Mundial 2026: Estados Unidos a la conquista del fútbol
Desde Kissinger hasta Messi, pasando por el FIFA Gate y Trump, diez hitos que explican cómo el fútbol se masificó en Estados Unidos y se volvió parte de sus dispositivos culturales de poder.
Desde Kissinger hasta Messi, pasando por el FIFA Gate y Trump, diez hitos que explican cómo el fútbol se masificó en Estados Unidos y se volvió parte de sus dispositivos culturales de poder.
La organización de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 por parte de Estados Unidos consolida un proceso iniciado cincuenta años atrás, cuando la superpotencia puso su atención en el soccer. Acá te mostramos cuáles son las principales postales de ese recorrido.
Arranquemos por la primera:
1) Nueva York, 1975. Pelé debuta en el New York Cosmos, propiedad del conglomerado mediático Warner Communications (Warner Bros., Warner Music Group). Como lo reconocería el propio astro, una llamada de Henry Kissinger había destrabado el veto impuesto por el gobierno militar brasileño, que lo consideraba un "Tesoro Nacional No Exportable". La llegada a la “Gran Manzana” de “O Rei”, convertido en el atleta mejor pago del mundo, demostraría que el soccer podía captar la atención de los estadounidenses y volverse un acontecimiento, sobre todo, para la élite social neoyorquina, atrayendo a celebridades como Andy Warhol, Muhammad Alí y Liza Minelli. Su papel en la célebre “Escape a la victoria”, protagonizada por Sylvester Stallone y Michael Caine, sería parte de los esfuerzos para instalar, vía Hollywood, a este deporte todavía marginal y de nicho en Estados Unidos. Fanático del fútbol desde su niñez en Alemania, un Kissinger ya “retirado de la política” sería invitado a presenciar los partidos finales de la Copa Mundial de 1978 en los estadios de Rosario Central y River Plate, en la que sería su única visita a la Argentina.

2) Zúrich, 1988. Luego de que Colombia declinase ser sede de la Copa del Mundo de 1986, Estados Unidos se propuso como su reemplazo: pero el respaldo de Pelé y la influencia de Kissinger poco pudieron hacer ante una candidatura que la FIFA consideró endeble, otorgándose finalmente a México la organización de aquel torneo. Tras este fracaso, Estados Unidos apuntó al Mundial de 1994, con un proyecto más profesional que incluyó dos intervenciones claves del presidente Ronald Reagan: una carta personal dirigida a João Havelange y una aparición de dos minutos en el video de presentación de la candidatura. Consciente del potencial del mercado estadounidense, la FIFA escogió un sugerente 4 de julio de 1988 para anunciar al país ganador. Sin embargo, la designación de Estados Unidos no estuvo exenta de controversias ya que, hasta aquel momento, sería el anfitrión con menos tradición futbolística. La Federación de Fútbol de Estados Unidos asumiría ante la FIFA el compromiso de crear una liga profesional, establecida en 1996, la Major League Soccer, mientras que en un guiño a un público estadounidense para el que el fútbol todavía resultaba aburrido y carente de atractivo (algo que Los Simpson captaron a la perfección en el inicio de su capítulo “Una familia peligrosa”), la Copa del Mundo de 1994 introduciría una serie de cambios reglamentarios: tres puntos por partido ganado y prohibición de que el arquero tome el balón con las manos tras el pase de un compañero, que supusieron la adopción de tácticas más ofensivas, agilizaron el juego y posibilitaron la concreción de más goles.
El papel de Pelé en la célebre “Escape a la victoria”, protagonizada por Sylvester Stallone y Michael Caine, sería parte de los esfuerzos para instalar, vía Hollywood, a este deporte todavía marginal y de nicho en Estados Unidos.
3) Puerto España, 1989. Diez días después de la caída del Muro de Berlín, un remate desde afuera del área de Paul Caligiuri decretó el triunfo estadounidense en condición de visitante sobre Trinidad y Tobago, sellando la primera clasificación de Estados Unidos a la Copa del Mundo desde su última participación en 1950. Aquel gol quedó inmortalizado como “el disparo que se oyó por todo el mundo”, expresión incluida en el Himno de Concord, poema de Ralph Emerson que refiere a la Batalla de Concord, la segunda en la serie de escaramuzas que derivarían en la Revolución Norteamericana de 1776, poniendo de manifiesto que, como en gran parte del mundo, en Estados Unidos el fútbol también podía constituir un hecho capaz de remitir a una gesta patriótica.
“El disparo que se oyó por todo el mundo”.
4) Los Ángeles, 1999. Entre junio y julio de aquel año se disputó en Estados Unidos la tercera edición de la Copa Mundial Femenina de Fútbol: originariamente concebida para jugarse en estadios con una capacidad máxima para 10.000 espectadores, el interés suscitado hizo que muchos de los partidos se celebrasen en los estadios que habían recibido a los cotejos del Mundial masculino de 1994. La final, jugada en Pasadena con asistencia récord de 90.185 espectadores, enfrentaría a chinas y estadounidenses, con el trasfondo de una crisis diplomática entre ambos países como resultado del bombardeo del 7 de mayo de un B-2 Spirit de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a la embajada china en Yugoslavia, en el marco de la intervención militar de la OTAN en Kosovo. Tras una infartante tanda de penales, las anfitrionas ganarían por 5 a 4, gracias a la conversión de Brandi Chastain, cuyo icónico festejo quitándose la camiseta representó un símbolo de liberación e inspiración para miles de futuras jugadoras.
5) Boston, 2001. En el sustrato de la incipiente MLS germinaría el mejor combinado estadounidense masculino de todos los tiempos. Aquel equipo forjó un especial carácter patriótico tras el 11-S, cuando unas semanas después de los atentados terroristas y en ocasión de las eliminatorias del Mundial de Corea-Japón 2002, le tocó en suerte ser el primer representativo de los Estados Unidos, de cualquier deporte, en afrontar una competencia internacional. El triunfo por 2 a 1 sobre Jamaica del 7 de octubre de 2001 no sólo le daría la clasificación ante los 40.000 fanáticos presentes en el estadio Foxboro, sino también transformaría al soccer en un bálsamo en medio del duelo nacional. Reafirmando la identificación del equipo con su gente, esa Selección recibiría una llamada telefónica del presidente George W. Bush antes de la victoria estadounidense por 2 a 0 sobre México por los octavos de final del Mundial de 2002. Aquel partido fue histórico para Estados Unidos ya que terminaría con la tradicional paternidad de sus vecinos y, en sintonía con el aumento de la tensión entre los gobiernos de ambos países por el aumento de los controles fronterizos y migratorios, provocaría un aumento de la rivalidad futbolera.
6) Manchester, 2005. La familia estadounidense Glazer, propietaria de un fondo de inversión y de una franquicia de fútbol americano, completó la compra del Manchester United, el club inglés que había comprendido antes y mejor que ningún otro la globalización del fútbol. El arribo de los magnates provocó una escisión inesperada, con la fundación del FC United de Manchester por parte de un grupo de hinchas desencantados. Sin embargo, en los años siguientes inversores norteamericanos saldrían de shopping por Europa, adquiriendo participaciones en más de un centenar de equipos, incluyendo a varios emblemáticos (Arsenal, Chelsea y Liverpool en Inglaterra, Inter, Milan y Roma en Italia, Atlético Madrid y Sevilla en España…) y consolidando de este modo el avance de Estados Unidos sobre el tablero del fútbol. Estas operaciones tampoco estuvieron exentas de connotaciones geopolíticas: en 2022, en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania, el ruso Roman Abramovich fue obligado a desprenderse de su participación accionaria en el Chelsea, cuyo nuevo propietario, el estadounidense Todd Boehly, contrató por la friolera de 100 millones de dólares al ucraniano Mijailo Mudryk, procedente del Shaktar Donetsk. Este club donaría el 25% de la venta al proyecto "Corazón de Azovstal", organización benéfica de apoyo médico, psicológico y financiero a los soldados ucranianos y a sus familias.

7) Zúrich, 2010 (y 2015). Confirmando el creciente interés en el fútbol por parte del establishment estadounidense, en una misiva enviada a la FIFA en 2009 el flamante presidente Barack Obama propuso a su país como candidato a la organización de la Copa del Mundo. En diciembre de 2010, en la votación celebrada en la sede del organismo, Catar se impuso a Estados Unidos por 14 votos a 8, suscitando un escándalo dada la escasa tradición futbolística de aquel país, que tiene una población inferior a la ciudad de Nueva York y la mitad del tamaño de la provincia de Tucumán. Los rumores apuntaron a una operación geopolítica entre Francia y el emirato, que habría incluido la adquisición del París Saint Germain por parte de un fondo catarí, la sesión de los derechos televisivos de la Ligue 1 a la cadena BeIN Sports e, incluso, la venta de 24 aeronaves militares Rafaele, todo a cambio del apoyo de los representantes de la UEFA, presidida entonces por el francés Michel Platini. El 27 de mayo de 2015 estallaría el FIFA Gate: a instancias de la Fiscal Federal Loretta Lynch, el FBI coordinó con la policía suiza una redada en el lujoso hotel Baur au Lac, dirigida a los dirigentes más encumbrados de la entidad, acusados de distintos actos de corrupción. “Estados Unidos quiere asegurar que el fútbol mundial opere con integridad”, declaraba Obama por esos días. En 2018, Estados Unidos sería confirmado junto a México y Canadá como sede de la Copa del Mundo 2026 y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, transmitirla la novedad al nuevo mandatario estadounidense, Donald Trump.
8) Washington DC, 2022. Megan Rapinoe se convierte en la primera futbolista en obtener la Medalla Presidencial de la Libertad, el máximo galardón civil que desde 1963 Estados Unidos otorga a quienes realizan una "contribución especialmente meritoria a la seguridad o los intereses nacionales, la paz mundial, la cultura u otros esfuerzos públicos o privados importantes". La jugadora recibió la distinción de manos de Joe Biden, en reconocimiento a su contribución a la igualdad racial, de género y a los derechos del colectivo LGTBIQ+. Siendo capitana del conjunto nacional campeón mundial, en 2019 Rapinoe había declinado una invitación a la Casa Blanca del entonces presidente Donald Trump. En una devolución de favores, Trump atribuyó al "wokismo" de la jugadora su tiro penal malogrado en el partido de octavos de final ante Suecia, que causaría la eliminación del seleccionado estadounidense del Mundial de 2023. El trasfondo de este ida y vuelta puso de manifiesto que el fútbol en Estados Unidos había alcanzado la escena pública, impregnando el discurso político y contribuyendo a la polarización entre los liberals y el movimiento MAGA.
El trasfondo del ida y vuelta entre Trump y Megan Rapinoe puso de manifiesto que el fútbol en Estados Unidos había alcanzado la escena pública, impregnando el discurso político y contribuyendo a la polarización entre los liberals y el movimiento MAGA.
9) Miami, 2023. El mayor hito en la conquista del fútbol por parte de Estados Unidos se daría con el arribo al Inter Miami de Lionel Messi, máxima figura del equipo argentino ganador del Mundial de Catar el año previo. A tal punto impactó su llegada que tan sólo un año y medio después le fue otorgada la Medalla Presidencial de la Libertad, siendo el primer ciudadano argentino y el segundo futbolista en recibirla. En una confusa justificación que aludía a problemas de agenda, el rosarino no se presentó en la Casa Blanca ni envió un representante a recibir el galardón. Una posible lectura sugiere que intentó evitar la foto con el saliente Biden, sobre todo teniendo en cuenta que los hermanos Jorge y José Mas Santos, dueños de “Las Garzas” junto a David Beckam, son hijos del difunto líder cubano en el exilio Jorge Mas Canosa, quien fuera asesor presidencial de Reagan y Bush padre y mentor de la Fundación Nacional Cubano Americana. Este año, en ocasión del homenaje presidencial a los campeones de la MLS Cup, Messi departió amablemente con Trump en la Casa Blanca, provocando críticas en torno a la exposición de la figura del futbolista en el contexto de las acciones bélicas estadounidenses en Medio Oriente.
10) Washington DC, 2025. Tras haberse reunido con los líderes de la República Democrática del Congo y Ruanda para firmar un acuerdo que reconcilió a ambas naciones, Trump recibió el premio “FIFA de la Paz”, otorgado por primera vez en la historia de la entidad. Con Village People interpretando en vivo Y.M.C.A., Infantino cumplió, en cierta forma, un anhelo esquivo del mandatario estadounidense, quien había hecho público su deseo de obtener el Premio Nobel que entrega Noruega. Más allá de lo anecdótico, el presidente del país más poderoso del mundo y la máxima autoridad del deporte más popular del planeta han entrelazado sus agendas de una manera inédita en la historia diplomática del deporte, sellando una alianza que permite a Estados Unidos expandir el fútbol dentro de sus fronteras (en 2025 también organizó el Mundial de Clubes) y a la FIFA usufructuar el know how americano en materia de capacidad organizativa y entretenimiento (lo que explica la introducción en sus torneos de innovaciones ajenas a la tradición futbolera y típicas de los deportes estadounidenses, como la entrada al campo de juego de todos los miembros del plantel para la presentación inicial, el cooling break y el show de medio tiempo).
BONUS TRACK: Pekín, 2026. A menos de un mes del inicio de la Copa del Mundo y luego de arduas negociaciones, la FIFA anuncia un acuerdo con China Media Group por el que esta empresa estatal adquiere los derechos de televisación del evento en una cifra muy inferior a la reclamada inicialmente por la entidad. El anuncio se dio en simultáneo con la visita de Estado de Trump a la capital china. ¿Destrabó la diplomacia entre ambas potencias el estancamiento en el que se encontraba el acuerdo? Imposible saberlo. En cualquier caso, sin la presión de tener a su Selección clasificada para el torneo y en el marco de las tensiones comerciales bilaterales, los chinos bien pudieron haber utilizado las dilaciones con la FIFA para demostrar que, en el nuevo contexto mundial, ellos también imponen las reglas del juego.