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Qué es el retardmaxxing

Las raíces filosóficas de un término contemporáneo. Desde Sócrates a de Cusa, Voltaire y Rancière.

Qué es el retardmaxxing

"Lo perfecto es enemigo de lo bueno" sería una buena manera de encapsular lo que está detrás de la idea de retardmaxxing, pero gracias a que Internet es una máquina de descubrir la pólvora y hacerla explotar constantemente tenemos un par de cosas más para hablar. Ya arrancamos con un pie en terreno pantanoso por las connotaciones peyorativas y capacitistas que trae el prefijo. El sufijo es una expresión que viene de sub-culturas interneteras como 4chan y Reddit y refiere a llevar al extremo algún aspecto de la vida. También entra de la categoría de cosas estilo “era una joda y quedó”. La viralización de este término y la adopción como una especie de filosofía de vida nos abre la puerta para desanudar algunas otras cuestiones que no están tan alejadas como parece.

El término retardmaxxing es de Elisha Long, un creador de contenido y fundador del “High Thumos Men's Group" que apunta específicamente a que los varones puedan desarrollar su “thumos, un término griego que se traduce normalmente como “fuerza vital”. Grupos como el de Long forman parte de lo que se conoce como la “manosphere”, una constelación de comunidades vinculadas a la alt-right, los movimientos anti-woke y con tendencias misóginas que defienden, por ejemplo, los derechos de varones ante el presunto avance arrollador del feminismo.

Es una expresión que viene de sub-culturas interneteras como 4chan y Reddit y refiere a llevar al extremo algún aspecto de la vida.

Esta idea pegó fuerte en estos círculos muy permeados por la cultura de 4chan que buscan separarse de lo normie exagerando cada vez más algunas posiciones, con el objetivo de incomodar al público más tradicional. De esa forma, se van corriendo los límites de lo "aceptable". El artículo de lacanshitposting en esta revista explica con detalle cómo funciona esa dinámica.

Fundamentalmente, retardmaxxing apunta a terminar con los pensamientos rumiantes, a priorizar la acción sobre el análisis y rescata tanto un aspecto lúdico como también la confianza en la intuición, como contrapartida a cuestionarse constantemente o esperar tener permiso para actuar. Para Long estas cuestiones son clave para salir de situaciones negativas, desde relaciones, amistades o laburos mediocres, con la idea de ejecutar estas acciones de manera abrupta.

"Las personas supuestamente inteligentes aman analizar cada pequeño detalle, constantemente rumiando, críticos y escépticos de todo", dice Long, alentando a dejar de esperar "el momento adecuado para", abandonar el perfeccionismo y confiar en el instinto de quien conoce a su propio cuerpo y sus deseos. Consejos aparentemente legítimos en principio pero qué, privados de contexto adecuado, solo refuerzan la tendencia a un modo de vida reaccionario, oscurantista y fundamentalmente individualista. Si bien es cierto que vivimos en una era en la que el bombardeo constante de información termina convirtiéndose en una especie de anestesia que conduce a la inacción, la solución no debe ser necesariamente un salto irreflexivo, saber dónde poner la pausa es fundamental.

Privados de contexto adecuado, solo refuerzan la tendencia a un modo de vida reaccionario, oscurantista y fundamentalmente individualista.

Mucho se ha escrito, incluso acá, sobre la mente como campo de batalla. Ante los feeds algoritmizados que impulsan el doomscroling como el scroll por contenidos online infinitos, resulta que ponerle un freno a la cantidad de información consumida y privilegiar el paso a la acción no es algo exclusivo de los retardmaxxers. ”Donde la ignorancia es una bendición” decía Thomas Gray en el siglo XVIII, “es una locura ser sabio”. La figura del idiota o del ignorante como poseedor de sabiduría tiene una larga trayectoria. La palabra “idiota” era usada en la Edad Media para referirse a un ignorante, en oposición a los oradores, los filósofos y sabios de la época. Esta es una figura recurrente en la filosofía, desde Sócrates en adelante, pasando por Nicolás de Cusa, Voltaire y Rancière, entre otros.

Sin embargo, a diferencia de los retardmaxxers, el "ignorante" de la filosofía cusana busca generar un cambio en el interlocutor no mediante la acción intempestiva, sino que lo lleva a buscar sabiduría en los lugares donde el saber académico rehúye: la plaza pública, el mercado de la ciudad. La "docta ignorancia" cusana no propone apagar el cerebro ni celebrar la estupidez. Nicolás de Cusa reivindica al ignorante porque reconoce los límites del saber dogmático y sale a buscar la verdad en la plaza pública, en la conversación horizontal con el pueblo. Es una postura de apertura hacia el mundo. 

De todas formas, no puedo dejar pasar el ruido que generan algunas de las expresiones. El texto de Long señala, por ejemplo, un fuerte rechazo a los hechos y a la ciencia: "fuck the science, fuck the facts". Además de explicar el impacto y la recepción que tuvo en círculos cercanos a la alt-right, parece ser un legado directo del viejo lema de Silicon Valley: moverse rápido y romper cosas.

Parece ser un legado directo del viejo lema de Silicon Valley: moverse rápido y romper cosas.

En un mundo híperacelerado, daría la sensación de que es necesario, de tanto en tanto, un momento de pisar la pelota y observar el panorama antes de buscar el pase. 

En esta era del feed infinito y la respuesta inmediata, reaccionar rápido no es síntoma de libertad, sino de condicionamiento. La aceleración nos quiere hiperactivos e impulsivos para que consumamos sin filtro. Por eso, quizás el acto verdaderamente radical frente a la fatiga digital no es lanzarse a ciegas hacia adelante como sugieren los retardmaxxers, algo que solo sigue alimentando esa aceleración, sino recuperar la capacidad de pausa. Pisar la pelota no es pasividad: es el gesto táctico de quien se niega a jugar al ritmo que le imponen y reclama el tiempo necesario para mirar el campo antes de actuar. Una filosofía Riquelmista de la vida.

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