¿Son los memes solo un chiste? En internet, la ironía es un escudo de identidad frente a los "normies". Pero ojo: escaló tanto que pasó de la burla virtual a la arena política real. Descubrí la evolución del humor digital, desde 4chan hasta la post-ironía.
La ironía es un elemento central del ethos de los memes de internet, principalmente en las comunidades del cíberespacio que se constituyen como nichos, subculturas especializadas o refugios identitarios, que proliferan de manera directamente proporcional al ritmo en que los normies van avanzando sobre la cultura de internet.
En este sentido, la ironía cumple un rol defensivo de los códigos identitarios que cohesionan a los subgrupos culturales del internet profundo. Es decir que, en estos contextos específicos, la ironía no se reduce a un mero recurso de estilo o dispositivo humorístico, sino que opera de una manera mucho más omnipresente en el dialecto de internet, que podría conceptualizarse como un código, contraseña, tono o postura [stance], para retomar una de las definiciones de Limor Shifman (2014) sobre los memes. La ironía se ubica así en un nivel superior al puramente discursivo, constituyéndose como un pilar fundamental del dominio ideológico y económico libidinal que da forma a los sujetos, las comunidades y sus contenidos culturales: los memes, pero no sólo ellos (Wiggins, 2024).
La ironía cumple un rol defensivo de los códigos identitarios que cohesionan a los subgrupos culturales del internet profundo. Es decir que, en estos contextos específicos, la ironía no se reduce a un mero recurso de estilo.
En ¿La democracia en peligro?, Juan Ruocco (2023) describió con claridad una de las derivas posible de esta espiralización irónica, al analizar el trayecto histórico-político que va desde 4chan hasta la elección presidencial de Donald Tump. Con el objetivo de diferenciarse de los nuevos usuarios que ingresaban al foro, se desarrollaban estrategias irónicas cada vez más radicales para evitar que los emblemas culturales pudieran ser apropiados por los “no alfabetizados” en el lenguaje de la comunidad (aka normies) y defender la identidad underground del foro. Llegando así al paroxismo último en la búsqueda de significantes que produjeran el mayor rechazo posible: “usar simbología nazi para sacar de sus casillas a un rival en una discusión de internet y ganarla, algo que años antes era una estrategia metairónica de trolleo, devino literalidad” (p. 190). En la búsqueda incesante de la destrucción de todo sentido posible, la ironía y su mutación evolutiva, la meta-ironía, terminaron por encontrarse con el reverso maldito del cual precisamente intentaban escapar: la apropiación del código fue finalmente instrumentalizada para favorecer a un partido político en particular, con el subsecuente retorno siniestro de un sentido oculto bajo las infinitas capas de ironía. Lo que era for the lulz terminó convirtiéndose en de facto.
Como se ve, el tema de la ironía en internet no es cosa menor, por los efectos que demuestra tener en la producción de subjetividad y sus consecuencias en la realidad. Por lo tanto, cabe abordar el tema con la dignidad que le corresponde:
La ironía se ocupa de las contradicciones que, incluso dialécticamente, no se resuelven en una totalidad superior, y que surgen de la tensión inherente a mantener juntas cosas incompatibles, porque ambas son necesarias y verdaderas. La ironía se trata de humor y juego serio. También consiste en una estrategia retórica y un método político.
En síntesis, la ironía consiste en un elemento indisociable de la ideología y la economía libidinal de las prácticas discursivas subyacentes a los memes de internet y sus derivados culturales. Pero la ironía resulta inherentemente un elemento altamente inestable y volátil, difícil de manejar en manos inexpertas, que puede dejar al sujeto más desorientado que antes y arrojado a la disolución radical de las referencias simbólicas que estabilizan la significación y la comunicación. En este sentido, vale la definición hegeliana de la ironía como “negatividad infinita y absoluta”, que convierte al ironista en un aprendiz de brujo que invoca fuerzas peligrosas que desconoce, en combinaciones que pueden traer resultados catastróficos e inesperados.
Precisamente este componente destructivo y corrosivo de la ironía es lo que intenta formalizar y sistematizar Seong-Young Her en su blog The Philosopher’s Meme, a los fines de localizar las invariantes estructurales y las lógicas de funcionamiento del movimiento dialéctico de la ironía sobre el filo de su doble oscilación: post-ironía y meta-ironía.
Meta-ironía vs. post-ironía
Seong-Young Her es un forero de la vieja escuela que estudia los memes de internet desde la historia del arte y desarrolló su propia teoría de la ironía en los memes de internet, que alcanza su culminación en la imagen de más abajo. Según esta conceptualización, la ironía en los memes de internet puede clasificarse según cuatro categorías, que pasaremos a describir brevemente a continuación.
Pre-ironía
El primer nivel constituye el nivel cero de la ironía, ya que implica la ausencia de esta y se refiere al humor tradicional de los primeros memes de internet. Sus recursos son todos los del humor en general: juegos de palabras, hipérboles, sátira, absurdo, doble sentido, parodia, etc. También incluye interpelaciones a comunidades específicas que refuerzan la identificación y el sentimiento de pertenencia, imágenes que se utilizan para expresar emociones, ideas o reacciones (ejemplo: stickers de WhatsApp), y los viejos y no del todo extintos motivationals, que transmiten alguna reflexión superficial o mensaje motivador sin recurso al humor. Para una precisa ilustración de los ejemplos que componen esta categoría véase la cuenta de memes del kiosco de la facultad de psicología, el kiosco de Carlos.
Memes: A Microcosm of Art History (Part 3 - Pre-Irony). Seong-Young Her, 2016.
Ironía
Según las investigaciones de Her (2020), la ironía en los memes hace su aparición desde el año 2013 en adelante. Sucintamente, esta consiste en un ascenso semántico operado sobre el meme pre-irónico tomado como unidad mínima de comunicación. Es decir que agrega un nivel interpretativo en la enunciación, que toma al enunciado anterior como objeto de la burla irónica. Requiere conocer el código de la ironía: dar a entender lo contrario de lo que se dice. Y también requiere del reconocimiento de la existencia de dos niveles distintos en el acto comunicativo: para utilizar una terminología freudiana de manera un poco dudosa y laxa, lo latente y lo manifiesto.
Fuente desconocida.
Un ejemplo. Durante la época pre-irónica, se había vuelto un código común de gatekeeping acusar a los demás de estar “usando ese meme de manera incorrecta”, para señalar la ignorancia de usuarios que hacían “malos memes” según las reglas socialmente instituidas. Pero, eventualmente, este código se volvió sobre sí mismo y comenzó a ser utilizado de manera irónica, a saber, utilizando conscientemente de manera incorrecta los templates de los memes para producir un sentido irónico o para molestar a otros usuarios.
Otro ejemplo. Cuando los motivationals se volvieron cosa de normies y empezaron a dar cringe, apareció su reverso obsceno e irónico, los demotivationals, que se burlaban de la ingenuidad e inocencia de sus antecesores meméticos.
Fuente desconocida
Meta-ironía
El prefijo “meta”, según su etimología griega, se utiliza para indicar un “más allá” del tema del que se está hablando. Implica la superposición de un nivel de abstracción por sobre el concepto primero que es tomado como objeto del cual se habla, por ejemplo, en “metalenguaje”, “metafísica” o incluso "metajuego". En este sentido la meta-ironía toma a la ironía como objeto para subvertirla, lo cual introduce una seria complicación, ya que si la ironía es la negación de la forma de comunicación literal, auténtica o sincera, la ironía de la ironía como negación de la negación nos debería llevar nuevamente al nivel de la literalidad, ¿o no? Bueno, no.
Según cómo Her entiende la meta-ironía en el discurso de los memes de internet, esta no comporta un retorno al nivel cero como negación de la negación, sino que implica un paso hacia adelante en dirección a la impugnación del campo del sentido como tal. Apunta, finalmente, a la destrucción total del sentido y de la comunicación, haciendo valer las armas de la ironía en toda su potencia.
Fuente desconocida.
Como señalamos con el ejemplo de 4chan y Donald Trump, la motivación antropológica que impulsa la espiralización irónica es la necesidad de diferenciaciónvis a vis contra un grupo previo, en este caso, los ironistas que habían hecho de la ironía una parte común del lenguaje de internet.
Fuente desconocida.
La meta-ironía se identifica con el gesto posmoderno por excelencia: apunta al núcleo vacío de todas las formaciones ideológicas de la modernidad (culturales, políticas, religiosas, etc.) y revela su naturaleza contingente y, en última instancia, arbitraria. Como lo hicieran a su tiempo los movimientos dadaístas y surrealistas (Wiggins, 2024), en la meta-ironía el significado como tal es puesto en cuestión exponiendo las inconsistencias inherentes a toda formación sociocultural que, al fundamentarse en prácticas de lenguaje y actos performativos, finalmente se revelan como nada más que un complejo juego de humo y espejos, sin ningún sustrato real por debajo.
Fuente desconocida.
La meta-ironía dice junto con Wittgenstein que, en última instancia, todo es juegos de lenguaje. En segundo lugar, se agrega una función analítica radical, en el sentido de que opera una descomposición de toda unidad en favor de una multiplicidad de esquirlas estalladas e incongruentes que no se pueden rearticular en una nueva totalidad, dejando al usuario arrojado a un vacío nihilista sin punto de apoyo donde hacer pie para dar sentido a la experiencia.
Algunas de las técnicas que pueden encontrarse asociadas al movimiento meta-irónico son:
Meta-memes: memes que hacen referencia a otros memes, o memes adentro de memes. Referencias directas al código de la misma comunidad memera a la que está dirigido el meme.
Shitposting: publicación masiva y caótica de contenido de baja calidad o incoherente (spam, meta-offtopic).
Complejidad y demostración de virtuosismo técnico: deepfried, distorsión, saturación, compresión con pérdida (JPG). Y su contrapartida, fealdad voluntaria o simulación de ignorancia técnica: por ejemplo, “Graphic Design Is My Passion”.
Memes pre-irónicos como found footage: reinterpretación con distancia irónica de un meme tradicional sin edición.
Ruptura de la cuarta pared: interpelación directa al receptor del meme.
Niveles de ironía: en un principio considerados como concepto válido. Finalmente, fagocitado por la propia lógica irónica para volverse blanco de la ironía.
Efecto Zeigarnik: sensación de Gestalt incompleta, causando desconcierto e incomodidad.
El problema que emerge con el movimiento meta-irónico es que la multiplicación de los niveles de ironía conduce fatalmente a un punto de incomprensibilidad y sinsentido (que es en sí mismo un mensaje). En consecuencia, exasperada por este balbuceo abstracto, la post-ironía contraataca de manera dialéctica y evolutiva: dentro del desierto de simulacros e hiperrealidad, intenta localizar algún sentido dentro de la ironía de los memes que, aunque parcial, permite relanzar el proceso de comunicación cultural y la reconstrucción de ideales comunes. Pero no retornando a la pre-ironía o a la ironía clásica, sino atravesando y sublimando las conclusiones de la meta-ironía. Es decir, superando y preservando simultáneamente sus contradicciones internas de un modo productivo que genera una transformación del ethos del memeo irónico.
En un gesto de síntesis (por contraposición al análisis de la meta-ironía), la post-ironía busca rescatar la categoría de la verdad sepultada bajo las infinitas capas de cinismo nihilista. Pero no se tratará ya de las verdades absolutas de la literalidad o autenticidad, sino de una verdad “a medio decir”, o con “estructura de ficción”, parafraseando a Lacan.
"La herida sólo puede ser sanada por la lanza que la infligió"
Cuenta la anécdota que Carl Jung atendió a la hija de James Joyce, Lucía Jung, quien padecía de un cuadro psicótico similar al de su padre, pero con mucha mayor vulnerabilidad psíquica al no poder “sublimar” su locura vía la producción literaria como lo hacía James. Dicen (lo cual es improbable) que al leer las producciones literarias de Lucía, Jung le dijo a Joyce: “allí donde usted nada, ella se ahoga”.
En el contexto histórico actual, marcado por la proliferación de psyops de la memetic warfare que arrecian desde todas las direcciones, nuestra tarea es afinar las categorías con que pensamos y habitamos los códigos de internet, si es que queremos no ahogarnos y poder nadar en las profundidades pantanosas de la ironía y su fango mental.
Nuestra tarea es afinar las categorías con que pensamos y habitamos los códigos de internet, si es que queremos no ahogarnos y poder nadar en las profundidades pantanosas.
Pero también, el filo cortante de la ironía puede ser una herramienta fundamental en las luchas emancipatorias y las disputas por sentido que transcurren en las comunidades digitales, al funcionar como un arma con la potencia de disolver significaciones cristalizadas que reproducen regímenes de poder opresivos y esclavitud cognitiva. Encontrar el punto de equilibrio en la dialéctica volátil de la ironía no es una tarea sencilla, mas puede convertirse en una cuestión de importancia vital para habitar la experiencia online de la memésfera sin caer en el pozo sin fondo del nihilismo digital.
Parafraseando a Lacan: ¡mejor pues que renuncie quien no pueda unir su horizonte a la espira irónica a la que su época lo arrastra en la obra continuada de Babel!
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