Entrevista a Sixto Paz: El ufólogo que fue abducido por extraterrestres
Abducción, travesía a Ganímedes y un mensaje para toda la humanidad. Sixto Paz, referente mundial de la ufología, comparte su experiencia.
La entrevista fue realizada por el podcast Escucho Voces en septiembre 2025. Se la transcribe de forma literal en el marco de una colaboración con 421.
En los años setenta, un grupo de jóvenes se reunió en las arenas de Chilca, un desierto frente al Pacífico peruano. No buscaban fama ni titulares. Esperaban confirmar un mensaje recibido por extraterrestres. Lo increíble ocurrió: luces en el cielo, encuentros anunciados y una historia que ya lleva medio siglo desde entonces. Sixto Paz Wells ha recorrido el mundo hablando de su abducción extraterrestre, del viaje a Ganímedes y de un mensaje premonitorio para el futuro de toda la humanidad.
Bienvenidos a Escucho voces, una serie de entrevistas organizadas por Grupo Intus, un centro de atención psicológica presente en Chile y Argentina con un equipo integral de psicólogos, psiquiatras y especialistas. Lo que nos pasa por la mente, contado en voz alta. Hoy tenemos a un invitado muy especial, don Sixto Paz Wells, investigador y uno de los referentes más conocidos a nivel mundial en torno al fenómeno del contacto extraterrestre. Sixto, muchísimas gracias por estar con nosotros. Es un placer para nosotros estar contigo.
Para mí es realmente lo grato, y además agradecerles el que hayan hecho el esfuerzo de venirse hasta Lima, Perú, para entrevistarme aquí en casa.
Bueno, para quienes no lo conocen, por favor, ¿nos podría contar de usted, de su infancia, niñez?
Bueno, primeramente, mi padre investigaba los ovnis como un hobby antes de que yo naciera. Mi padre era asesor científico en materia aeronáutica y astronomía de la Fuerza Aérea del Perú, y en sus ratos libres investigaba el tema ovni. En ese ambiente familiar, mis hermanos y yo nacimos y crecimos. Mi padre nos enseñó a pensar, no a creer, que esto fuera posible en un universo tan grande.
Lo raro no es que pueda haber vida fuera de la Tierra; lo raro sería que no lo hubiese. A mí, en lo personal, no me interesaba mucho el tema de los ovnis, o sea, lo aceptaba como una cuestión de sentido común, lógico. Me interesaba más, a la edad de diecisiete años, encontrar la respuesta a esas preguntas que todos nos hacemos alguna vez en la vida: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos? Había estudiado once años con los hermanos maristas. Mi formación era eminentemente católica, y en la religión, pues, todo es un misterio. O sea, no hay respuestas. Todo tienes que aceptarlo por fe o porque está así escrito. Y en la ciencia todo es una teoría; tampoco hay nada muy consistente que digamos.
Mi padre nos enseñó a pensar, no a creer, que esto fuera posible en un universo tan grande. Lo raro no es que pueda haber vida fuera de la Tierra; lo raro sería que no lo hubiese.
Y estaba en ese momento de búsqueda cuando mi padre fue invitado a dar una conferencia en una agrupación de yoga, y fui acompañándolo. O sea, por insistencia de mi madre, realmente, porque mi madre decía: "En esas reuniones de yoga van muchas señoras y todo, y no vaya a ser que le echen el ojito al papá". Entonces tuve que ir acompañando a mi padre, y ya conocía el discurso que él solía hacer de exobiología, de la posibilidad de vida extraterrestre. Pero me encontré con un grupo de personas que se dedicaban a temas espirituales sin hacer de eso una religión. Y me gustó. Y me enganché con el tema de la hatha yoga, la mantra yoga, la meditación, y de pronto, siguiendo realmente toda la enseñanza del esoterismo y de la espiritualidad que ellos transmitían, pensé que de pronto podría encontrar las respuestas en mi interior. O sea, dentro de mí mismo.
Y me puse a meditar y realmente pude encontrar mucha paz interior (yo creo que también en gran parte por el apellido, ¿no?, Paz). Pero, eso sí, no encontraba las respuestas. Entonces, un hecho sincrónico fue el que ocurrió a continuación. Y es que a comienzos del año 1974 sale una noticia en el diario más serio y conservador de Lima, el diario El Comercio, que es un poco la versión de El Mercurio de Chile, en donde se decía que se había descubierto que el espacio no era un silencio sepulcral como se creía, sino que era mucho ruido, mucha bulla, y que estos sonidos, estas ondas de radio, podían ser mensajes de otros planetas, de civilizaciones avanzadas que podrían estar intentando comunicarse con sus similares en el universo. Hoy sabemos que comunicarse con ondas de radio sería lo menos eficiente, ya, lo menos práctico, porque las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz. Entonces, imaginemos nosotros una civilización que se encuentra a treinta y cinco años luz de distancia, en un planeta alrededor de una estrella a treinta y cinco años luz. Si ellos se comunican con nosotros a través de ondas de radio, su mensaje se demoraría treinta y cinco años en llegar a nosotros. Y si es que nosotros le contestamos, la respuesta llegaría después de setenta años. Así que imagínese qué poco eficiente la comunicación: "Hola, ¿cómo estás?". Después, setenta años: "Bien, ¿y tú qué tal?". Entonces tiene que haber otra forma que permita enviar un mensaje y que el mensaje llegue antes de haber sido enviado.

Una comunicación más fluida, claro.
Así es. Y en ese sentido, pues, sale la noticia y mi padre organizó una conferencia en el seno de la Fuerza Aérea e invitó a un médico del Hospital de Policía de Lima, miembro de la Sociedad Teosófica, alto grado de la masonería, y él disertó sobre el tema de que, de existir extraterrestres, cuyo único mérito hubiese sido haber empezado antes que nosotros, podrían estar llegando a la Tierra no solo con sus naves espaciales, sino que mentalmente, en forma telepática, o astralmente, hasta en sueños, podrían estar intentando un contacto con la humanidad. Yo quedé fascinado con la conferencia; se me abrió un horizonte completo, ciento ochenta grados de posibilidades, y dije: "De pronto estos seres quizás tengan la respuesta a mis preguntas de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos".
De regreso a la casa le conté a mi madre, a mi hermana, de lo que se trató, y se nos ocurrió poner en práctica lo aprendido en la yoga. Todo lo que yo aprendía en la yoga lo repetía con mi enamorada en aquel entonces, después mi esposa, la Marinita. Hemos estado cincuenta y tres años juntos, o sea, cuarenta y seis años de matrimonio más siete años de novios. Ella falleció hace dos años atrás. Ha sido el mejor amigo que he tenido, y me sigo comunicando con ella en sueños. En sueños me visita, a partir de que acepté el hecho de que ella tenía que trascender, pues estaba bastante enfermita. Pues en sueños me dice que la está pasando bomba, que el otro lado es estupendo, que está mejor de lo que pensaba. Tranquilizador. Y entonces eso es maravilloso, porque incluso había escrito un libro que se llama La muerte no existe. La gran metamorfosis.
Pero, bueno, el asunto es que este médico planteó una serie de posibilidades, y a nosotros se nos ocurrió hacer las prácticas de la yoga de respiración, relajación, concentración y meditación para intentar tener un contacto extraterrestre. Y, como digo, para mí, más que para ver ovnis ni nada, era para escuchar el punto de vista que estos seres podrían tener sobre esas preguntas esenciales para mí. Entonces, la noche del veintidós de enero del año 74, con mi madre y mi hermana, en la casa de mis padres, que estaba cerca del malecón (porque Lima se encuentra sobre un balcón, sobre un acantilado que da hacia el mar)… Entonces la casa de mis padres justo se encontraba (ya, ya no existe esa casa), pero se encontraba, pues, al frente del acantilado. Entonces ahí nacimos, crecimos, y allí intentamos recibir la comunicación y recibimos un supuesto primer mensaje extraterrestre.

¿Cuál mensaje?
Toda mi familia, mi madre, mi hermana y yo, entre los tres lo intentamos, y yo sentí la imperiosa compulsión de poner por escrito lo que estaba captando en mi mente. O sea, sentía como que me estaban hablando. Entonces, cuando escribí el supuesto mensaje, decía: "Sala de hogar buena para hacer la comunicación. Me llamo Oxalc. Soy de Morlen. Ustedes le llaman Ganímedes, una de las lunas de Júpiter. ¿Podemos tener contacto con ustedes? Pronto nos verán".
Yo de inmediato pensé que era un mentalismo, que era un afloramiento del subconsciente, la imaginación. Porque hacía solo dos años atrás que un amigo de mi padre, José Rosciano Holder, bajo el seudónimo de Josip Ibrahim, había publicado el libro Yo visité Ganímedes. Entonces dije: "Ah, pues esto es el ambiente de mi padre". Yo no había leído el libro, pero sí todo eso estaba en el ambiente y lo había escuchado. Y, bueno, entonces no lo tomé muy en serio, pero mi madre y mi hermana me dijeron que habían sentido lo mismo, solo que no lo habían escrito. Entonces, al día siguiente repetimos el experimento, y éramos unas veinte personas, porque se corrió la voz inmediatamente, y, bueno, intentamos recibir nuevamente el mensaje. Nuevamente recibí, a pesar de que yo estaba como predispuesto en contra, pensando que era imaginación, y les pedimos una prueba.
Entonces nos dijo que fuéramos al desierto al sur de Lima, porque realmente toda la costa del Perú es desértica y solamente hay cincuenta y dos ríos que no necesariamente tienen agua todo el tiempo; entonces se forman como pequeños oasis. Lima es un oasis, pero tú vas un poco más al sur, un poco más al norte, y es desierto total. Es como el norte de Chile: es desértico, desértico. Entonces aquí es fácil quedar aislado. O sea, te vas un poco al sur y ya no hay nadie; entonces te metes entre los cerros y estás aislado. Entonces nos citó para que fuéramos al desierto, porque el siete de febrero del año setenta y cuatro, a las nueve de la noche, veríamos aparecer la nave. Entonces, estaba convencido que no íbamos a ver nada. Pero fuimos. Y la ventaja de tener un padre astrónomo es que él nos había explicado todo lo que se puede ver en el cielo: meteoritos, refracción de luz, inversión térmica. Entonces, difícilmente nos podían dar gato por liebre.
El supuesto mensaje decía: "Sala de hogar buena para hacer la comunicación. Me llamo Oxalc. Soy de Morlen. Ustedes le llaman Ganímedes, una de las lunas de Júpiter. ¿Podemos tener contacto con ustedes? Pronto nos verán".
Entonces llega el día de la cita, a la hora indicada, y ocurrió lo que nadie hubiera imaginado. Detrás de los cerros se iluminó la noche como si fuera de día, y todos vimos salir de entre los cerros una luz. Era una luz que se desplazó sobre las crestas de las montañas, quedó estable en el horizonte del lado derecho y desde allí fue descendiendo hasta colocarse (calculamos) unos ochenta metros encima de las veinte personas que fuimos. Sentimos pánico, terror, un miedo tremendo. Algunos de mis compañeros, ingenuamente, queriendo esconderse detrás mío, me decían: "Sixto, dile que se vaya. Tú eres el que se comunica con ellos". "Yo no sé ni cómo funciona esto". Lo último que hubiera imaginado: que fuera real.
Y todos, ya no solo yo, todos captamos en nuestra mente que nos decían que no bajaban, pues no estábamos preparados, que habría una preparación, un tiempo y un lugar. Entonces, al cabo de unos minutos, se elevó y se marchó a gran velocidad. Entonces saltamos de felicidad, nos abrazamos entre todos. Pero yo no lo podía creer. ¿Por qué nosotros, un grupo de muchachos intrascendentes en un país en vías de desarrollo? No tenía sentido alguno que tuviéramos una experiencia de este tipo. Entonces llegué a pensar de que, como del espacio no se ve que los países sean de diferentes colores como aparecen en los mapas, ni se ven las líneas punteadas que los dividen, ellos creían que habían bajado en Estados Unidos, en Alemania, y se habían quedado a mitad de camino, en el Perú.
Entonces le contamos a mi papá, que era el científico, y mi papá se rio y entonces nos decía: "¿Ustedes creen que seres extraterrestres van a cruzar el universo entero para comunicarse con un grupo de muchachos? Se irían directamente a la NASA, se irían directamente a Moscú, o buscarían un grupo de sabios chinos para hacerles alguna revelación, pero no para perder el tiempo con ustedes. Por favor, no". Entonces mi padre pensó que nos estábamos burlando de sus investigaciones.
En esos días intentamos nuevamente recibir comunicación y les pedimos a estos seres que le dieran una prueba a mi padre. A regañadientes, mi padre aceptó acompañarnos al desierto al sur, y vino acompañado de los militares y la familia de los militares, y apareció un objeto en forma de cilindro, como de unos ciento cincuenta metros de largo, detrás de los cerros. Cuando estaba atardeciendo (ya era más o menos entre las seis y media y siete de la tarde), apareció el objeto, pero era visible, espectacular y todo. Mi padre quedó fuertemente impactado. Decía: "No puede ser posible. Tantos años investigando el tema ovni y al final estos seres vienen a tener contacto con mis hijos y no conmigo. Qué injusto".
Entonces ya al mes éramos ocho personas, entre chicas y muchachos, que podíamos recibir las mismas respuestas a las mismas preguntas, ya sea que estuviéramos todos juntos o cada uno por separado. Mi padre guardó silencio con respecto a lo que había visto. Él y los militares dijeron: "Mejor no digamos nada, porque nos vamos a desacreditar". O sea, en el año 74 hablar de estas cosas era ponerse realmente en ridículo.
Detrás de los cerros se iluminó la noche como si fuera de día, y todos hemos visto salir de entre los cerros una luz.
El grupo fue creciendo mucho. Una o dos veces al mes nos invitaban para salir al desierto. Salíamos y aparecía a veces un objeto, o ese objeto se dividía en varios o soltaba un racimo de pequeñas esferas, que son lo que nosotros llamamos kaneplas o foo fighters. Son como drones extraterrestres, como cámaras de televisión controladas a distancia.
Ya para junio del 74 habían pasado seis meses desde los primeros mensajes. Estos seres nos dijeron a través de los mensajes: "A partir de la próxima salida, vayan en grupos no mayores de siete personas, grupos de afinidad y de sintonía, preparándose para lo que va a ser el contacto físico". Al grupo, que ya había crecido mucho (éramos sesenta o setenta personas y todos íbamos a las mismas salidas), no le gustó que nos dividieran en grupos pequeños, pero donde manda capitán no manda marinero. Por algo será. Entonces nos fuimos los siete. Me tocó estar en el primer grupo de siete. Fuimos en el auto que le prestó el papá a uno de los muchachos. Llegamos al desierto, dejamos el auto, empezamos a caminar. Íbamos a un lugar al que le llamábamos la Mina, una cantera de grava abandonada. Habíamos tenido muchos avistamientos en ese lugar. Entonces íbamos caminando, íbamos en bloque. Estaba conversando con un compañero al lado, le hago una pregunta y no me contesta. Entonces, cuál sería mi sorpresa cuando me doy la vuelta a buscarlo y a buscar a los demás, y estaba solo, y ya estaba en la Mina, y recién habíamos empezado a caminar. Entonces, como no podía explicarme este extraño caso de teletransportación (estoy hablando de junio de 1974), lo primero que pensé fue en darme la vuelta y regresarme corriendo por donde nosotros habitualmente veníamos, buscar a los demás y que me explicaran qué había ocurrido.
Empiezo a correr y de pronto veo que detrás de una colina cercana había un resplandor de luz. Entonces pensé que eran los muchachos con sus linternas. Me fui hacia allí, pasé del otro lado de la colina y, a unos cien metros de distancia, sobre el suelo, había una media luna dorada de unos diez metros de diámetro, y como que pulsaba, como que latía. Yo dije: "¡Ay, mi madre! Ya bajaron los extraterrestres. Estoy solito". Y como hasta ese momento todo era en el aire y en grupo, y eso estaba en el suelo y estaba solo, dije: "Ni hablar, no me puedo quedar aquí". Así que me di la vuelta y ya me olvidé de cómo había aparecido en el sitio. El asunto era buscar al resto para que viera eso.
Empiezo a correr y tuve esa sensación como que corres y no avanzas, una sensación muy desagradable, y además como que me estaban mirando, como que tenía una mirada pegada a mi espalda.
¿Sentiste miedo?
¿Terror? No era miedo, era terror. Ya, entonces… Pero llegó un momento en el cual la sensación de que me miraban era tan fuerte que me detuve, me he girado y del domo luminoso salió la silueta antropomorfa, humanoide (cabeza, tronco) de alguien con el brazo levantado, y en mi mente, con toda claridad, capté que me decían: "Ven". Yo dije: "Ni hablar".
Entonces se me doblaron las piernas. El corazón comenzó a latir agitadamente. Comencé a sudar frío. Quería gritar "¡Socorro!", pero sabía que nadie me escucharía. Un miedo tremendo. Entonces, por segunda vez capté que me decían que me acercara, pero esta vez imperativo, como si fuera una orden. O sea, que me decían: "¡Ven!". Y yo dije que ni hablar. Había invitado siete personas, estaba solo y no me atreví a acercarme. Además, en las películas se les ve tan mal a estos seres que quién sabe cómo iba a reaccionar yo si veía algo raro ahí. Entonces, ya por tercera vez (y me estaba haciendo rogar mucho), capté que me decían que me acercara, pero como que me brindaban su amistad, como algo muy agradable, como que me decían: "Ven".
Del domo luminoso salió la silueta antropomorfa, humanoide (cabeza, tronco) de alguien con el brazo levantado, y en mi mente, con toda claridad, capté que me decían: "Ven". Yo dije: "Ni hablar".
Y yo dije: "No, gracias, siga nomás". Así que este ser se dio la vuelta, se metió en la luz y yo dije: "¡Uyuyuy! Ahora sí ya se aburrió, está esperando, y yo me voy a lamentar de haber desaprovechado la experiencia". Y no porque tuviera valor, quizás por amor propio, porque dije yo: "Después nunca más voy a tener una oportunidad como esta". Así que traté de avanzar como pude.
Cuando estuve muy cerca del domo luminoso, algo me hizo levantar la vista al cielo, y a unos cuatrocientos, quinientos metros de altura había un objeto en forma de disco con luces blancas en la panza. Entonces dije: "Caramba, son dos naves: una que está en el aire y otra que tengo delante mío". Entonces metí mi mano en la luz y la atravesé. No era sólido. Metí mi pierna, me introduje dentro de la luz y ya me arrepentí de haberlo hecho, porque sentí sensación de mareos, de náuseas, de pérdida de peso. Sentía que todo el cuerpo se me quemaba. La luz era tan intensa que me obligó a cerrar los ojos.
Pero cuando ya pude ver, había una persona parada delante mío. Era como de un metro ochenta, un poco más alto que yo. Robusto, corpulento. Su rostro, ligeramente más ancho que el nuestro, pómulos muy pronunciados, ojos marcadamente oblicuos y poco pelo, lacio y oscuro, que le caía detrás, y daba la impresión realmente de que fuera un coreano, un mongol, un oriental. Tenía un traje como un jogging deportivo, de un color claro, un cinturón y unas botas. Hacía gestos con las manos. La comunicación fue mental, y yo le capté con toda claridad que me decía: "Mira, yo soy Oxalc, el mismo ser que se ha comunicado contigo desde el principio". Pero todo mentalmente. Y me dijo que esto que yo había atravesado era una xendra, un portal dimensional, un umbral en el espacio-tiempo.
Él me dijo que ellos, a través de su tecnología y su poder psíquico, son capaces de desmaterializar a una persona, anulando su cohesión molecular, su peso atómico, y proyectarla a otro lugar. Según él, yo lo acompañaría a Morlen, a Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, a seiscientos millones de kilómetros de distancia de la Tierra, y el tiempo que yo viviría allí no correspondería al tiempo de acá. Yo calculo haber estado unos cuatro o cinco días con ellos allá, pero cuando volví habían pasado solamente quince minutos, el tiempo suficiente como para que el grupo llegara y me viera a mí salir de la luz. Uno de los muchachos, que venía de lado, pudo ver de canto la xendra: escasos, escasos milímetros, una raya de luz, y yo salí de la nada, según me contaron mis compañeros.
Ahora, ¿qué fue lo que yo vi en el otro lado, o sea, dentro de la luz? Él me pidió que lo acompañara y fuimos caminando, y casi instantáneamente salimos a un lugar distinto a lo que es el desierto al sur de Lima. Al fondo, en un valle entre montañas, se podían ver grandes cúpulas a manera de grandes domos o iglús, y, ocupando unas quince o dieciocho veces el horizonte en relación con lo que nosotros veríamos al Sol, el planeta Júpiter. Ahora sí podía respirar. Él me explicó de que ellos han creado un microclima y una microatmósfera solo sobre sus ciudades, que se extienden mayormente en el subsuelo de las lunas de Júpiter, y que debajo del hielo de la superficie de Ganímedes había océanos tan grandes como los de la Tierra. Decir eso en 1974 era ridículo porque, según los científicos, el único lugar con agua en el universo era la Tierra. Hubo que esperar hasta el año 2006, que se envió la sonda Cassini a Saturno y se descubrió que una pequeña luna de quinientos kilómetros de diámetro, Encélado, tenía géiseres que lanzaban agua vaporizada a cuarenta kilómetros de altitud y se congelaba en el espacio. Y Saturno tomaba esa agua congelada y formaba el anillo B, el anillo característico, el mayor de todos los anillos que tiene Saturno.
Pero en aquel entonces, pues, el único lugar con agua era la Tierra. Entonces, decirlo y sostenerlo, y todo, con burlas y bromas y todo, porque siempre, siempre se han burlado de las cosas que nosotros decimos, y con el tiempo la ciencia lo ha demostrado. Ya en el año 2015, el telescopio espacial Hubble detectó (y salió en primera plana de los periódicos) océanos tan grandes como los de la Tierra debajo del hielo de la superficie de Ganímedes. Inmediatamente, todas las cadenas noticiosas a nivel internacional se comunicaron conmigo aquí en la casa, diciendo: "Doncito, usted siempre lo ha dicho. Sí, de usted siempre se han burlado y ahora resulta que era verdad".
Bueno, el asunto es que pude ver grandes invernaderos donde ellos reproducen sus alimentos. Ellos no son endémicos de ahí, no son originarios de ese lugar. Ellos vienen de planetas de estrellas distantes de nuestro sistema solar, entre trescientos y quinientos años luz, y han llegado hace miles de años, los nuestros, a su actual ubicación en Júpiter, donde han establecido colonias mineras. Y son alrededor de sesenta razas, según ellos (sesenta razas extraterrestres), las que están llegando a la Tierra con las más variadas intenciones.
Yo calculo haber estado unos cuatro o cinco días con ellos allá, pero cuando volví habían pasado solamente quince minutos, el tiempo suficiente como para que el grupo llegara y me viera a mí salir de la luz.
No todos vienen con buenas intenciones. Hay de todo en el universo, como de todo en la Tierra, y hay seres de aspecto zoomorfo: seres que parecen reptiles, parecen aves, seres que parecen insectos, seres que ni siquiera apariencia física tienen, o seres que pueden asumir cualquier apariencia, que no son como los estamos viendo. Y hay otros de apariencia humanoide. Y no es que ellos se parezcan a nosotros; nosotros nos parecemos a ellos, ya que, según ellos, nosotros somos siembra de vida extraterrestre. Somos semillas estelares. Me llevaron a conocer sus invernaderos. Pude ver cultivos hidropónicos y aeropónicos. En el año 74, ¿quién hablaba de cultivos hidropónicos y aeropónicos? Y eso está publicado ya, porque tengo veintiún libros publicados a lo largo de estos cincuenta y dos años de contacto.
¿Por qué crees que te llevaron para allá?
Bueno, primeramente, por culpa de mi papá. O sea, porque realmente, si había alguien escogido, señalado, programado, era mi papá. No éramos nosotros. Vinimos de rebote. O sea, acá en el Perú decimos "de chiripa". Así como cuando juegas billar: golpeas una y entra otra. Pues así. Porque mi padre, pues, obviamente, de haber tenido una experiencia como esta, difícilmente, a nivel científico, a nivel académico, a nivel profesional, se hubiera atrevido a decirlo. Pero nosotros, sus hijos, donde él había sembrado semillas realmente de conciencia abierta y de todo, pues nos resultó más fácil. Y jamás me hubiera imaginado que doce años después sería invitado a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para hablar sobre el mensaje extraterrestre ante personal acreditado de Naciones Unidas y delegaciones diplomáticas. Me hubiera resultado más difícil creer eso que creer que el contacto era posible.
Ellos, los extraterrestres, me mostraron una especie como de pantalla de gas suspendida en el aire. Hoy día le llamaríamos una pantalla holográfica, pero en aquel entonces para mí era una pantalla como de gas en el aire. Una serie de imágenes de lo que, según ellos, sería el futuro de la Tierra. O sea, lo que ellos me dijeron es que, así como en una persona tensa y angustiada, deprimida y estresada, puede producirse un infarto, una psoriasis, una úlcera, o puede atraer sobre su vida situaciones negativas, justamente por la misma negatividad en la que viven miles de millones de seres humanos angustiados, deprimidos y estresados, estamos creando un estado mental colectivo tan negativo que estamos atrayendo, como si fuera un imán, la posibilidad de que un asteroide o un cometa choque contra la Tierra.
Pero quizás el mensaje más interesante es que él me dijo que las profecías no han sido dadas para que se cumplan, sino para que no se cumplan. Siempre es advertir para corregir. Que si nosotros conseguimos una masa crítica, o sea, conseguimos que muchas personas comiencen a pensar en positivo, podemos incluso influir hasta en el choque de placas tectónicas, o sea, la dinámica del planeta, que hace que países como Chile, como Perú, estén continuamente sujetos a terribles terremotos, producto de lo que es la subducción: la placa de Nazca se mete debajo de la placa del continente. O sea, es algo que, querámoslo o no, va a seguir ocurriendo, pero podemos hacer que sea lo menos traumático posible. ¿Pero cómo? Pues la mente humana es muy creadora, y si muchas personas nos unimos con una misma intención, nada nos resultará imposible.
Bueno, eso fue lo que me dijeron y me pareció muy bonito. Me pareció divertido e interesante que fuera un mensaje tan positivo. Reitero, fueron como cuatro o cinco días. Cuando yo volví, para mí habían pasado cuatro días, pero aquí eran quince minutos, quince minutos. Esa experiencia salió publicada en el primer libro de Juan José Benítez, el primer periodista español que nos acompañó a un encuentro programado previa cita, ese mismo año 74. Y es un capítulo completo que le dedicó a las xendras, y así salió publicado a fines del año 74, comienzos del 75.
Me dijo que las profecías no han sido dadas para que se cumplan, sino para que no se cumplan. Siempre es advertir para corregir.
Tres años después, el veinticinco de abril de 1977, un cabo del Ejército chileno, el cabo Armando Valdés, del regimiento Huamachuco, junto a un grupo de soldados, estaban patrullando la zona de Putre, en Arica, frontera norte de Chile con el Perú, donde hay mucho contrabando en el desierto, cuando de pronto vieron una luz. Era de madrugada. Descendió en una colina. El cabo Valdés, muy valiente, le dice a los soldados, que todos eran jóvenes: "Ustedes quédense aquí y cúbranme. Yo voy a ver de qué se trata". Y él fue y penetró en el interior de la luz. Y al cabo de quince minutos (el mismo tiempo que yo estuve dentro de la xendra), en un fenómeno inverso al que me tocó vivir a mí (o sea, ellos lo vieron entrar, pero no lo vieron salir), apareció en medio de ellos con la barba crecida de varios días y el reloj, en la fecha y la hora, adelantado en cinco días. Pero esto fue tres años después de la experiencia nuestra, que está publicada.
¿Y tú te enteraste de esto porque te contactaron?
No, es que Patricio Bañados es uno de los grandes periodistas de Chile, y sacó una serie de documentales de investigación ovni con toda la experiencia del cabo Valdés. Aparte, la noticia salió en los periódicos, pero, qué te digo, en la página número ocho, debajo ahí de cualquier cosa, como para que nadie la lea, ¿no? Ya, pero había trascendido. Aparte, mi padre, como estaba muy vinculado con algunos de los más importantes ufólogos de Chile, pues también, una vez que salió la información, se la pasaron a mi padre. Entonces había muchas formas para que te llegara la información, pero era interesante ver cómo la misma experiencia que tuvimos nosotros la tuvo el cabo Valdés.
¡Qué impresionante! ¿Y qué cambios personales y vitales sentiste a partir de ese entonces?
Pues, realmente mi familia, mi madre, mi enamorada en aquel entonces, que después terminó siendo mi esposa, pues me decían que yo era otra persona, que era totalmente diferente. O sea, mis compañeros del colegio, de la universidad, ya cuando nos encontramos y todo, ya con tantas canas encima y con tantos años que han pasado, me dicen: "Sixto, es como si fueras otra persona". O sea, yo pienso de que no es que estoy poseído por una entidad ni nada por el estilo, sino simplemente que cuando uno vive una experiencia tan traumática (no en el sentido negativo, pero sí algo tan fuerte, tan intenso) que…
Hace un corte.
Cambia todos los parámetros, claro, te hace que veas la vida totalmente diferente. Porque no solamente tuve la oportunidad de acompañarlos a través del portal de luz, o sea, al mes y medio, la nave aterrizó y los vimos bajar físicamente, a los tripulantes, y no solo yo: todos mis compañeros. Y después mis compañeros y compañeras también entraron a las xendras y vieron las mismas experiencias que yo…
Años después, mi esposa, la Marinita, recibe un mensaje psicográfico en el cual estos seres me invitaban a subir al interior de la nave. Entonces fui al desierto de Chilca en compañía de otras personas. La nave apareció y a través de un haz de luz me subieron a la nave, y dentro de la nave me explicaron una serie de cosas, como… O sea, mi formación en la universidad es en historia y en arqueología, es lo que yo estudié, y precisamente lo que ellos me contaron es el plan cósmico. O sea, ¿por qué vienen ellos a la Tierra? ¿Quiénes somos nosotros para ellos? ¿Quiénes son ellos para nosotros?
¿Por qué vienen?
Según ellos, nosotros somos siembra extraterrestre. Somos semillas estelares. Somos… Aquí, a lo largo de su historia, ha habido hibridación y mestizaje, naufragios estelares, colonizaje y hasta deportación a nuestro mundo, que, si no tomamos en cuenta el eslabón extraterrestre, la historia de la humanidad no tiene ni pies ni cabeza.
A través de ellos encontré las respuestas a mis preguntas. ¿Quiénes somos? Somos polvo de estrellas, somos semillas estelares. Estamos hechos de lo mismo que están hechos ellos y de lo que están hechas las estrellas, de donde venimos. O sea, la fuente primordial. El universo continuamente se recicla. Ha habido universos anteriores, y este, aunque dure miles de millones de años, en algún momento ya se va a enfriar o se va a compactar y va a desaparecer y se va a reciclar. Se recicla todo.
Pero de todo eso, la experiencia de todos los seres que habitamos los planetas (porque hay cientos de miles de millones de galaxias y de planetas y de todo), pues toda esa experiencia contribuye, nutre a la conciencia universal. O sea, cuando les hemos preguntado a los extraterrestres si ellos creen en Dios, ellos nos dicen que si Dios no existiera habría que inventarlo, porque es lógico, porque nada puede surgir de la nada. Si el universo siempre existió, ahí está Dios. Si el universo surgió a partir de un big bang, de tal manera que antes no había ni tiempo ni espacio y todo estaba comprimido: primero, ¿quién lo comprimió?, y segundo, ¿quién lo descomprimió? Porque cuando tú tienes zipeado o tienes comprimido un programa, tienes que darle un comando de voz o tienes que darle al teclado. Entonces, ¿quién fue el que lo hizo? Entonces, esa conciencia universal o esa supraconciencia que engloba la conciencia de todos, a falta de mejor definición, es Dios. Obviamente, lo que no existe es la idea de Dios que todos nos hemos hecho, pero Dios existe como una fuerza incomprensible, inconmensurable, inabarcable, como el manifestado, y que está en nosotros y nosotros estamos en Él. Es una cuestión de lógica, de sentido común, aunque el sentido común no es el más común de los sentidos. Así que hay mucha gente que es bastante obtusa. Pero, bueno, cada uno puede creer lo que quiera.
Y la ventaja es que a lo largo de estos cincuenta y dos años de contacto ellos nos han compartido información extraordinaria. Por ejemplo, ellos nos dijeron en el año 74 que cada veintiséis mil años, del centro de la galaxia llega un pulso de luz violeta, que es una energía que genera mutaciones, transformaciones y cambios de todo tipo. Que cada veintiséis mil años sí o sí se va a dar un drástico cambio climático. O sea que, según los extraterrestres, el cambio climático no es producto de la contaminación ambiental generada por el ser humano. Eso está acelerando el proceso, pero no lo causa. La causa real es cíclica y cósmica, y procede de esos pulsos que emite el centro de la galaxia. Según los científicos, esto es imposible, porque en el centro de la galaxia hay un agujero negro supermasivo, y de un agujero negro nunca sale nada bueno. No salía nada, hasta que en noviembre del año 2010 el telescopio espacial Fermi de rayos gamma detectó el pulso de luz violeta emitido por el centro de la galaxia. Y eso está publicado desde el año 74 en mi primer libro, Los extraterrestres. Entonces, antes éramos unos ridículos ignorantes diciendo tonterías; ahora la ciencia lo dice y eso es verdad. Pero lo nuestro no cuenta; cuenta lo que dice la ciencia.
Y, entre otras cosas, también nos dijeron ellos, ya en el año 74, que sí llegaron a la Luna, pero que no fueron los norteamericanos los primeros en llegar a la Luna, sino que fueron los rusos; que los rusos siempre estuvieron varios pasos por delante en la carrera espacial: ellos colocaron el primer satélite, el Sputnik; colocaron al primer animalito dando vueltas, ya, la perrita Laika; el primer astronauta circunvolando el planeta Tierra, que no fue Yuri Gagarin, fue otro astronauta. Lo que pasa es que ese otro astronauta hizo un viaje espectacular y al regreso se estrelló. Entonces era muy mala imagen para la Unión Soviética que su astronauta, a último minuto, se diera un tortazo. Entonces hubo que esperar a enviar a Yuri Gagarin, que hizo el viaje perfecto, recién para promoverlo. Entonces, tres años antes (y eso nos lo dijeron los extraterrestres), ya tres años antes de que llegaran los norteamericanos, habrían llegado los rusos a la Luna. Pero les fue tan mal que prefirieron no decir nada. En el año 2016, la BBC de Londres tuvo acceso a documentos recientemente desclasificados de la KGB que demostraban que los rusos llegaron a la Luna con una nave robótica en el año 66´, tres años antes, y al poco tiempo habrían aterrizado una nave espacial, pero uno de los astronautas rusos murió, el otro se volvió loco por lo que vio y el tercero dijo: "Mejor me regreso".
Cuando les hemos preguntado a los extraterrestres si ellos creen en Dios, ellos nos dicen que si Dios no existiera habría que inventarlo, porque es lógico, porque nada puede surgir de la nada.
Así que el tiempo no pasa por gusto, y todas las cosas que ellos nos han dicho se han venido corroborando y verificando. Actualmente, también la NASA ha considerado esa radiación que está viniendo del centro de la galaxia, que ha llevado al propio Stephen Hawking (que ya falleció, lamentablemente) a cuestionar qué hay en el centro de las galaxias, si son agujeros negros o agujeros blancos, o cómo se comportan realmente los agujeros negros. Y todo justamente por esta radiación. Y es que esa misma radiación, ese pulso de hace veintiséis mil años, fue el verdadero responsable de la extinción masiva de los mamuts, que, a pesar de que estaban protegidos (porque eran mamuts lanudos) para cambios drásticos de temperatura, sin embargo, murieron congelados súbitamente. Así que, más allá de las informaciones alucinantes, delirantes, de que uno tuvo un contacto, que vio a los extraterrestres, que subió a una nave, es toda la información que ellos han venido dando y que con el tiempo se ha ido corroborando científicamente.
¡Wow, Sixto! ¿Y cuántas razas nos visitan?
Sesenta, según lo que ellos nos dicen. Sesenta, de las cuales, como digo, hay un grupo de seres que son de apariencia humanoide, desde cuatro metros de altura hasta de diez centímetros. Según los extraterrestres (en los últimos mensajes nos lo han dicho), los que tienen solo diez centímetros y vienen en navecitas chiquititas vienen de Epsilon Eridani. Hay extraterrestres de raza negra, de raza blanca, roja, amarilla, verdes, grises. Y los grises son clones… Entre las civilizaciones más avanzadas se han hecho clones. Y muchas civilizaciones extraterrestres tienen esos clones como si fueran el robot de moda, pero son androides biológicos. Por eso, incluso en naves que se han estrellado en el planeta (que no se han estrellado por mero accidente, sino que han sido derribadas por otras naves que están cuidando la Tierra de quienes no vienen con buenas intenciones), pues los que se han rescatado son estos seres grises, chaparritos, cabezones.

Con ojos grandes.
Sí, así es. Y que parecen como un niño, ¿no? Sí.
Mhm. ¿Cuál es el mensaje central que crees que quieren entregar a la humanidad?
El mensaje es que el planeta Tierra murió hace mil doscientos millones de años, producto del impacto de lluvia meteórica y de estos pulsos de luz violeta que generan todo tipo de mutaciones. La Tierra no lo soportó. Y hace mil doscientos millones de años el planeta se destruyó totalmente, desapareció, se hizo polvo.
Entonces, un grupo de extraterrestres recibió la autorización para viajar a través del tiempo y del espacio. Para los extraterrestres, el tiempo en el universo es como una espiral ascendente. En una de las curvas de la espiral, la Tierra murió, pero el universo continuó. Entonces, un grupo de civilizaciones recibe la autorización para viajar a través del tiempo y del espacio (pliegues cósmicos, portales interdimensionales), llegan a la Tierra antes de que la Tierra muera e impiden que muera, y crean un tiempo alternativo paradójico que se ha venido trenzando con el tiempo real del universo. Según ellos, nosotros vivimos en una paradoja espaciotemporal, en un tiempo virtual, en un tiempo al margen del tiempo real del universo.
En el libro que escribí (uno de los veintiún libros, como decía), que se llama Contacto interdimensional, ahí menciono que ellos en la nave me dicen que nosotros vivimos en una paradoja espaciotemporal. Decir eso en el año 1986 era ridículo. Hoy día sería ridículo negarlo. ¿Por qué? Porque el tres de marzo del año 2009, el detector de ondas gravitacionales de Hannover, en Alemania, el GEO600, captó unos ecos provenientes de los confines del universo que llevaron al científico Craig Hogan a la conclusión de que vivimos en un holograma, en una realidad virtual, en una simulación a gran escala. En febrero del año 2014, Michio Kaku, este científico norteamericano de padres japoneses que tiene un programa de televisión en Discovery Channel, declaró que la física cuántica estaría confirmando que vivimos en un holograma, en una realidad virtual, en una simulación a gran escala.
Pero nosotros lo canalizamos y lo recibimos antes. Y lo dijimos, y en aquel momento dijeron que estábamos realmente locos. Más que locos. O sea, que habíamos pasado por la universidad, pero realmente nos habían estafado. Así que el tiempo no pasa por gusto. Y eso es lo que le da credibilidad a la experiencia del contacto nuestro. Y por eso también, con esa credibilidad, hemos podido convocar a la prensa once veces a lo largo de estos cincuenta y dos años. O sea, ha habido otras ocho veces más en que nos han acompañado periodistas en encuentros programados. En esas ocasiones nosotros no hemos invitado a la prensa; la prensa se ha invitado sola, se han enterado y nos han caído tipo paracaidista. Ya, pero las once veces que oficialmente nosotros hemos invitado a la prensa, ellos han aparecido. Y hay un adagio popular que dice: "Cría fama y échate a la cama". Bastaría haber invitado una sola vez a la prensa y no arriesgarse a que la próxima no aparezcan. Porque para hacer el ridículo, nadie, está claro.
¿Por qué lo hemos hecho tantas veces? Porque para nosotros mismos es más que importante verificar que sigue siendo verdad que del otro lado de la línea telefónica realmente hay alguien que se comunica con nosotros, y que esto no es una esquizofrenia, un delirio o el juego de la imaginación. Y, sobre todo, por la responsabilidad de las cosas que tú transmites. O sea, porque nosotros estamos hablando de la vida y la muerte, de los extraterrestres, estamos hablando del futuro planetario, estamos tratando de sembrar esperanza. Y me ha tocado, cuando he estado en programas de la televisión de Chile, que de pronto habían dos videntes rusas que habían anunciado que se venía el megaterremoto para el sur y el centro de Santiago, el centro de Chile. Y me dicen: "Ustedes, del tema de los ovnis, ¿qué dicen que nos va a pasar?". "Nada". "¿Cómo que no va a pasar? Pero estas videntes han acertado mucho y todo. ¿Cómo puede ser que usted diga que no pasa nada?". "Primero, yo no soy nadie. Ya, pero lo que les estoy diciendo, que no va a pasar nada, es porque hay muchísima gente aquí en Chile en este momento (está bien, Chile, ya) que están orando, meditando en escuelas esotéricas, grupos de meditación, en religiones, en grupos de contacto extraterrestre, y todos están tratando de crear un estado mental colectivo positivo, por lo cual les puedo asegurar que no va a pasar nada". "No, pero ellas han dicho que en tal fecha va a pasar". "Pues no va a pasar". Y no pasó.
Para nosotros mismos es más que importante verificar que sigue siendo verdad que del otro lado de la línea telefónica realmente hay alguien que se comunica con nosotros, y que esto no es una esquizofrenia, un delirio o el juego de la imaginación.
Después ya no me invitaron al programa, porque como que el interés de los medios de comunicación es alborotar el ambiente, meter angustia, tener a la gente enganchada, no con temas positivos, sino siempre tratando de buscar la parte negativa. Y eso es también parte del fracaso de los medios de comunicación. O sea, la gente está buscando siempre otra alternativa, otro tipo de información o informaciones alternativas. Y bueno.
¿Cuál fue el último contacto que tuviste con ellos?
Pues ha sido anteayer. Anteayer hemos estado… Por eso estoy todo quemado por el sol, y todo, porque hemos estado en el desierto. Fuimos más o menos unas cien personas. Hubo avistamientos, hubo xendras, esos portales dimensionales. Entraron dos grupos de doce personas cada uno (a pesar de que siempre solamente entraron dos grupos de doce personas) y se recibieron mensajes interesantes con respecto a lo que está pasando a nivel mundial, con respecto a este objeto 3I/ATLAS, ¿no?, este tercer objeto interestelar, ¿no?, después del Borisov, después del Oumuamua. Porque nosotros aprovechamos para preguntarles de todo. Y lo más interesante es que esos mensajes siempre vienen, pues, con el apoyo y la presencia cercana de ellos. Y ha sido anteayer nada más, el sábado en la noche.
¿Y algún mensaje que quisieras destacar de ese último?
Que antes de que el año termine van a haber cambios muy positivos que van a afectar a las tres grandes potencias mundiales. O sea, estamos hablando de Rusia, Estados Unidos y China. Cambios fuertes, pero que van a traer consecuencias muy positivas. Y ellos dicen que va a ser antes de que el año termine. Así que, pues, ¿por qué no pensar que va a ser así? Todos tenemos que contribuir para que que sea así.
Mencionaste el tercer objeto interestelar. ¿Nos puedes explicar un poco sobre eso?
Bueno, primeramente, hay cantidad de objetos que están ingresando en nuestro sistema solar, y los gobiernos siempre han tratado de ocultarlo, de mantenerlo, podríamos decir, en secreto, porque cualquier conocimiento que tú tienes, que no tienen los demás, te da un poder y un control sobre el resto.
Justamente, cuando la gente me pregunta por qué se ha venido ocultando el tema ovni: primero, porque a los militares les da lo mismo que sean extraterrestres o extranjeros. En el momento en que un objeto volador no identificado invade tu espacio aéreo sin que tú lo puedas evitar, es un problema de seguridad nacional. De cara a los contribuyentes, estás haciendo el ridículo, pero no puedes evitarlo. ¿Para qué existen fronteras? ¿Para qué existen militares, si es una coladera?
Por otro lado, el negocio más próspero en la actualidad, que solo compite en rentabilidad con el narcotráfico internacional, es la venta de armamento. Si se demuestra que estos seres existen y no vienen con malas intenciones, esto obligaría a que todos los países del mundo nos unamos como una sola gran nación frente a los visitantes. Mejor que nos encuentren unidos y no enfrentados. Ahora, si nos unimos entre todos (si todos nos llamamos Chile, o todos nos llamamos Estados Unidos, o todos nos llamamos Tierra, al final), pues lo importante es que desaparecen las fronteras, desaparece la deuda externa, porque no habría quién debiera qué a quién, ¿no? Entonces, no creo que al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial, al Club de París les vaya a convenir que desaparezcan las fronteras y desaparezcan deudas que son también imposibles de pagar y que además nunca llegaron realmente a ayudar a los países; ya se fueron al bolsillo de los políticos corruptos que las negociaron y que a la vez eran empleados del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial. Entonces todo eso desaparecería.
Ahora, ¿qué pasa también si estos seres, como gesto de buena voluntad, nos enseñan dónde están todos los grandes depósitos de hidrocarburos, de minerales que todavía no conocemos? Los precios se caerían en el mercado internacional, porque el valor de todo ello está en relación con su escasez o su dificultad de poder acceder a ello. Claro. ¿Y cómo quedan nuestras religiones?
Pésimo.
O sea, ¿por qué, si los religiosos están en contacto con la divinidad, nunca nos dijeron que teníamos hermanos en otros planetas? O sea, si lo sabían, ¿por qué lo ocultaron? Y si no lo sabían, ¿por qué no lo sabían, si estaban en contacto con el jefe? O sea, el choque cultural a nivel político, social, económico, religioso es radical.
En el año 2019 hubo una filtración de documentos secretos del Pentágono que llegaron a National Geographic. National Geographic es una revista científica, jamás toca temas de ovnis, y, sin embargo, en su número de marzo del 2019 salió el titular "No, we are not alone": nosotros no estamos solos. No estamos solos. No, no. O sea, no como pregunta, sino como afirmación. Y pusieron los documentos que se filtraron, que alguien robó, que se entregaron del Pentágono. Y esos mismos documentos llegaron al Washington Post, y salió publicado en primera plana del Washington Post: "Los ovnis existen y ya no se puede negar el hecho". Entonces se produjo tal escándalo que hubo que hacerse una audiencia pública ante la Subcomisión de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, y al Pentágono: "A ver, ¿estos documentos son reales?". "Sí, son reales". "¿Y por qué los han ocultado?". "Porque consideramos que no era conveniente darlos a conocer", y todo. "Bueno, ahora van a tener ustedes que hablar de esto".
Vino lo de la pandemia, ya no se pudo hacer mayor cosa, pero después de pasada la pandemia se han vuelto a hacer una serie de audiencias públicas. En el mes de marzo… perdón, a fines del mes de mayo del año 2023 se hace una nueva audiencia y se cita a todos los altos mandos, a todos los directivos de la NASA, y se les pregunta por parte del Senado: "¿Ustedes investigan o no investigan el tema ovni?". Y dijeron: "Bueno, sí lo investigamos; lo que pasa es que no sabemos lo que estamos viendo, no sabemos qué es, no tenemos parámetros para poder entender el fenómeno". En ese momento apareció Sean Kirkpatrick, que es el enlace entre el Pentágono y la NASA, diciendo: "No, sí sabemos. La NASA sí sabe. Son gigantescos objetos en forma de cilindro de hasta cien kilómetros de largo que han sido videograbados, fotografiados desde la Estación Espacial Internacional, la ISS, que está circunvalando el planeta Tierra a cuatrocientos kilómetros de altitud". ¿Y esas imágenes? Esos videos están colgados en la página web de la NASA.
Lo que pasa es que la gente pierde el tiempo en TikTok o pierde tiempo en otras cosas. Pero hay páginas científicas que valdría la pena que estén escudriñando, y se van a encontrar realmente con todo eso. Entonces, lo que dijo Kirkpatrick fue avalado por Avi Loeb, astrónomo de la Universidad de Harvard, el más importante astrónomo en la actualidad de Harvard. Y él dijo que todo lo que decía era cierto y era tal cual, y que él mismo estaba haciendo una expedición con científicos, una expedición multidisciplinaria. Y van a hacer una inmersión en el océano Pacífico, frente a Papúa Nueva Guinea, ya que un ovni, un objeto interestelar que había entrado de fuera del sistema solar, se había chocado contra el mar. Y los capitales, los fondos que se estaban utilizando para esta investigación, ya eran todos privados, porque si fueran públicos, de algún país, inmediatamente iban a frenar la investigación. Entonces ellos descendieron a más de cuatrocientos metros de profundidad y encontraron setecientas veinticinco esférulas, esferas de platino, de titanio, de titanio, con una gran concentración de uranio, mayor de la que hay en nuestro sistema solar, por lo cual son de origen interestelar. Entonces están llegando una serie de objetos de fuera del sistema solar, y ahora ya no se puede ocultar como antes se ocultaba, porque quienes controlaban los radares, quienes controlaban a los científicos en los gobiernos… ahora ya la información está filtrándose por todos lados.
Ahora en el mes de julio, pues, se informó que los telescopios, justamente en Chile, habían captado la presencia de un objeto que estaba entrando por la órbita de Júpiter y que venía de fuera del sistema solar. Le llamaron 3I/ATLAS: tercer objeto interestelar, captado por los telescopios ATLAS. Y este tercer objeto ya es un objeto del que dijeron: "No es un cometa y no se comporta como un cometa". "Bueno, es un asteroide". "Tampoco se comporta como un asteroide". Está emitiendo dióxido de carbono como si tuviera una población cercana al millón de individuos respirando dentro del aparato. Tiene luz propia. La gravedad de los planetas no lo afecta. "Entonces, ¿no es un cometa?". "No". Los científicos no saben qué es. "Pero eso no puede ser una nave, porque… porque no puede ser". Entonces dice: "Hay un gran porcentaje de posibilidades de que realmente sea una nave extraterrestre".
¿Por qué, si los religiosos están en contacto con la divinidad, nunca nos dijeron que teníamos hermanos en otros planetas? O sea, si lo sabían, ¿por qué lo ocultaron?
Ahora, no debería preocuparnos mucho lo del 3I/ATLAS. ¿Por qué? Porque ya la misma NASA reconoció que hay objetos ya gigantescos orbitando alrededor de la Tierra y que están siendo observados en nuestro mundo. A fines del año pasado, del año 2024, y hasta el mes de marzo del año 2025, ha habido una oleada de avistamientos ovni en Estados Unidos tan pero tan masiva que en veinte estados de la Unión Americana se han registrado objetos voladores, pero ya de una forma descontrolada. O sea, es impresionante que esto no está disminuyendo, está aumentando.
Y la última audiencia pública que ha hecho el Senado norteamericano ha sido ahora, el nueve de septiembre, y los militares de alta graduación que han intervenido, todos han declarado que el Gobierno norteamericano ha escondido evidencias, pruebas, y hasta ha destruido evidencias. Lo están diciendo bajo juramento delante del Congreso norteamericano. Entonces, el Legislativo ya concluyó de que los ovnis sí existen, que no son de la Tierra, que no vienen con malas intenciones y que son una tecnología que supera en mucho lo que el ser humano ha desarrollado. Pero el Ejecutivo no quiere aceptarlo. ¿Por qué? Porque, obviamente, pues perdería control. Su imagen realmente se deteriora, y aparte tiene que responder por todo lo que se ha venido ocultando, y ha habido hasta incluso gente que ha sido asesinada para guardar este silencio con respecto a estas informaciones.
Sixto, ¿te aventurarías a hacer un análisis geopolítico de la situación actual mundial considerando las influencias extraterrestres?
Naturalmente que sí. Según los extraterrestres (y esa historia que ellos me contaron ahí dentro de la nave), hace veintiséis mil años, de los nuestros, dos grandes civilizaciones fueron enviadas a la Tierra en calidad de guardianes y vigilantes. Unos eran los seres de Orión y otros los seres de las Pléyades. O sea, lo que nosotros conocemos como Orión o conocemos como Pléyades.
Entonces, los seres de Orión eran seres de tres metros y medio de estatura, con cola, con apariencia de reptiles y muy inteligentes, muy evolucionados. Y por otro lado estaban los pleyadianos, seres de apariencia antropomorfa, humanoide. La idea de estos seres era observarnos. Nosotros somos un experimento sociológico, antropológico, metafísico, extraterrestre. Entendamos que las civilizaciones han avanzado mucho tecnológicamente y a nivel mental a costa de sacrificar las emociones y los sentimientos, considerando que todo eso es como muy básico, como muy primitivo, y con el tiempo se han dado cuenta de que ellos han llegado a un nivel de evolución en el cual se han estancado, porque no son capaces de manejar las emociones y los sentimientos, porque en algún momento los dejaron de lado.
Entonces, la idea era experimentar en nosotros, y no solamente en la Tierra. La Tierra fue seleccionada junto con otros siete planetas más (ocho en total), planetas que no tenían futuro, planetas que se destruyeron en algún momento y a los que ellos llegaron viajando a través del tiempo y el espacio, a través de esos pliegues cósmicos. Entonces, la intención de ellos era venir, experimentar, observarnos, y una vez que extrajeran toda la información que a ellos les interesaba, nos iban a resetear, nos iban a hacer desaparecer como si nunca hubiéramos existido, como si nunca hubiéramos sido.
El problema es que, en contacto con nosotros, los egos, o sea, los sentimientos, las pasiones, los han afectado a ellos, a tal punto que estos seres reptilianos se hicieron adorar como dioses, tomaron pueblos completos como sus feudos particulares, se pelearon entre ellos. Algunos sintieron envidia del ser humano, de que fuéramos una especie de versión corregida y mejorada de ellos. Otros, por el contrario, tuvieron temor de que nosotros pudiéramos poner en peligro el orden cósmico.
Mientras, los pleyadianos, por el contrario, desarrollaron tal nivel de empatía con el ser humano que se enamoraron del ser humano. Y es el mito de Prometeo: Prometeo roba el fuego de los dioses para entregárselo a los humanos. Y es exactamente lo que hicieron los pleyadianos. Los pleyadianos, para asegurarse de que la humanidad no fuera reseteada (a pesar de que éramos un tiempo alternativo paradójico, al margen del tiempo real del universo), se hibridaron con seres humanos de la Tierra. Es lo que dice el capítulo seis del Génesis: cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra y engendraron hijas, y viendo los hijos de Dios, los ángeles del cielo, que las hijas de los hombres eran hermosas ante sus ojos, tomaron de entre ellas cuantas quisieron y procrearon. De estas, los antiguos héroes de antaño. ¿No es lo mismo que se habla en la mitología griega, de que Zeus tenía, pues, sus affairs amorosos con mujeres mortales o con ninfas, y de ahí salían semidioses, Hércules, Perseo y todo ese tipo de gente? Hasta la nobleza europea trata de justificarse a sí misma la sangre azul por ser un poco herederos de los dioses. Y esos dioses eran seres que vinieron del cielo y se hibridaron con seres humanos en la Tierra.
Entonces, cuando los oriones se dieron cuenta de que habían metido la pata hasta el cuello (ya que habían hasta generado tensiones muy fuertes entre ellos), quisieron cancelar el proyecto del plan cósmico para con la Tierra. Los pleyadianos, por el contrario, quisieron que continuara el proyecto. Entonces se pelearon entre ellos, y eso es lo que hoy día se conoce como las guerras de Orión; en la mitología griega, la guerra de los titanes contra los dioses olímpicos.
Estas guerras cósmicas llevaron a que los líderes de los oriones fueran derrotados y fueran deportados y exiliados a la Tierra. Acostumbrados a vivir miles de años fuera de la Tierra, murieron, y actualmente están como espectros en nuestro planeta. O sea, murieron y fueron deportados al Tártaro, al inframundo, al Xibalbá, al mundo intraterreno, y ahí murieron. Estos seres ya no están físicamente, pero están atrapados en nuestro planeta psíquicamente. Ellos ejercen control político y mundial a través de gente débil, de carácter, débil de voluntad, gente que no tiene ningún reparo en vender el alma con tal de recibir prebendas y llevar al mundo hacia la autodestrucción. ¿Cómo uno se explica, por ejemplo, de que en el año 2006 al líder norcoreano Kim Jong-il se le ocurrió de pronto lanzar dos bombas nucleares, una contra Japón y otra contra Estados Unidos? Y a riesgo de que la nube radiactiva también pueda llegar, dé la vuelta y vuelva al sitio de donde salió.
Muchos de los líderes que hoy día estamos viendo en el mundo están poseídos demoníacamente por entidades. Ahorita vemos la situación realmente de Israel y de Palestina. Es terrible, pero el pueblo de Israel no tiene la culpa, ni el pueblo palestino tiene la culpa de lo que está pasando. Tanto los líderes de Israel como los líderes de Palestina están poseídos demoníacamente, porque ¿para qué atacar a Israel sabiendo de que ellos te van a aplastar? O sea, ¿para exponer a tu pueblo por gusto? No tenía sentido alguno, ¿no? Y el Mossad es la central de inteligencia más eficiente del mundo. ¿No sabían que iban a atacar una fiesta juvenil de más de trescientos jóvenes judíos que venían de todas partes del mundo? ¿Y permitir que se haga la fiesta a pocos kilómetros de la frontera? Qué sospechoso, ¿no? Claro, por eso: "Piensa mal y aciertas".
Aquí verdaderamente hay tráfico de armas, y detrás de todo eso hay grandes intereses oscuros, pero que están más allá de la parte del dinero, del control del poder. O sea, hay fuerzas muy tenebrosas, y son de origen extraterrestre, lamentablemente. Estos seres están atrapados en nuestro mundo y ejercen control y dominio sobre parte de la humanidad, pero no un control total, que no tengamos esperanza. ¿Y por qué? De alguna manera, los extraterrestres bien intencionados permiten que esto pase, porque a toda fuerza se le opone otra contraria de igual intensidad. Y somos un experimento de ellos. Quieren ver hasta dónde somos capaces nosotros de contrarrestar y neutralizar realmente esa fuerza oscura y tenebrosa. Por eso, si muchas personas nos unimos con una misma intención, podemos cambiar el futuro del planeta.
El 11 del 11 del 2011 se hizo una convocatoria a nivel mundial para contrarrestar todo lo que se había anunciado, profetizado, se había dicho que podía ocurrir. Habían malinterpretado las profecías de los mayas, diciendo que para el 2012, para el veintiuno de diciembre de 2012, se venía el fin del mundo. Hasta la NASA contribuyó a meterle miedo a la gente, diciendo que para el 2012 venía la más terrible tormenta solar, que dentro de la escala iba a ser de las más poderosas y que iba a freír al planeta.
Y entonces, el once del once del 2011… Y en la numerología, el número once es el valor, la persuasión y la fuerza. Hay que tener el valor de usar la persuasión y no la fuerza, no forzar las cosas. Entonces, el once del once del 2011 se hizo una convocatoria a nivel mundial, y nos juntamos millones de personas a nivel mundial orando, meditando, cada uno a su estilo, a su forma, para tratar de crear un estado mental colectivo positivo, una masa crítica que pudiera realmente cambiar el futuro del planeta. Y entre los días cinco y seis de marzo del año 2012 se produjo la más terrible tormenta solar. Se esperaba que la onda de choque llegara a la Tierra en veinticuatro horas. ¿Y el planeta? ¿Y qué fue lo que pasó? Nada. Y los científicos, después de un estudio exhaustivo, de un análisis profundo, dijeron que habíamos tenido buena suerte. O sea, hay que ser científico, tener un montón de doctorados, para llegar a la conclusión de que tuvimos buena suerte. No existe la buena suerte. Y el veintiuno de diciembre de 2012 no se produjo ningún fin del mundo ni nada por el estilo.
Además, los mayas nunca hablaron del fin del mundo. Ellos hablan del final de la rueda de los baktunes, un ciclo de veinticinco mil seiscientos veinticinco años que terminaba para empezar otro, nada más. Pero a la gente se le hace más daño con el miedo. ¿No? Todas las redes sociales estaban de que se viene el fin del mundo, que los tres días de oscuridad y todo eso. Eso no es cierto. El mundo no se va a acabar; el mundo se va a transformar. De hecho, ya se está transformando, y nosotros tenemos el poder para orientar los acontecimientos a todo nivel. Y ese es el gran mensaje. O sea, que ya no hay posibilidad de que nos reseteen, o sea, de que de alguna manera cancelen el proyecto, porque ya perdieron el control sobre nosotros, porque ya la humanidad superó realmente la expectativa.
El mundo no se va a acabar; el mundo se va a transformar. De hecho, ya se está transformando, y nosotros tenemos el poder para orientar los acontecimientos a todo nivel.
Y el veintiuno de diciembre de 2012, que llegó otro pulso de luz violeta con mayor intensidad que nunca, el estado mental colectivo positivo consiguió que la Tierra pasara a la cuarta dimensión. Así que hemos salido… O sea, si antes había un tiempo alternativo que se iba trenzando con el tiempo real y supuestamente eran irreconciliables, han terminado juntándose en un solo tiempo el veintiuno de diciembre de 2012, y ahora hay un tercer tiempo, una nueva realidad para nosotros.
No han cambiado mucho las cosas. Para quienes han cambiado las cosas de forma radical, incluso de forma retroactiva, es para los extraterrestres. Les hemos cambiado su historia, y estos que nos siguen haciendo la vida imposible saben que están condenados al fracaso, pero están atrapados en la inercia de que es lo que siempre han hecho y van a seguir haciendo. Quién sabe, hasta que no les quede más remedio que tener que aceptar de que la humanidad logró pasar la crisis de crecimiento.
Ahorita, por ejemplo, todas las redes sociales están siendo saturadas con imágenes de odio racial para tratar de crear tensión. Como ya lo de la guerra de Ucrania y de Rusia va perdiendo fuerza, como lo de Israel y Gaza también y todo, pues tienen que inventarse inmediatamente algo que haga que la gente se deprima, se angustie, se desaliente… Pensaban que iban a angustiar más a la gente con una posible invasión de Venezuela por parte de Estados Unidos, y, sin embargo, ya la gente lo tomó como una señal de esperanza de que iban a venir cambios totalmente positivos, y por eso no terminan de actuar, porque lo que creyeron que iba a traer más tensión al planeta, pues se dan cuenta de que más bien bajó la tensión mundial. No les salió como les convenía.
Si tuviera que hacer un análisis, les diría que estamos condenados irremediablemente a ser felices y a que el mundo salga adelante, y va a salir. Ellos creen en nosotros. Ahora lo que falta es que nosotros empecemos a creer también en nosotros mismos y nos demos una oportunidad importante.
Bueno, Sixto, quizá aquí nos gustaría preguntarte más por alguna dimensión un poco más psicológica respecto a todo lo que nos has contado. ¿Cómo es que gestionas las diferencias entre lo que viviste y lo que los demás creen o dudan?
Bueno, es un poco difícil, porque nosotros también… O sea, yo, en lo personal, he tenido que ir rompiendo muchos de mis esquemas religiosos, todos mis preconceptos, prejuicios, ideas, a pesar de que éramos muy nobles, muy, muy jovencitos. Cuando empezamos el contacto teníamos todo el bagaje cultural. Había estudiado once años con los hermanos maristas y estudié seis años en la Universidad Católica. O sea, toda mi formación era católica. Entonces, siempre, de alguna manera, era una persona que tenía realmente muy marcada la inclinación por la búsqueda espiritual y todo. Entonces, querámoslo o no, todo eso siempre influyó. Y yo creo que los extraterrestres han sido muy respetuosos, y a la vez también han tenido mucha paciencia y nos han ido llevando poco a poco a rompernos los esquemas, a cuestionarnos muchas de las ideas y de las cosas que ya teníamos nosotros como prefijadas. Y nos han cambiado totalmente el panorama.
Y en este recorrido, cuando viene gente y quizás por ahí te interpela y te dice, como: "No, Sixto, no te creemos nada" o "Estás loco", ¿cómo respondes?
La política siempre, tanto mía como del grupo del que yo formo parte (porque esta no es la historia de Sixto Paz, es la historia de un colectivo de personas, del que yo soy solamente uno más), desde el inicio siempre ha sido "ven y ve". O sea: "Ven, date una oportunidad, acompáñanos y verifícalo". Entonces, me tiene muy sin cuidado que haya gente que diga "no te creo nada". ¿Por qué? Porque hemos podido demostrar que esto es verdad y que sigue siendo verdad después de tanto tiempo. Lo que te decía al principio, ¿no?, ¿para qué invitar a la prensa tantas veces? Hubieras invitado una sola vez y no arriesgarte a que la próxima no aparezca, ¿no?
Y aparte de las once veces que se invitó a la prensa, y esas ocho veces más que nos han acompañado otros periodistas, también nos han acompañado un juez, un juez de lo civil, Joaquín Goyenechea, de Barcelona, España; la doctora Ana María Polo, la juez del programa Caso cerrado, de Miami.
En el año 2006, nosotros (tanto los grupos de Chile como nosotros) recibimos mensajes, que después cruzamos, que decían que íbamos a tener una experiencia de contacto muy importante en Rapa Nui, en la isla de Pascua, en la Quinta Región de Chile, o sea, en la Polinesia chilena. A último minuto, el doctor Mario Dussuel, psiquiatra asesor del CEFAA, de la Comisión de Investigación de Fenómenos Anómalos de la Fuerza Aérea chilena, se enteró y se comunicó conmigo y me dijo: "Don Sixto, me he enterado de que usted va a tener una experiencia de contacto extraterrestre en la isla de Pascua. ¿Habría la posibilidad de que yo los acompañara?", pero en plan escéptico. Le dije: "Mire, doctor, hace mucho tiempo que hay gente que considera que tanto mi persona como el grupo del que formo parte necesitamos un psiquiatra. Y urgente. Pues qué mejor que usted se ofrezca voluntariamente a acompañarnos, y no nos va a cobrar la consulta". Entonces él vino con nosotros. La única condición que le pusimos es que meditara con nosotros. Dijo: "Yo sí le entro a la meditación". Así que se puso a meditar. Y entonces, como al segundo o tercer día, delante de él recibí el mensaje psicográfico que decía a qué hora, qué día y en qué lugar de la isla iban a aparecer. En ese momento él debe haber pensado: "Están peor de lo que yo imaginaba".
El día anterior al contacto nos reunimos, junto con el doctor Mario Dussuel, con los radaristas, con el personal civil y militar de la torre de control del aeropuerto Mataveri, y les contamos de la experiencia que íbamos a tener. Ellos, como me veían tanto en la televisión, dijeron: "Pues ya, por curiosidad vamos a estar pendientes. Okay". Entonces fuimos al lugar, al pie del volcán Poike, al lado de Tongariki, que es una de las doscientas cincuenta plataformas ceremoniales, y hay en la isla. Y aparecieron dos objetos haciendo evoluciones. Éramos veinticinco personas, incluyendo al psiquiatra, y el psiquiatra quedó fuertemente impactado. Entonces, después regresamos al aeropuerto, salieron los radaristas, el personal civil y militar de la torre de control, y me felicitaron delante del psiquiatra: "Esto fue espectacular. Lo tenemos grabado en la pantalla del radar. Fueron dos objetos haciendo evoluciones sobre el Poike". Entonces el doctor Mario Dussuel dijo: "Bueno, ya no puedo argumentar que fue histeria colectiva ni alucinación".
Le dije: "Mire, doctor, hace mucho tiempo que hay gente que considera que tanto mi persona como el grupo del que formo parte necesitamos un psiquiatra. Y urgente".
Al poco tiempo dejó el CEFAA y se dedicó a la meditación y al trabajo también interior y todo. O sea, pudo comprobar por sí mismo la realidad del contacto. Entonces, cuando hay alguien que me dice "yo no te creo"… Que no tienes que creer: esto no es cuestión de fe. La fe es materia de las religiones. La fe es la seguridad de lo que no se ve. Cuando algo es real, date la oportunidad de verificarlo. El método científico es la verificación, la corroboración, y cuando un mismo fenómeno se puede reproducir más de una vez, se hace científico.
Perfecto. Bueno, además nos contabas fuera de cámara que tu esposa era psicóloga. ¿Cómo era ese cruce entre su disciplina y la tuya?
Bueno, mi esposa estudió psicología en la Universidad Garcilaso de la Vega, aquí en Lima, y yo creo que era un… yo era un interesante espécimen para ella. Ella siempre fue bastante crítica, y, sin embargo, ella era la primera que estaba en las salidas al desierto. Ella recibió también mensajes, como el que me invitaba por primera vez a subir al interior de una nave, el dieciocho de abril del año 86´. Ella fue la que recibió el mensaje. Y no creo que lo haya recibido porque quisiera deshacerse de mí: "Que me lo lleven, y lejos", ¿no? La relación siempre fue muy buena.
¿Y qué aprendizajes humanos y espirituales a nivel personal rescatas de este recorrido de más de cinco décadas?
Pues, primeramente, que todos los grandes problemas del ser humano son problemas de falta de comunicación. Queremos tener comunicación con seres de otros mundos y, sin embargo, entre nosotros falla mucho la comunicación. No hay comunicación de uno consigo mismo, no hay comunicación con la pareja, con los padres, con los hijos. Dejamos demasiadas cosas sobreentendidas. Entonces, hasta que desarrollemos la telepatía, tenemos que desarrollar la empatía, la simpatía, todas las vías posibles. Exageremos el diálogo y la comunicación. Y eso va a hacer desaparecer todos los grandes problemas del ser humano.
Para ir cerrando, quisiéramos hacerte algunas preguntas que repetimos en cada entrevista. La primera es: si pudieras hablarle a tu niño de dieciocho años, ¿qué le dirías?
Que el mensaje es positivo, que vale la pena, que no dejes de hacerlo. O sea, sigue adelante. Valió la pena. Cincuenta y dos años después. Sí.
¿Qué libro, película o experiencia recomendarías a quienes quieren acercarse un poco más a este tema?
Pues, mmm, realmente, si les interesa realmente crecer espiritualmente, el libro de Robert Way El jardín del amado, o Juan Salvador Gaviota. O les recomendaría, por ejemplo, libros como Recuerdos del futuro, de Erich von Däniken, o Tierra sin tiempo, de Peter Kolosimo, ya que fueron libros que me inspiraron también muchísimo en la búsqueda y la inquietud por descubrir realmente la presencia extraterrestre a lo largo de su historia, y saber que ellos, los extraterrestres, son nuestro pasado y nosotros somos su futuro, en el sentido de que ellos tienen grandes expectativas por todo lo que están aprendiendo y pueden seguir aprendiendo de nosotros.
Otra pregunta que hacemos mucho es si has ido a terapia.
Pues el haber vivido al lado de una psicóloga, de la Marinita, ha sido la mejor terapia.
Y por mucho tiempo.
Y toda una vida, cincuenta y tres años juntos. Aparte de eso, Marinita ha sido el mejor amigo que yo he tenido. Y con un amigo como ese, verdaderamente ha sido fácil vivir la vida. Y después de dos años que ya ha fallecido, la extraño mucho, pero también me enseñó a aceptar el hecho de la muerte, no como el fin de todo, sino como la oportunidad de seguir conectados, pero en otros planos y en otras dimensiones. Y seguimos en eso. La conexión se mantiene.
Y por último, ¿qué te gustaría que quede resonando en quienes escuchan este episodio de Escucho voces?
Que no crean en nada de lo que les he dicho. Que investiguen, que busquen, porque el que busca encuentra. Y aquí, al final, más allá de las anécdotas de que si subiste a una nave, que si viste a un extraterrestre y todo, lo importante es saber que no estamos solos, que nunca lo hemos estado, y que si estos seres han logrado sobrevivir y pasar etapas de crisis de crecimiento como la que estamos viviendo en la actualidad, nosotros no tenemos por qué pensar que nos vayamos a destruir. Si ellos lo lograron, ¿por qué nosotros no?
No crean en nada de lo que les he dicho. Investiguen, busquen, porque el que busca encuentra.
Y, como les decía, ellos creen en nosotros. El problema es que nosotros no creemos en nosotros mismos. Y ellos reconocen que han cometido muchas arbitrariedades, muchos errores, muchos desaciertos en relación con nosotros, pero están tratando de corregir sobre la marcha. Hay otros que no quieren enmendar, ni cambiar, ni corregir cosas. Pero la única ventaja que tienen esas fuerzas de la oscuridad frente a la humanidad es que, mientras que ellos conocen sus limitaciones, nosotros ni siquiera conocemos nuestras posibilidades. Es un problema de ignorancia. Por eso el Maestro Jesús decía: "Yo os daré la verdad, y la verdad os liberará". ¿De qué? Del único pecado original que nos arrastra, que es la ignorancia.
Bueno, Sixto, la verdad es que para nosotros ha sido un real privilegio escucharte, estar contigo, estar en tu casa y, sobre todo, recorrer esta historia de vida tan singular que mezcla lo desconocido, la experiencia humana y preguntas que todavía nos acompañan. Gracias por compartir tu tiempo y tu voz con nosotros en este episodio.
Gracias a ustedes por el esfuerzo de haber recorrido tantos kilómetros para estar aquí conmigo. Realmente, el honor me lo han hecho ustedes a mí.
Por favor. Muchas gracias.
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