. Sin embargo, cuando se publicó en Apocalypse Culture una lista de citas que respaldaban las prácticas eugenésicas y una lista de algunas de las leyes, demasiada gente lo consideraron un respaldo y no la denuncia que era. Si Adam cometió algún pecado, fue que rara vez contextualizó el material que recopiló y publicó. Pensó que la gente inteligente entendería la información, pero, por desgracia, sobreestimó la inteligencia de la población en general.
Quienes culpan al mensajero se engañan a sí mismos. Estos "extremos" de nuestra sociedad no desaparecen por arte de magia porque cerremos los ojos o los prohibamos. En todo caso, las pruebas de pureza y el "cancelamiento" impiden que la gente aprenda más sobre los sistemas e ideas que los oprimen. Si querés saber más sobre los rincones más oscuros de la historia y la cultura estadounidenses, entonces sos nuestro público objetivo.
Me interesa entender el significado o el contexto de todo ese "círculo de Abraxas". ¿Era un "think tank fascista ocultista" legítimo o solo una especie de engaño?
¿En serio? ¿Te interesa la verdad o la controversia inventada? A Adam le fascinaban las sociedades secretas. Escribió sobre diversos grupos masónicos y secretos a lo largo de su carrera, culminando en su libro de 2012, Ritual America: Secret Brotherhoods and Their Influence on American Society. El llamado "Círculo Abraxas" era similar al "Club de los que odian a las mujeres" de The Little Rascals. Era una broma, algo ideado por un grupo de jóvenes que pensaban (al estilo de la Iglesia del SubGenius) que podían sembrar un poco de caos y que pronto fue abandonado.

He empezado a revisar los archivos de Adam (lo guardaba todo) y su correspondencia es clara en este punto: a Adam le encantaba la provocación, y su "think tank" era precisamente eso: una provocación. Una mejor forma de enmarcarlo es que se trataba de un proyecto de performance/arte conceptual abortado. Hay gente muy empeñada en culpar a un hombre muerto de los males del mundo.
¿Cómo creés que sería la visión de Adam sobre los acontecimientos actuales del mundo?
Adam estaría horrorizado por el genocidio en curso contra los palestinos. Hace décadas, consideraba que el gobierno israelí era un "mal actor". Nuestro libro, The Octopus, tiene 23 años, pero describe con precisión el estado de vigilancia en el que todos vivimos hoy en día. Sí, el Gobierno israelí desempeña/desempeñó un papel significativo en el desarrollo y la militarización de esa tecnología desde el principio.

En el momento de su muerte, se sentía frustrado con la humanidad en general, sobre todo porque la gente era tan deliberadamente estúpida. Le preocupaba el medio ambiente y el daño causado por los humanos a los ecosistemas del planeta. Detestó a Trump desde el primer momento y estaría horrorizado, aunque no sorprendido, de que Trump haya vuelto al cargo. Pero Adam odiaba la estupidez más que cualquier otra cosa, y parece que todos estamos atrapados en la Era de la Estupidez.
A modo de corolario: Feral House for Dummies
El catálogo de Feral House puede ser abrumador, demasiados títulos sobre demasiados temas diferentes. Esta es una selección de algunos de los más representativos fuera de los mencionados en la nota.
Love, Sex, Fear, Death: The Inside Story of The Process Church of the Final Judgment por Timothy Wyllie
The Process Church on the Final Judgment fue una de las órdenes (o sectas) más polémicas y fructíferas de los años sesenta, el lado b del verano del amor. Uno de sus miembros cuenta la verdadera historia del culto vinculado a Charles Manson y hostigado por las autoridades. Con sede en las capitales más importantes de Estados Unidos y Gran Bretaña, The Process Church contó con un séquito leal. Esta es su historia, sin censura, sin tapujos, desmitificada y sincera.
Secret and suppressed; Banned ideas & hidden history, editado por Jim Keith.
Jim Keith, uno de los más reconocidos autores de teorías conspirativas, compiló un grupo de ensayos conspiranoicos que tirotea para todos lados: desde la masacre de Jonestown en Guyana hasta el asedio de Waco por el FBI a la secta de David Koresh. Keith pisa el acelerador a fondo y pone luz sobre algunos de los tópicos más oscuros de la locura estadounidense y la paranoia: el SIDA como arma química, la continuación secreta del Tercer Reich en suelo americano, y el asesinato del periodista Danny Casolaro para silenciar una de las conspiraciones más turbias de la política yanqui desde el caso Watergate.
Death Scenes: A homicide detective Scrapbook por Sean Tejaratchi
Jack Huddleston fue un detective privado de Los Ángeles entre las décadas del veinte y cuarenta. El libro recopila muchas de las escabrosas fotos de las escenas del crimen y las autopsias, con detalladas notas. Imágenes no aptas para sensibles.
Cult Rapture, editado por Adam Parfrey
Una de las continuaciones más dignas de Apocalypse Culture analiza todo tipo de subculturas y personajes. Esposas rusas por correspondencia, el atentado a un edificio federal en Oklahoma, la última entrevista a G.G. Allin y teorías conspirativas en torno a oficiales del SWAT, son algunos de los temas sobre los que Parfrey pone la lupa, dejando en evidencia la infinidad de tiers de locura que hay en Estados Unidos y su declive como supuesta cuna de la civilización occidental.
Grossed-out surgeon vomits inside Patient! An insider´s look at supermarket tabloids por Jim Hogshire
Un breve ensayo sobre la historia de los diarios sensacionalistas, con hincapié en “los grandes seis” estadounidenses: The Enquirer, The Weekly World News, Sun, The Star, The Globe y National Examiner. El libro profundiza en el amarillismo, en la invención de noticias, en la necesidad de ventas, en lo efímero de las ediciones, en los juicios y en la ética periodística, con ejemplos desopilantes y escabrosos por igual.
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